Año cero de la nueva eduación

By on julio 20, 2021
educación

Revista Educarnos

Si nos atenemos a los comunicados que la SEP y la SEJ (en el caso de Jalisco) han emitido con relación al regreso a las aulas no hay mucho qué decir, el lunes 30 de agosto las escuelas volverán a llenarse de niños, niñas, adolescentes y docentes, sin embargo, si vemos cómo incrementan de manera exponencial los contagios con la variante Delta, lo más seguro es que las autoridades educativas se quedarán con las ganas de hacerlo y será para otra ocasión porque no hay manera de regresar a la presencialidad debido a la nueva realidad del Covid-19.

Sabemos que todo mundo quiere opinar e imponer su criterio sobre el tema, tal como lo hicieron esta semana y casi al unísono la diputada Mara Robles y el presidente de la FEU, ambos personajes pertenecientes al grupo UdeG y cuyo libreto sugiere regresar lo antes posible a las aulas debido a los rezagos que ha dejado la educación a distancia en estudiantes.

Es pues, toda una odisea para quienes tienen el mandato de gobierno, poder decidir si se regresa a las aulas o se continúa como hasta ahora; fácil no es porque si la decisión fuera meramente política o fincada en intereses económicos no hay problema, pero como está mediada por cuestiones de salud y por los niveles de contagios a la alza implica responsabilidad y a ese escenario no le entran las autoridades porque tarde que temprano se pedirán cuentas y la señalización de los responsables si las cosas salen mal.

Mientras sucede una cosa o la otra, el magisterio se sumará a lo que resulte, y por supuesto, sin su opinión y mucho menos su experiencia para tomarse en cuenta y hacer las cosas más fáciles para todos. En marzo de 2020 inició el año cero de la nueva educación lejos de las aulas, estamos en el año uno y seguramente seguiremos de la misma manera y no sabemos hasta cuando regresaremos, mientras tanto sigamos disfrutando de estas “vacaciones” lluviosas con la esperanza de volver a ver a nuestros estudiantes sin un aparato de por medio para recuperar todo lo que hemos perdido, principalmente el trato, el calor humano, el abrazo y el beso que ya hacen mucha falta, amén de todo lo demás que el Covid-19 se llevó, sobre todo a nuestros seres queridos y la vida que teníamos antes de marzo de 2020.