Cablebús en Puebla, por encima de turbios y mezquinos intereses; 88% de poblanos usa transporte público

REFLEXIONES / Periodismo con Historia

Por: Miguel Ángel García Muñoz

¿Quién mueve a las organizaciones “ambientalistas” que se ampararon contra la implementación del Cablebús, argumentando la errónea tesis de ecocidio?

Son once organizaciones, pero no se conoce a sus líderes verdaderos y entre todas apenas rebasan los 2 mil integrantes que carecen de fundamentos contundentes para que el proyecto del Cablebus, que se conocerá el 31 de marzo próximo, se anule definitivamente.

Hicieron correr la falsa versión de la suspensión; sin embargo, ningún juez ni tribunal colegiado en materia administrativa se han pronunciado en ese sentido.

El Cablebús se hará realidad porque es un proyecto de largo alcance, preventivo, visionario, que se unirá al éxito mundial que ha tenido en materia de movilidad sustentable.

La obra está por encima de turbios y mezquinos intereses.

Veamos algunas puntualizaciones que se deben conocer:

El dato más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sobre movilidad, data de diciembre de 2024, señalando que el 88% de los poblanos depende del transporte público y el porcentaje restante tiene automóvil propio, pero muchos de ellos son utilizados como un medio de ingreso al utilizarlo como UBER y DIDI.

Hay que agregar que los micros, combis, autobuses, taxis, mototaxis, motocicletas, bicicletas, tienen en promedio 10 años de uso, lo que les hace viejos con un servicio deficiente.

Los datos no son menores.

La ciudad de Puebla y sus juntas auxiliares crecen a paso acelerado; la zona conurbada prácticamente está pegada a la capital; el número de habitantes no tarda en llegar a los 3 millones; urge una política proyectada que aligere la movilidad de personas y algunas mercancías; adelgace el tráfico vehicular; brinde seguridad a los usuarios en cuanto a robo, acoso sexual y asaltos; disminuya la contaminación y el impacto ambiental.

Por eso la idea del gobernador Alejandro Armenta de crear el Cablebús en Puebla es atinada y la mayoría de poblanos está de acuerdo. Es un proyecto con alcances futuros que, donde se ha implementado, ha tenido éxito…mundial.

No es cualquier cosa, porque se enmarca en el TRANSPORTE SUSTENTABLE de largo alcance que se basa en los sistemas de movilidad que buscan minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero y el impacto ambiental.

¿Qué dice al respecto la Organización de Naciones Unidas (ONU) integrada por 193 países:

“Los sistemas de transporte por cable, como el Cablebús en la Ciudad de México, son una solución de movilidad urbana sostenible, rápida, segura y de bajo impacto ambiental”.

“Estos sistemas son especialmente eficaces para mejorar la conectividad en áreas montañosas o periféricas, integrando a comunidades marginadas y reduciendo la huella de carbono al operar con energía eléctrica”.

“Al ser eléctricos, los teleféricos generan cero emisiones directas de gases contaminantes. Se estima que el Cablebús

reduce la congestión de tráfico en las carreteras; permite reducir los tiempos de traslado hasta en un 65%, mejorando la seguridad, la comodidad y el acceso a oportunidades laborales y educativas para los usuarios”.

“La Ciudad de México es un ejemplo mundial de éxito en movilidad sostenible”.

El Cablebús es visto por la ONU como un componente esencial para alcanzar ciudades más verdes, seguras y equitativas, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Así resume la ONU la eficacia y eficiencia del Cablebús que es un éxito mundial.

POSDATA: El beneficio del Cablebús es altamente superior al costo que nada tiene que ver con un supuesto ecocidio, argumento fallido de grupos inconformes.

POSDATA 2: Los reclamos de organizaciones tienen tintes políticos y reflejan manipulación para generar caos.

POSDATA 3: Si hubiera que hablar de un ecocidio, tendríamos que traer a la memoria las obras fantasiosas del morenovallismo, pues provocaron la tala de casi 5 mil árboles.

Para colmo, su teleférico, el Museo del Barroco, la Estrella de Puebla y las ciclovías, por citar algunas, fueron un fraude escandaloso.