¿Existe una educación actual?

By on diciembre 2, 2021
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Revista Educarnos

Educar, educarse es tarea vital y de toda la vida. El conocimiento y el autoconocimiento requiere atenderse todos los días; crece, se modifica, plantea nuevas preguntas y la realidad se encarga de ponernos nuevos retos. Desde luego hay conocimiento muy antiguo válido para nuestros días y al cual recurrimos con frecuencia. Y también los humanos tenemos permanente búsqueda de responder nuevas preguntas, de conocer cómo resolver nuevos problemas y también viejos deseos aun no resueltos por los conocimientos actuales.
Si hay algo complejo en la realidad es el conocimiento pues está en todas las actividades humanas incluso las llamadas mentales o espirituales. Y a la vez existen ámbitos de la vida humana en los cuales conocer se topa con muros hasta ahora invencibles, por ejemplo, ¿existe “algo” después de la muerte?
Estas características hacen más importante recordar, reconocer y actuar en la tarea educativa ese muy largo plazo de la educación. La escuela, en todas sus formas y organizaciones, ha de aceptar la importancia máxima de realizar sus actividades con ese mandato de la realidad: Lo más importante de la educación es preparar, convencer, inducir a conocer y aprender toda la vida.
Conviene, a mi juicio, este recordatorio por, al menos, dos situaciones en las cuales se presiona a la escuela, a estudiantes, profesores y otros sectores interesados en la educación, a dejar de lado esa demanda de la realidad. Una, se configura al demandar una enseñanza “actual” y un aprendizaje de “lo último” o “de moda” y exigir educadores “al día”. Y otra situación se genera por una demanda de capacitación del personal educador en las “novedades educativas” constante y, al tiempo, la aplicación inmediata de tales y supuestas “nuevas ideas y formas” de educar.
Desde luego, si aprender es tarea para toda la vida, es necesario actuar de manera congruente y dedicar el tiempo necesario a aprender todos los días. Con mayor razón si los estudiantes están aprendiendo a aprender y las profesoras y profesores están decididos a ayudarles con las mejores maneras para la aplicación de las prácticas educativas más pertinentes. Demandar enseñanza “actual” no se valida si eso significa evitar aprender lo anterior, sobre todo si eso “anterior” es clave para comprender el mundo actual. Por ejemplo, profundizar en cómo sucedió, y aun sucede, la lucha de científicos por vencer a la magia mediante la ciencia es vital para comprender nuestra humanidad y sus luchas y esperanzas. Desconocerlo es el mejor modo de acudir a la magia para explicar nuestros miedos.
Tampoco es inútil ofrecer formación y capacitación a maestros y maestras para ayudarlos a interesarse y conocer los nuevos aportes de las ciencias de la educación, los proyectos complejos o tecnológicos para reunir aprendizaje y aplicación del mismo, o para mejor comprender el papel y el aporte de nuestra vida socioemocional en el proceso de aprender y sus misterios. Tal formación pide ser congruente con las muy diversas situaciones y necesidades de conocimiento de profesores. Es clave de éxito la implicación de ellos en definir los mejores modos.