Un vistazo al fenómeno therian

  • Expertos politécnicos aclaran desde los puntos de vista psicológico y sociológico, las razones de este fenómeno
  • El término therian proviene del inglés therianthropy, que a su vez deriva del griego antiguo therion (bestia o animal salvaje) y ánthropos (humano).

30 marzo 2026.-La necesidad de pertenecer a un grupo, de autorregular las emociones o de buscar una identidad, sumados a la facilidad e inmediatez de las redes sociales, han detonado el fenómeno social denominado therian, sobre todo en adolescentes, quienes al identificarse con algún animal, adoptan parte de sus características y conductas, coinciden especialistas.

Para comprender este tema generacional, Gaceta Politécnica consultó a expertos del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS), Unidad Santo Tomás y de la Escuela Superior de Enfermería y Obstetricia (ESEO), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quienes abordan este fenómeno desde el punto de vista psicológico y sociológico.

Los expertos refieren que quienes se identifican como therian no tienen un problema de salud mental, aunque son personas solitarias, no violentas y sólo quieren ser visibilizadas, comprendidas y atendidas. Se definen como manada y esa pertenencia les da identidad, así como sentido de protección.

Recientemente, un joven veterinario, quien se identifica como un caballo, presentó en el Congreso del estado de Nuevo León una iniciativa ciudadana que busca establecer protocolos contra el acoso y la discriminación hacia la comunidad therian en espacios públicos y privados.

El 20 de febrero pasado fue convocado un encuentro therian en la Ciudad de México, específicamente en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el cual causó expectativa, aunque los llamados no fueron atendidos por estas comunidades como se esperaba.

Los especialistas concordaron en que a lo largo de la historia de la humanidad han existido diversas manifestaciones de la relación simbiótica entre animales y ser humano, y en el caso therian fue en la década de los 90 cuando el término comenzó a agrupar a las y los interesados en este concepto, que en las últimas semanas ha cobrado notoriedad.

Sociedad cambiante

El profesor de psicología en el CICS Santo Tomás, Iván Ulises Martínez Hernández, destaca que la parte emocional es un vínculo importante en quienes se identifican como therian, y los comentarios negativos que se han generado en torno a este grupo “podrían reforzar esta idea de no querer ser humano porque me señalan, me ponen un apodo y me violentan digitalmente”.

“A nivel social lo diferente provoca reacciones o incomoda, y a veces la sociedad es violenta”, indica.

Considera importante observar y monitorear las manifestaciones conductuales therian, porque independientemente de la identidad, en el mundo social hay reglas y límites.

Aquí entra la parte familiar, subraya, que “tiene un papel fundamental porque, primero, debe comunicarse con sus integrantes, conocer la situación: ¿qué sucede?, ¿cómo lo vive su therian?, ¿qué siente? y ¿qué opina? La familia acompaña, da soporte y apoyo; es un elemento sustancial y en este fenómeno sería valioso que esté ahí y no se aleje”. Se presentarán otros eventos en términos de identidad, de conductas, de ideologías, añade el especialista, y con las nuevas tecnologías habrá escenarios diferentes, ante lo cual tendríamos que preguntarnos como sociedad qué pasa con lo diferente, porque quisiéramos que se mantuviera siempre lineal y predecible, aun cuando la realidad social evoluciona de manera continua, lo que dificulta pensar que las cosas puedan mantenerse siempre iguales.

El docente, egresado del CICS, pronostica que este fenómeno social tendrá su temporalidad, aunque después seguramente surgirán otras situaciones, porque eso es parte de la naturaleza humana.

“Lo mejor que le puede pasar a las sociedades es integrarse, porque eso nos ayuda a sobrevivir y sostenernos en términos emocionales y sociales. No necesitamos enfrentarnos, sino conocer y convivir, porque todas las personas somos diferentes y no por eso vamos a ser enemigos ni a señalar este tipo de comportamientos de manera violenta”, alienta el psicólogo.

Sostiene que siempre es mejor informarse ante estas situaciones para que las opiniones no surjan del desconocimiento, lo conveniente es preguntar y eliminar mitos de que se trata de un problema mental.

En busca de identidad

Por otro lado, Silvia Soto Soto, profesora del CICS Santo Tomás, expone que este fenómeno social se presenta principalmente en jóvenes de entre los 15 y 20 años de edad, quienes están en busca de su identidad y de pertenencia a un grupo, son personas que se sienten solas y están inmersas en las redes sociales, en donde los vínculos se dan por este medio al permanecer mucho tiempo frente a un dispositivo.

Cuando un fenómeno como los therian se viraliza, éste se junta con la necesidad de pertenecer, ahí se agrupan y desde ahí se defienden. Actualmente, informa, hay carencia de figuras con quien identificarse.

“No he visto therian violentos, hablan de hacer un mundo diferente. Creo que todos en la adolescencia pensamos en eso, queremos cambiar al mundo y hay algunas características en los animales con las que me identifico: la lealtad y compañía; las adopto para ser diferente a lo humano”, señala.

Considera que el trato humanizado hacia las mascotas los hace cercanos a pensar que, si “las tratan bien y les dan cariño, a mí quizá me falta eso. A lo mejor como animalito me va a ir mejor, no son procesos conscientes, pero los viven”.

La maestra en Psicología Clínica y en Psicoterapia Psicoanalítica de niños y adolescentes comenta que, a esa edad, muchos enfrentan acoso y discriminación, por lo que en “manada” se sienten bien y protegidos, pero cuando están fuera de ésta son objeto de comentarios o conductas agresivas.

“Aquello que no conocemos nos asusta, da miedo y lo repelemos o rechazamos, esa ha sido la forma de la sociedad de decir, aléjate, quédate allá en lo anormal”, abunda.

Soto Soto apunta que las reacciones son principalmente de rechazo, por lo que se requiere preguntarnos qué está pasando con las y los jóvenes que tienen ese comportamiento, acercarnos e informarnos.

Resalta que para considerar al therian con un trastorno psicológico tendrían que evaluarse varias situaciones e individualidades de cada caso.

“Una parte es la vestimenta y la imitación de movimientos. Sin embargo, si se presentan situaciones como querer comer croquetas u otra conducta, tendría que consultarse a un especialista. La familia tiene que estar atenta y cercana a lo que está pasando, lo que quiere comunicar, si rebasa los límites ya hablaríamos de un trastorno”, precisa.

La docente politécnica recuerda que la sociedad ha vivido otros procesos generacionales como los emo, punk y dark, por lo que luego de esta etapa se esperaría que haya una madurez y una identificación con otro grupo, como podrían ser grupos escolares o de trabajo.

Emociones ante la situación social

El profesor de la ESEO, Miguel Puente Raya, advierte que las y los jóvenes buscan la autorregulación de las emociones porque están en una sociedad cada vez más alterada y más cambiante. Desde el punto de vista de la sociología, dijo, el problema es emocional y refleja que su situación social no les favorece. Refiere que, en este fenómeno, las y los jóvenes buscan reconocimiento, comprensión y ser atendidos, “y lo manifiestan con esa relación que tienen con los animales, están en desacuerdo con muchas cosas, es un acto de rebeldía, digamos, y de relacionarse más con la naturaleza”.

“De alguna manera es una forma de refugio en los animales, porque no los golpean o agreden; son nobles, a veces más que los humanos, y no es para burlarse”, afirma.

Venimos de una cultura en la que se dice “que nos comportamos como un animal, nos dirigimos a esta especie como algo despectivo, como si fuera contrario al humano, y resulta que los animales no son envidiosos ni traicioneros”, expone.

El sociólogo precisa que históricamente los jóvenes han sido un grupo de gente rebelde, inquieta, indagadora, alegre, que quieren conocer el mundo, pero en las últimas décadas estas características han ido cambiando porque hay una sociedad adulta que no sabe comprenderlos, sino culpabilizarlos.

Todos los sectores tenemos que ser más comprensivos, aunque para eso necesitamos estar más preparados y educados para entender lo que está sucediendo, señala.

Puente Raya, docente de asignaturas de ciencias sociales aplicadas a la salud, destaca que aun cuando se habla del proceso de envejecimiento en México, las y los niños y jóvenes son el sector más importante y el mejor capital que tiene el país, por lo que se debe prestar mayor atención y educación a esta población, así como respetarla.

Dice que el fenómeno therian es una situación coyuntural: debemos prestarle más atención a la juventud; “la hemos tenido olvidada, tenemos que ser más comprensivos y entender sus necesidades, porque ésta requiere un futuro prometedor”.

Tenemos que acostumbrarnos a vivir con esta comunidad y ser corresponsables de que estas manifestaciones son, de alguna manera, resultado de lo que ha propiciado la sociedad, afirma el especialista.

La docente Silvia Soto Soto y los académicos Iván Ulises Martínez Hernández y Miguel Puente Raya coinciden en que este fenómeno cultural generacional es relativamente nuevo en nuestro país, por lo que habrá que estar al pendiente de su evolución cuando los therian convoquen a alguna reunión para tener un panorama más crítico y escuchar sus demandas.

Destacan la importancia de que la sociedad esté informada para que la opinión no surja del desconocimiento, y estar conscientes de que este tipo de situaciones van a seguir sucediendo y no debe haber enfrentamientos o comportamientos violentos, entender que las sociedades humanas así son.

Añadieron que por naturaleza la juventud es inquieta, y tenemos que construir una sociedad donde efectivamente haya esperanza y un futuro prometedor.