BUAP: Dos realidades ante una severa pandemia

By on enero 16, 2022
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  • Los estudiantes tienen razón en preferir las clases presenciales, pero las autoridades también tienen razón en garantizar que los contagios no se propaguen en los campus universitarios… la espera desespera… pero la realidad de la cuarta ola se impone.

Alejandro García Limón

Por: Alejandro García Limón

23 de marzo del 2020, se decreta la suspensión durante 40 días de todas las actividades escolares en la república mexicana, los cálculos hasta ese momento pronosticaban un confinamiento corto para controlar al letal coronavirus-19. Pero no fue así, el ciclo escolar 2019-2020 terminó de manera virtual porque los contagios colapsaban los hospitales y las muertes enlutaban miles de hogares en todo el mundo. El ciclo escolar 2020-2021 fue programado para ejecutarse de manera virtual, la realidad de la pandemia era abrumadora y nadie de atrevía a pensar en clases presenciales hasta que la población por entero fuera vacunada.

En agosto del 2021 con los maestros vacunados se abrió la posibilidad de clases semipresenciales, adoptando un modelo híbrido en educación básica, porque los estudiantes menores de 18 años no mostraban graves daños a su salud en caso de resultar contagiados, pero a las universidades se les otorgó la libertad de decidir su regreso a las aulas, teniendo en cuenta que en la población de 18 y más años, el coronavirus se comportaba muy agresivo y letal, y por ello las clases continuaron de manera virtual y únicamente los laboratorios y talleres abrieron sus puertas con aforos reducidos y muy controlados.

El ciclo escolar 2021-2022 ha llegado a su primera mitad y el retorno a clases presenciales al 100 por ciento se ha vuelto a tornar dudoso, la cuarta ola del coronavirus empezó a causar serios estragos en cuanto al número de contagios cada 24 horas, con cifras que oscilan entre 20 mil hasta más de 40 mil por día, y si bien es cierto que la variante omicrón no es tan letal, también lo es que los hospitales empiezan a saturarse, que el IMSS, el ISSSSTE, ISSSTEP y el INSABI no están entregando la totalidad de medicamentos a los contagiados para sus efectivos tratamientos, y que los enfermos son conminados a que con sus recursos económicos le hagan frente a las gastos en la compra de medicamentos.

LA POSTURA CIENTIFICA DE LA RECTORÍA DE LA  BUAP

la Comisión Institucional para el Seguimiento y Evaluación para la pandemia por COVID-19  de la BUAP, integrada por expertos de reconocida fama nacional y mundial, han realizado un excelente trabajo para evitar que en los campus universitarios se propague el coronavirus, además de ser ejemplares en sus colaboraciones con el sector salud, para aplicar miles de vacunas a personas de todas las edades. Esta comisión ha determinado posponer el inicio de las clases presenciales que se tenía programado para el 24 de enero en todas las licenciaturas, señalando que las clases presenciales serían bajo el modelo educativo híbrido (aulas con el 50% de estudiantes para garantizar la sana distancia).

La determinación de la comisión no causó buenas señales en algunos sectores de la población estudiantil, que se han pronunciado por realizar una manifestación para exigir la reapertura de los campus universitarios, su postura se entiende bajo el esquema que prefieren las clases presenciales a las virtuales, de eso no hay la menor duda, pero ante el gran número de contagios de la cuarta ola del covid-19, lo mejor es esperar  una semana más o tal vez dos, para que la BUAP inicie con el modelo híbrido.

Hay que hacer notar que desde el inicio de su administración, la rectora Lilia Cedillo, hizo hincapié en la prioridad en velar por la salud y bienestar de la comunidad universitaria. Señalando que las clases virtuales no se han detenido, como tampoco la atención administrativa, es decir, la vida universitaria continúa y el retorno a la actividad presencial será un hecho, en cuanto estén dadas las condiciones para no poner en riesgo a ningún miembro de la comunidad universitaria.
Por eso señalamos que hay dos realidades en el mismo problema de la pandemia, los estudiantes tienen razón en preferir clases presenciales, pero las autoridades también tienen razón en garantizar que los contagios no se propaguen en los campus universitarios… la espera desespera… pero la realidad de la cuarta ola se impone.