Para Vivienda Digna Crédito Justo

AGENDA EMPRESARIAL

Por: Jorge Marcelino Alejo

El ambicioso Programa de Vivienda para el Bienestar con que inició su gobierno la Presidenta Claudia Sheinbaum, da muestras de que avanza hacia su meta de un millón 800 mil viviendas, que están destinadas a derechohabientes y no derechohabientes.

Los primeros, por supuesto, la tienen un tanto fácil porque cuentan con empleo formal.

Para los segundos no tanto. Se les complica porque su gran problema es que trabajan dentro de la economía informal y sin ingresos fijos.

Por ello no pueden quedarse con una deuda como antes, que se les prolongaba por años. Con ella les robaban a los adquirientes el sueño y el sosiego. Y si le agregamos que el adeudo seguía creciendo, pues simplemente vivían en tormento permanente.

Pero todo ello va cambiando con el Programa Bienestar, porque según el avance desglosado el pasado fin de semana en San José Chiapa, con la visita de la Presidenta de México que trajo a su Gabinete de la vivienda, es señal de que se finiquitan arbitrarios esquemas en el renglón del financiamiento, porque ahora se facilita la accesibilidad a la vivienda sin altos intereses y sin créditos ventajosos.

De modo que la adquisición de vivienda a través del Programa de Bienestar, se aplica con nuevas disposiciones para que su manejo sea otro, desde la selección de predios donde se va a construir, el diseño, la misma construcción y el destino de las viviendas. Pero es evidente que el punto de mayor beneficio, es el financiamiento para las y los adquirientes, pues no se echan encima pesadas cargas crediticias que les amargarían la existencia.

Ahí se aprecia que para tener vivienda digna, solo basta el crédito justo, con intereses justos, que ahora se concede a los derechohabientes con ingresos de menos de dos salarios mínimos, además de una amplia reducción de requisitos que antes se les exigía, y que en ocasiones, de no cumplir con ellos perdían la oportunidad de tener la anhelada vivienda.

Con esas condiciones tan favorables, que en pasados sexenios gubernamentales se veían bastante lejanas -y casi imposibles- más mexicanos, más familias estarán en posibilidades de tener acceso a la vivienda, sin que su costo inicial se convierta en deuda millonaria, o que al terminar su vida productiva aún carguen con la deuda.

Tiene su valía entonces, que en el Gobierno de la Presidenta Sheinbaum, sea una realidad el avance para atender el rezago histórico de la vivienda para derechohabientes formales. Con el adicional, de que el beneficio sea también para los no derechohabientes. Aquellos para los que en verdad y en otros tiempos, sí era un sueño adquirir una vivienda.

M E M O R A N D U M

$ 1,000 MILLONES

Con una tarifa de 12 pesos contemplada hasta ahora –podría ser menor – el Sistema de Transporte por Cable marca una descomunal diferencia en cuanto a costo e inversión, en comparación con el sistema Ruta.

En explicación detallada del coordinador del Gabinete del Gobierno de Puebla, José Luis García Parra, apunta que el sistema Ruta en operación y mantenimiento le cuesta a los poblanos cerca de mil millones de pesos anuales. Esa cantidad paga de subsidio el Gobierno Estatal a los concesionarios.

 En cambio, el Sistema de Transporte por Cable requiere para su operación y mantenimiento en forma anual, 105 millones de pesos.

Por esa notoria diferencia, el Gobierno de Alejandro Armenta Mier estima que para el segundo año, el Transporte por Cable ya será autosustentable.

Por ese beneficio, más las ventajas en materia ambiental como la menos emisión de toneladas anuales de dióxido de carbono, el Sistema de Transporte por Cable, está llamado a que mediante el Plan Integran de Movilidad, sea la solución para poner el orden urbano que Puebla necesita, antes de una mayor crisis de movilidad.