La comunidad y la Nueva Escuela Mexicana
Noemí Juárez Pérez*
Este sábado se cumplieron los primeros 100 días de 2026, poco más de tres meses en los que –en ciudades, pueblos y comunidades– hemos caminado por prescolares, primarias, internados y escuelas multigrado; por centros de atención múltiple, y secundarias en todas sus modalidades: generales, técnicas y telesecundarias.
En esta convicción, recorrimos la Ciudad de México, Morelos, Puebla, Querétaro, estado de México, San Luis Potosí, Hidalgo, Guerrero, Baja California, Oaxaca, Nuevo León y Tlaxcala; con la firme intención de dialogar y escuchar a maestras, maestros, autoridades locales y familias, pero, sobre todo, a las niñas, niños y adolescentes, quienes son nuestra razón de ser y el corazón mismo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM).
Así comenzamos 2026, con cerca de 10 mil kilómetros recorridos y poniendo en marcha una nueva etapa de escucha y construcción colectiva desde la experiencia, porque cuando la NEM habla de comunidad como núcleo integrador, se refiere a cualquier espacio donde las personas puedan organizarse y colaborar en los procesos educativos para un bien común.
Por ello, entendemos la comunidad no sólo desde lo geográfico, sino como todo acto de participación social para construir en colectivo otras formas de aprender y ver la enseñanza. Estar ahí nos permite ser partícipes, desde la primera línea, de cómo las escuelas se convierten en espacios de formación democrática en donde las comunidades escolares se organizan y participan activamente en la suma de saberes y experiencias.
La NEM amplía estos espacios autónomos de toma de decisiones y reivindica la participación familiar porque parte de la firme creencia de que la construcción de conocimiento contextual y territorializado favorece la sensibilidad, el respeto, la empatía y el desarrollo del pensamiento crítico.
Si la comunidad quedara ajena en el fortalecimiento de los contenidos educativos, como en los modelos neoliberales, lo que se enseña no tendría sentido en el entorno donde se desarrollan las y los estudiantes. Al mismo tiempo, si como autoridades nos alejáramos de las comunidades, seríamos ajenas a los desafíos que tenemos en infraestructura, acceso a nuevas tecnologías, formación docente, obstáculos administrativos y presupuestales, entre otros.
En este segundo piso de la transformación educativa, quedaron en el pasado las políticas y modelos que se implementaban desde las cúpulas y en función de las necesidades del mercado; la NEM representa una ruptura con los modelos instrumentalistas, fragmentados y homogeneizantes para transitar hacia un currículo vivo, flexible e intercultural que reconoce a la escuela como un centro de aprendizaje comunitario. Su propósito es contribuir a una revolución de las conciencias al replantear la educación como condición indispensable para la transformación social y el bienestar colectivo.
Nuestras y nuestros estudiantes dejaron de ser receptores pasivos y en su condición de sujetos de derecho, poseen la capacidad de reinterpretar, incidir y transformarse a sí mismos y al mundo que les rodea: participan al ser escuchados por sus maestras y maestros para definir situaciones de su realidad e inquietudes de aprendizaje, las cuales se integran en la contextualización de contenidos y en el desarrollo de proyectos con sentido social.
Estas acciones reflejan una política educativa que coloca al territorio, a la comunidad y al magisterio en el centro de la transformación educativa, reconociendo que la escuela es el espacio donde se construye, día a día, el sentido de la Nueva Escuela Mexicana.
Seguiremos este camino porque sabemos que lo verdaderamente importante ocurre en la vida cotidiana de la escuela, en cada clase, en cada conversación, en cada proyecto, en cada esfuerzo compartido. Ocurre cuando una maestra o un maestro acompaña, orienta e inspira. Ocurre cuando las familias se involucran. Ocurre cuando un estudiante aprende, formula preguntas y encuentra en la educación una oportunidad para desarrollarse como persona y como parte de una comunidad.
*Subsecretaria de Educación Básica del Gobierno de México