¡¡¡ Hasta luego Maestro José Luis Velázquez Báez !!!

By on noviembre 17, 2021
José Luis Velázquez Báez

Por: Alejandro García Limón

Quienes tuvimos la enorme fortuna de conocerlo y tratarlo, sabíamos que era un personaje fuera de serie, que su sencillez y humildad eran tan grandes como lo eran sus conocimientos en materia de educación,  además de ser una enciclopedia rodante y que a pesar de ya no pisar las aulas… siempre estaba impartiendo cátedra cuando charlaba, cuando utilizaba sus anécdotas para ejemplificar un tema o hasta cuando discretamente contaba un chiste… ¡Hasta luego maestro José Luis Velázquez Báez!

Lamentablemente fueron contadas las veces que pude escucharlo, pero gracias a las pláticas con mi hermano Marco Antonio (QEPD), pude conocer de su trabajo como docente y director del Benemérito Instituto Normal del Estado (por cierto gracias a sus gestiones logró que se construyera ese enorme complejo educativo ubicado en avenida Hermanos Serdán, y que lo inaugurara junto con el entonces gobernador General Rafael Moreno Valle). También por medio de esos relatos supe de su trabajo como sindicalista al frente de la Sección 51 del SNTE.

Mi familia en general le tenía un gran aprecio, porque fue amigo de mi padre Ángel García López, de mi tía Josefina Zárate López, de mi primo Gerardo Pérez García y benefactor de mi hermano Marco Antonio García Limón, quien siempre lo recordaba con respeto y profundo agradecimiento… además de acudir a él para pedirle un consejo u orientación, fue así como tuve la oportunidad de conocerlo y charlar por muchas horas de una infinidad de temas, que él se dedicaba a investigar y recopilar información para asesorar a muchos políticos, quienes acudían con él para recibir luz…

Supe de su muerte la noche del domingo 14 de noviembre, su corazón le falló y tuvo que partir al encuentro con Dios… entonces vinieron a mi mente una serie de vivencias que traté de escribir pero que no supe como empezar a redactarlas.. Cómo hablar de la grandeza de un educador, formador de miles de docentes durante las décadas que ejerció el apostolado magisterial… Cómo señalar el impacto social que junto con otros maestros poblanos le aportaron a Puebla y a México, cuando él siempre se negó a recibir reconocimientos, prefería el anonimato antes que el protagonismo, optaba por la sencillez en lugar de las extravagancias… El corazón del maestro José Luis Velázquez Báez dejó de latir… pero seguirá latiendo su sabiduría y su don de gente… sus conocimientos seguirán impactando a los futuros docentes, porque la mayoría de quienes hoy son formadores de maestros, fueron formados por él. El magisterio poblano está de luto, se marchó tal vez el último gran pedagogo de Puebla.

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Mtro. José Luis Velázquez Báez, Profra. Rogelia Olavarrieta Jiménez y Profr. Jorge Pérez Alvarado en el INE, edificio de la 11sur.

En atención a una petición de mi amigo Gustavo Santín Nieto, transcribo un escrito que el Diario Digital ECONSULTA, le publicó hace algunos años atrás, y que con gusto y respeto hoy les comparto.

Por: GUSTAVO SANTÍN NIETO

Una segunda crisis de salud que padece José Luis Velásquez Báez, mi Maestro y el de muchísimos más, cambia el sentido de una nota que se realizaría para abordar algunas cuestiones circundantes en torno al papel que diferentes normas y autoridades educativas otorgan a la figura del Director de plantel, sin embargo y aún en vida, quiero dedicar estas líneas al recuerdo de comentarios y anécdotas que me compartiera generosamente cada 8 días en torno a una mesa de café, primero en la Hostería del Portal y después en el Hotel Royalty ubicados en los Portales (Morelos y Juárez) de una ciudad que siempre ponderó como una de las más bellas que hubiese conocido. 

Ajeno al culto de la personalidad, se alejó de los reflectores y de los homenajes aún si las peticiones se formularan por mi conducto. Pendiente de los asuntos del país, de  la educación, de la economía y la política externaba su desencanto por la crisis de valores que rodean a la clase política nacional incluidos quienes dirigen a la actual administración.

Sobre la reforma educativa de la administración de Enrique Peña Nieto comentaba que ni era reforma ni era educativa y coincidía en externar con maestros y  maestras que laboran en condiciones adversas, el carácter laboral y represivo de los nuevos ordenamientos mientras ponderaba la combatividad de Miguel Guerra Castillo, ex diputado local y compañero suyo en la legislatura. Me decía con toda claridad “Mire Gustavo, una reforma educativa que se precie de tal, debe iniciar por definir el tipo de nación que se quiere para que en función de un proyecto que aglutine a la mayoría de los mexicanos, se definan planes y programas de estudios, se reformen las escuelas normales para que quienes de ellas egresan respondan a los retos que les están planteando”.

Crítico de la postura protagónica que destila Emilio Chuayffet Chemor, señalaba que ese señor represor ya debería irse a su casa por que de educación no sabe nada, que la actitud de Chuayffet subordinada a los intereses de «Mexicanos Primero» y de televisa causaba mucho daño a la educación y que hacía aparecer a maestras y maestros como flojos cuando en su gran mayoría laboran en condiciones precarias; que deberían nombrar al frente de la secretaría a un maestro mientras aludía a la figura de Torres Bodet y a la  de otros grandes educadores.

No cejaba en vincular economía, política y educación. Refrendaba que mientras que la generación de riqueza, su injusta distribución y el ejercicio del poder permanecieran en crisis, México no podría  tener una educación diferente. Resaltaba que la educación era el reflejo de lo que sucede en la sociedad y no al contrario como pregonan los críticos del magisterios nacional.

Destacaba siempre que más que las herramientas, en clara alusión a las nuevas tecnologías de la información, importaba que maestros y maestras utilizaran -con libertad y con imaginación- los medios a su alcance para transmitir el conocimiento no importando que los materiales didácticos fuesen hojas de los árboles, corcholatas, palitos de paleta, trozos de periódico, pues señalaba que importaba más la adquisición de un pensamiento crítico mediante el que el alumnado pudiese modificar su entorno.

Reivindicaba la enseñanza práctica de los talleres abandonados por diversas autoridades educativas pues apuntaba que la mano era una extensión del cerebro y que de esa forma el alumnado nunca olvidaría lo aprendido. Insistía en recuperar la enseñanza de la Historia de México y de la Geografía, reinsertar en planes y programas de estudio de primaria, secundaria y de bachillerato asignaturas como la Lógica y la Ética.

Fiel promotor de la lectura, abonaba por prácticas desechadas por las autoridades educativas, como la lectura en voz alta y en silencio, la formación de círculos de lectura. Maestro de banquillo al fin y al cabo, docente integrado a los añejos centros de capacitación del magisterio, insistía en señalar que la capacitación y la actualización del magisterio debería ser una parte nodal para el logro de una buena enseñanza. Mientras reconocía que la tecnología acercaba un caudal de información a los y las docentes, a niños y niñas, lamentaba la ausencia de muchos de ellos en las bibliotecas, tal vez en recuerdo de su labor como bibliotecario en el Instituto Normal del Estado de Puebla.

Crítico acérrimo de Porfirio Díaz, admirador de la figura, la obra y  la doctrina de José María Morelos y Pavón, seguidor de Juárez lo mismo que de los Hermanos Flores Magón, lamentaba que en Puebla y en Instituto Normal de Estado se ignorara la presencia de Gilberto Bosques Saldívar como nativo (Chiautla de Tapia), estudiante y docente. Bosques, diplomático mexicano, recordaba, tuvo un papel “destacadísimo” al salvar a varios miles de judíos, de la persecución nazi en Francia, lugar en el que laboraba.

Lamentaba la pérdida de sus amigos y compañeros de escuela quienes habrían muerto en su mayoría, pero se reunía con Rodolfo los miércoles de cada semana. Recordaba con cariño a Máximo de Gante, su aparente seriedad y humor negro y a Gregorio de Gante su padre, renombrado poeta local célebre por sus “ocurrencias”. Aficionado al Futbol, deporte que practicara en sus años mozos, se sonreía del conflicto suscitado entre el piojo Herrera y los comentaristas abusivos insistiendo en que el pleito magnificado, era un reflejo de la crisis que vive la sociedad. Recuerda con cariño a amigos míos que fueron sus alumnos y muchos de los cientos de sus alumnos que cursaron algún nivel de estudios bajo su guía. Al amigo, al maestro José Luis Velásquez Báez, mi mas sincera gratitud por las enseñanzas, por su guía, por la charlas de café en las que componíamos el mundo y por su tiempo. En espera de una pronta recuperación le refrendo mi afecto.