Participación indispensable para educar

By on mayo 19, 2022
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Por: Miguel Bazdresch Parada*

23 de noviembre de 1992. El secretario de educación pública, Ernesto Zedillo, visita Jalisco para suscribir, como testigo de honor, el Acuerdo Estatal para la Participación Social en la Educación Básica de Jalisco. Estamos a escasos seis meses de cumplir treinta años de tal firma. ¿Qué ha sido de los objetivos y propósitos de ese acuerdo? ¿Qué de la calidad educativa en Jalisco? ¿Algo se perdió con la reforma educativa reciente, al desaparecer todo rasgo de participación social?

Recordemos algunos propósitos de ese acuerdo. El secretario Zedillo afirmó: “Con este acto, de significado especial no sólo para Jalisco sino para toda la nación se da un paso más en el cumplimiento pleno del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica. En efecto el Acuerdo Nacional estableció como vertiente principalísima la necesaria reorganización del sistema educativo, el fomento de la participación social en el proceso educativo.”
En otra parte de su intervención reafirma: “Si se afianza en la sociedad, la modernización educativa tendrá el vigor y la permanencia que las circunstancias nacionales requieren… Durante largo tiempo, diversas circunstancias han permitido que se mantengan esquemas paternalistas, por causa de los cuales la sociedad no siempre participa en la educación. Ello no es consecuente con la nueva realidad del país”.
En estos señalamientos el secretario Zedillo estableció la necesidad y la importancia de la participación social para lograr la educación requerida por la situación del país. De ahí, treinta años después, la validez de preguntarnos por esa participación hoy. Cito algunos: “… se precisa alentar una nueva perspectiva de participación social, una conciencia de corresponsabilidad, para contribuir al arreglo de viejos problemas y enfrentar los retos actuales de la renovación de nuestra sociedad y, entre ellos, los de la educación. (…) La presencia de la sociedad en la gestión educativa, es un acto democrático y educativo en sí mismo… democrático en tanto permite ejercer la voluntad de padres, vecinos, de sectores productivos y de la opinión pública… un acto educativo porque los padres, la familia y los vecinos, dan ejemplo y cauce a su natural capacidad educadora…”.
La intervención del secretario concluye así: “La modernización de nuestra sociedad pasa por la transformación del sistema educativo. Ésta no cobrará la fuerza que se requiere, sin la participación de la comunidad, con la energía espiritual y material capaz de redituar en cambios profundos como los que demanda el desarrollo nacional. En el campo educativo ningún cambio trascendente sería posible sin la participación de la sociedad.”
Otros conceptos y determinaciones del Acuerdo Nacional y del Acuerdo Estatal fueron explicados por el secretario. Los interesados pueden consultarlo en los periódicos de la época y en la Revista Educar de la fecha citada antes.
Hoy las autoridades educativas nacionales, al menos algunas, están empeñadas en una transformación desde “arriba”, paternalista, sin discusión o explicación posible sobre los propósitos y forma de incluir a la sociedad en ese proceso. La participación es denostada y obstaculizada. El retroceso es evidente y el posible logro será retardatario.

*Doctor en Filosofía de la educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx