Hay una guerra de escalamiento y desgaste por parte de Estados Unidos
15 enero 2026. –El actual proceso de desestabilización que vive Venezuela no surgió espontáneamente, ha sido trabajado y bien estudiado, corresponde a una guerra de escalamiento y desgaste por parte de Estados Unidos, advirtió Sonia Boueiri, profesora de la Universidad de los Andes, Venezuela, e integrante del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).
Para la abogada, lo que impera en su país desde el 3 de enero con la detención del presidente Nicolás Maduro es una agresión militar que sucedió porque las anteriores tácticas no surtieron efecto. “Es una guerra no convencional y asimétrica”, señaló Boueiri.
La especialista participó en la sesión “Venezuela: ataque al orden mundial”, organizada dentro del Seminario sobre Interculturalidad, Pluralismo Jurídico y Crítica del Derecho, como parte del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) de la UNAM.
En el encuentro en línea, la académica destacó que la fortaleza tecnológica militar de Estados Unidos permitió la incursión de decenas de aviones y de helicópteros que bombardearon algunas sedes militares de Venezuela e inhabilitaron sistemas de radares y baterías antiaéreas.
Aclaró que en el secuestro de Maduro hubo un feroz enfrentamiento y bajas de ambos bandos, así como una localización del mandatario mediante algoritmos e inteligencia artificial, y no fue producto de una traición.
Para la experta, Maduro y su esposa son rehenes del gobierno de Trump. “Ahora van a tratar de negociar con el mandatario venezolano el tema que más les interesa: el petróleo”.
Claudia Araceli Mendoza Antúnez, profesora de la Facultad de Derecho (FD), docente en el PUIC y moderadora del Seminario, consideró que el secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos es una afrenta directa al principio de libre determinación del derecho internacional.
“Y éste forma parte de las normas imperativas que deben regir las relaciones entre los Estados, además de que es una vulneración a la Carta de las Naciones Unidas”, indicó.
Tania Arroyo Ramírez, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia, destacó que el estado de hegemonía de Estados Unidos en este momento atraviesa por una crisis que impacta mundialmente y también en la forma de gestionar a ese país internamente.
“Estados Unidos ya no es el líder hegemónico internacionalmente y se ve obligado a compartir su liderazgo con otras dos potencias: China y Rusia, lo que lo ha obligado a replantear su política exterior. Y como lo decía Gramsci, cuando el hegemón se debilita lo que se incrementa es el despliegue de la coerción”.
La doctora en Estudios Latinoamericanos opinó que estamos viendo un comportamiento en extremo violento de Washington, que recurre a la vía más abierta de la intervención, característica de los republicanos.
“Desde los años 80 para acá, Estados Unidos había tenido una estrategia de soft power que encubría los procesos de desestabilización en América Latina. Con Venezuela hay desde hace varias décadas una guerra permanente de baja intensidad, caracterizada por un acercamiento con las oligarquías y los grupos de oposición al chavismo para, a partir de ahí, generar procesos de desestabilización, que en Caracas tuvieron una escalada a partir de 1999, cuando Hugo Chávez ganó la presidencia”.
Arroyo Ramírez señaló que, desde entonces, Venezuela ha sido incluida dentro de las naciones que ejercen el terrorismo, lo que de alguna manera al interior de Estados Unidos justifica el despliegue de la desestabilización.
“Los órganos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) están prácticamente invalidados, no han tenido una incidencia importante. Estados Unidos argumenta que no está en guerra, sino que realizó una operación quirúrgica para extraer a un narcotraficante, que es el presidente de Venezuela, de ese territorio”, concluyó.