La disputa por la educación pública
Por: Luis Hernández Navarro
La remoción de Marx Arriaga como director general de Materiales Educativos y su remplazo por la poeta Nadia López García no cierra la disputa por la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y los Libros de Texto Gratuitos (LTG).
De hecho, no pareciera ser que la bronca ha disminuido. Por el contrario. El movimiento convocado por el director de Materiales Educativos exige “la destitución de Mario Delgado y de todos los funcionarios de la SEP que atentan contra los principios de la 4T y que acostumbran pactar con el bloque neoliberal”.
Las desavenencias son de dos tipos diferentes. Por un lado, están las que acontecen al interior mismo de la 4T entre quienes apoyan al doctor Arriaga y los que cierran filas con la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario Mario Delgado. Por el otro, se encuentran las del oficialismo contra una variopinta coalición opositora a los LTG, en la que convergen Ricardo Salinas Pliego y Tv Azteca, académicos e iglesias (tanto la católica como denominaciones pentecostales).
A pesar de que la mandataria habló de que ese proyecto no pertenece a nadie en lo personal y de la continuidad del actual proyecto educativo y los nuevos libros, el pleito dentro del oficialismo alcanzó niveles inauditos. Sin ir más lejos, una figura con tanta autoridad moral como el doctor Lorenzo Meyer posteó el pasado viernes 20 de febrero en la red social X: “Las razones que da Marx Arriaga, ex responsable de los nuevos libros de textos de la SEP, para explicar su despido, dejan mal parada a la cúpula de la 4T. Como ciudadanos tenemos derecho a exigir explicación sobre la decisión y sus implicaciones”.
El relato del doctor Arriaga caló en una franja del obradorismo. Su explicación siguió un guión muy claro: Mario Delgado tiene muchas redes. Es un sujeto muy hábil. Su estrategia es cerrar filas para tratar de desaparecer la NEM y, de paso, los LTG. La SEP está llena de funcionarios que no creen en una educación democrática, y van a hacer lo imposible para que el sueño que empezó con el obradorismo desaparezca.
El discurso de Mario Delgado sobre la NEM y los LTG –dijo Arriaga– son sólo palabras. Él quiere cambiarlos. Pretende impulsar la formación empresarial, de capital humano, de obreros agachones, para que las maquilas se instalen en todo el país, y se mantenga la mano de obra barata. En cambio –afirmó el funcionario defenestrado–, él no defraudó a la base magisterial y seguirá luchando por una educación distinta.
La respuesta del secretario de Educación fue, por decir lo menos, fallida: lo presentó como un ataque personal. Confesó que le había ofrecido a su detractor una embajada u otro puesto para que dejara la Dirección de Materiales Educativos. Acusó a la derecha de hacer un escándalo de cualquier cosa. Afirmó que los señalamientos sobre su desempeño como funcionario eran obra de sus haters de toda la vida, que le ponen todo tipo de etiquetas. Se presentó como víctima y como un político que ha dado resultados. Y se reivindicó como de izquierda. Pero no explicó ni defendió el proyecto de la NEM ni el de los LTG. En su lugar, se la ha pasado hablando del número de becas que la SEP otorga y de las escuelas que se construyen, pero no mucho más.
Los críticos de Arriaga dentro del gobierno federal han explicado su salida como resultado de su resistencia a introducir cambios en los contenidos de los libros para dar más peso y protagonismo a las mujeres. Sin embargo, esa afirmación no es del todo exacta. El profesor Rogelio Javier Alonso Ruiz documentó cómo siete de los 25 proyectos didácticos del libro Proyectos escolares de cuarto grado, abordan el eje articulador Igualdad de Género. Y cuatro de las 10 lecciones del libro Historia del pueblo mexicano, para alumnos de secundaria, remiten al papel de la mujer en la historia nacional (https://shorturl.at/C7zTR).
Por si fuera poco, se filtraron un conjunto de recomendaciones para modificar los libros, algunas de ellas pertinentes, que no tienen que ver con cuestiones de género, y que hacen evidente que el conflicto dentro de la SEP es de otra naturaleza. Así sea tardíamente, esas observaciones le dan la razón, en parte, a quienes en su momento, con críticas serias que nada tienen que ver con las de reaccionarios ideologizados, señalaron la existencia de errores e insuficiencias en los materiales. Reconocerlo públicamente no deja bien parados a quienes los defendieron fanáticamente, como si fueran intocables.
Lejos de contener la crisis, el nombramiento de Nadia López García, indígena, pedagoga y poeta, como sustituta de Marx Arriaga, la ha exacerbado. Hasta ahora, se le ha criticado por el zalamero discurso que dio frente a Enrique Peña Nieto en 2018, cuando recibió el Premio Nacional de la Juventud, en plena consternación por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Por haber trabajado en la Secretaría de Gobernación con Miguel Ángel Osorio Chong, y esconderlo. Por viajar a distintas partes del mundo (India, Japón, Marruecos, Francia, Italia, Estados Unidos y un largo etcétera). Por publicar en la revista Letras Libres. Y hasta por estar casada con un juez del bienestar.
Las críticas a su desempeño como coordinadora nacional de Literatura han sido demoledoras. Según la poeta María Rivera, destruyó la calidad de los premios literarios, y se dedicó a promover no a la comunidad literaria, sino a sus filias.
La defensa oficial de los LTG y de la NEM ha sido ideologizada, precarizada y desarticulada. Durante años, fue monopolizada por Marx Arriaga, que hizo de ella una cruzada personal. Su despido abrió un hueco que el oficialismo no ha llenado. No hay, por el momento, una voz con autoridad pedagógica que responda a las críticas que se le hacen a los libros, y explique y justifique las modificaciones que requieren. Una funcionaria inexperta y cuestionada como Nadia López García difícilmente podrá apagar ese incendio. Vamos, inevitablemente, a una zona de fuertes turbulencias ymás pleitos en la disputa por la educación pública.
X: @lhan55