Garantizar la condición humana en contextos de movilidad, el desafío: especialistas de América
- Carmen Casas Ratia participó en la Conferencia Regional de Trabajo Social y Movilidad Humana en las Américas y aseveró que en ese espacio se promueven respuestas para colocar la dignidad de las personas en el centro de la política migratoria
24 marzo 2026. –La migración no siempre responde a una elección; en numerosos casos representa la única alternativa para preservar la vida y la seguridad. En este sentido, sus procesos muestran también las limitaciones del Estado y el fracaso de políticas públicas que garanticen condiciones dignas de vida en los territorios de origen.
Lo anterior quedó de manifiesto durante la 10ª Conferencia Regional de Trabajo Social y Movilidad Humana en las Américas, espacio coordinado por la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, a través de la Red Nacional de Instituciones de Educación Superior en Trabajo Social (RENIESTS).
La directora de la ENTS y presidenta de la RENIESTS, Carmen Casas Ratia, señaló que a lo largo de una década la Conferencia se ha consolidado en referente académico para el análisis crítico y la construcción de propuestas frente a los desafíos de la movilidad de personas en el continente.
Destacó que en ella se fortalecen alianzas, se genera conocimiento aplicado y se promueven respuestas colectivas, a fin de colocar la dignidad humana en el centro de cualquier política migratoria.
En la Universidad Dr. Andrés Bello, en El Salvador, las y los expertos participantes subrayaron que ante el panorama que se vive el gran desafío es garantizar la condición humana en contextos de movilidad, haciendo efectiva la protección social, incluso durante el tránsito.
Para ello propusieron diversas líneas de acción como: descolonizar las intervenciones, colocando en las prioridades las voces, culturas y experiencias de las familias migrantes.
Reconfigurar el trabajo social como disciplina que trascienda la asistencia, con orientación al desarrollo, rehabilitación y transformación de la sociedad.
Además, convertir la academia en un laboratorio de investigación e intervención, capaz de superar el teoricismo y vincularse de manera directa con las realidades sociales.
Aseguraron que acompañar los procesos migratorios implica atender necesidades inmediatas, repensar las formas como se produce conocimiento, se diseñan las políticas y se ejerce la intervención social.
El encuentro -efectuado en modalidad híbrida- contó con la colaboración de más de 20 instituciones de enseñanza superior y redes entre universidades y centros académicos de México, El Salvador, Guatemala, Honduras, Colombia, Argentina, Uruguay, Chile, Canadá y España.
Respecto al papel de las emociones en la experiencia migratoria, se destacó que además de que acompañan el proceso, son determinantes en la toma de decisiones: migrar, permanecer o continuar el trayecto. El miedo emerge como la emoción predominante, evidenciando las condiciones de vulnerabilidad, violencia e incertidumbre que viven.
Asimismo, plantearon la necesidad de repensar los esquemas de intervención social. Ante modelos tradicionales centralizados, sugirieron esquemas de acompañamiento “hombro a hombro”.