Se acabaron promesas incumplidas y mentiras: sanar el río Atoyac marcará la historia
REFLEXIONES / Televisión
Hace casi dos siglos que empezó la contaminación del río Atoyac, caudal que daba vida a la producción de peces, la oportunidad de beber de sus aguas sin miedo a morir por contraer enfermedades infecciosas y al cultivo de la tierra como origen de la autosuficiencia alimentaria.
Se desconoce la fecha exacta de su aparición, solo se sabe que es un río milenario con aguas cristalinas en tiempos prehispánicos, que nació en la Sierra Nevada por el deshielo de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl.
Nadie imaginaba que se convertiría en un enorme tiradero de basura, en un producto de corrupción y en un espacio de promesas mentirosas de campañas políticas para ganar el voto ciudadano.
Las manos del ser humano empezaron a infectarlo en 1830 con basura y desechos de la gente, con la sangre de las guerras en las entrañas de México y con el inicio de la industrialización, siendo hasta 1970 que inicia su envenenamiento total con la instalación del Parque Industrial 5 de Mayo y Ciudad Xicohténcatl en Puebla y Tlaxcala, respectivamente.
Su contaminación alcanzó un alto nivel en 1981 con tendencias irreversibles hasta la fecha.
Así pasaron los gobiernos de GUILLERMO JIMÉNEZ MORALES, MARIANO PIÑA OLAYA, MANUEL BARTLETT, MELQUIADES MORALES, MARIO MARÍN, RAFAEL MORENO VALLE ROSAS, ANTONIO GALI FAYAD, GUILLERMO PACHECO PULIDO, MIGUEL BARBOSA y SERGIO SALOMÓN CÉSPEDES, haciendo caso omiso del grave problema y algunos de ellos invirtiendo a ciegas en programas de saneamiento inservibles y tirando el dinero en supuestas soluciones.
En Tlaxcala pasó lo mismo.
Es hasta ahora que el plan hídrico de la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM, uniendo esfuerzos con el gobernador A LEJANDRO ARMENTA , produciendo ideas, trabajo, voluntad y honestidad, que la limpieza del Atoyac, un sueño largamente acariciado, se hará realidad.
La alianza de la federación con Puebla ha sido fundamental, porque ha encontrado la presidenta empuje y visión, por eso también podremos ver el puente de la Transformación en Valsequillo, el Cablebús, el automóvil Olinia, la pavimentación de miles de calles en distintos municipios, la disminución de la inseguridad, las tarjetas del bienestar para millones de mexicanos, la lucha contra el huachicol, el destape de la corrupción en obras multimillonarias escondidas con los sistemas PPS, las APP y un largo etcétera.
El Atoyac volverá a su esplendor con la cuarta transformación que representan Claudia Sheinbaum y Alejandro Armenta.
Hecho histórico nunca visto.