Fantasías de un expresidiario; la verdad sobre “Tocino”
Por: Rodrigo Santamaría
Arturo Rueda Sánchez de la Vega es un mentiroso consuetudinario.
Su habilidad para tergiversar la verdad es comparable a su ambición por riquezas sin tener que trabajar para obtenerlas.
Lo único flaco que tiene Rueda, a quien también se le conoce como “Doctor Tocino”, es la memoria.
En una reciente entrevista preparada por él, en un programa transmitido por internet, se atrevió a asegurar que fue injustamente encarcelado y que el video en que aparece extorsionando a Jorge Estefan Chidiac no tenía audio, que le editaron el sonido y que así quedó comprobado en la sentencia absolutoria dictada en su favor, la cual ofreció como prueba de sus dichos y pidió que se publicara, cosa que , desde luego, nunca hizo.
Pero esa es una mentira alterna inventada por la mente del mitómano Rueda.
Veamos la realidad:
En el juzgado penal del distrito judicial de Cholula se radicó el proceso número 19/2021, instruido en contra de Arturo Rueda Sánchez de la Vega como probable responsable de la comisión del delito de extorsión, perpetrado en agravio de Jorge Estefan Chidiac.
Ello, en atención al ejercicio de la acción penal en su contra por parte de la Fiscalía General del Estado.
Al reunir los requisitos establecidos por el artículo 16 Constitucional se libró la correspondiente orden de aprehensión, misma que fue ejecutada por agentes ministeriales, poniéndolo a disposición del Juez de lo penal de San Pedro Cholula.
El domingo 22 de mayo de 2021 se le tomó su declaración preparatoria, siendo asistido por una pléyade de abogados del despacho de Ernesto Ramírez, abogado personal de Enrique Doger e Ignacio Mier Velazco.
En ese momento llegó una actuaría de un juzgado federal, porque Rueda alegó actos de tortura e incomunicación en su contra.
La funcionaria del Poder Judicial federal lo encontró perfectamente sano y acompañado por tres abogados que lo asesoraban, viniéndose por tierra sus mentiras.
No conforme con eso, amenazó al personal judicial actuante con dedicarles un capítulo de un libro que iba a escribir sobre su detención y que se iba a vender más que el de “Los demonios del Edén” de Lydia Cacho.
Se le dictó auto de formal prisión y contra esa resolución Ernesto Ramírez acudió al juicio de amparo, negándosele la protección constitucional y, no conforme con ello, su defensa recurrió a dicha negativa para interponer el correspondiente recurso de revisión, el cual tampoco le benefició, por el contrario, el Tribunal Colegiado avaló el actuar del Juez de Primera Instancia y asentó que el delito de extorsión estaba plenamente acreditado al ser auténtica la grabación de audio y video en que se basó la Fiscalía.
En la misma, Rueda le pide diez millones de pesos a Estefan para no publicar una información que – a su juicio – pudiera dañar su imagen pública.
Su defensa jamás ofreció otro peritaje para desvirtuar esa grabación (que ya había sido validada por un Tribunal Federal) y por eso se le dictó sentencia condenatoria , la cual fue recurrida ordenándose la reposición del procedimiento de primera instancia por cuestiones meramente formales, en esa segunda vuelta, un Secretario actuando en funciones de Juez, resolvió contra constancias de autos, absolviendo a Rueda por el mismo delito por el cual ya había sido declarado culpable en una resolución judicial previa.
De ahí se entiende que hubo negociaciones en lo oscurito, por lo tanto debería investigarse.
¿Cómo se explica que un simple secretario contradiga lo que ya resolvió su jefe en base a las mismas actuaciones judiciales?
Lo que no suena lógico, suena metálico, dijera el clásico.
Que Ignacio Mier lo perdone, porque la sociedad poblana jamás lo hará y siempre recordará a Rueda como un mitómano empedernido.
La marca de expresidiario no se borra nunca.