Desfilan héroes, también aspirantes a candidatos

Algoritmo

Por: José Luis Moctezuma

El batalla del 5 de mayo no solo se recuerda, se representa, se revive, y en tiempos modernos, también se rentabiliza políticamente.

El desfile cívico militar en Puebla se ha convertido en una vitrina donde la historia marcha firme, pero detrás, casi al mismo paso, avanzan las ambiciones políticas.

El desfile cívico militar del 5 de mayo en Puebla será el evento más visto en televisión, noticiarios y redes sociales este martes. Las tentaciones y mañas de aspirantes, suspirantes y partidos políticos cada año son casi imposibles de contener.

El desfile no es solo un recorrido; es un escaparate. Una pasarela donde los símbolos patrios conviven con estrategias de posicionamiento que, aunque no lo digan abiertamente, ya están en campaña. Porque en política, como en la guerra, nadie se presenta desarmado. Y aquí las armas no son fusiles, sino gorras, sombrillas, abanicos y sonrisas perfectamente ensayadas.

LA MAREA PUBLICITARIA

El despliegue publicitario, ese que no pide permiso y lo cubre todo: postes, bardas, banquetas, miradas. El ciudadano no solo verá contingentes militares, también será blanco de una ofensiva silenciosa, amable, disfrazada de regalos. Cada objeto entregado será una semilla sembrada en la memoria del votante. Nada es casual, todo está calculado como si fuera tablero de ajedrez.

LA BATALLA POR EL POSICIONAMIENTO

El 5 de mayo también inicia la otra batalla, la del posicionamiento. La del bombardeo de imagen al electorado. Antes, durante y después del concurrido desfile un ejército de brigadistas repartirá miles de productos publicitarios para promover la imagen de un candidat@ y los colores de su partido politico, aprovechando los resquicios que la ley les permite.

Aquí no hay inocencia, hay timing. La ley marca tiempos, pero la creatividad política encuentra rendijas. Y por esas grietas se cuela la propaganda, ligera como papel pero pesada en intención. Mientras las autoridades miran el reloj electoral, los aspirantes ya están jugando el partido en tiempos extras.

LA JOYA DE LA CORONA

La capital poblana no es solo territorio: es trofeo, es tablero, es el centro de gravedad donde todo cobra sentido. Ganar Puebla capital es como ganar la narrativa, dominar la conversación, marcar agenda. En términos prácticos, es asegurar la llave del poder local.

Y como bien lo retrata el fútbol —espejo fiel de la política—, nadie gana antes de tiempo. El silbatazo inicial aún no suena, pero ya hay alineaciones filtradas, estrategias en papel y egos calentando en la banca. El riesgo siempre está ahí: una lesión mediática, un error no forzado, un escándalo inesperado. La política no perdona descuidos.

MITAD DE LOS GOBIERNOS MUNICIPALES

Los gobiernos municipales ya cumplieron la primera mitad de su gobierno. Estamos a un año y medio de su gestión, sin embargo ya existe una larga lista de aspirantes que mantienen una legítima intensión de competir por la alcaldía de Puebla.

La lista crece. Nombres van y vienen, algunos con estructura, otros con narrativa, varios con ambición.

Algunos de los suspirantes por Morena son: Gabriela Sánchez Saavedra, secretaria de Juventud y Deporte estatal, Laura Artemisa García Chávez, titular de Bienestar estatal, Celina Peña Guzmán, subsecretaria federal de Desarrollo Tecnológico, Vinculación e Innovación, Olivia Salomón Vivaldo, Directora de la Lotería Nacional, Raymundo Atanasio Luna, Rector de la Universidad Politécnica Metropolitana. Por el PAN han mostrado su interés Genoveva Huerta Villegas y Blanca Alcalá Ruiz; la lista parece interminable, sin embargo quien continúa con muchos indicadores positivos es el alcalde Pepe Chedraui, las más recientes mediciones lo posicionan como un serio aspirante a la reelección, como buen político no se apunta, pero tampoco se descarta.

CLAUDIA SHEINBAUM PRESENTE EN PUEBLA

La presencia de Claudia Sheinbaum en Puebla no es menor: aporta peso institucional, reflectores nacionales y un mensaje claro de respaldo a la conmemoración histórica.

Su agenda ajustada no cambia el fondo: el acto central sigue siendo el mismo, el homenaje a la historia y a sus protagonistas. Desde el Mausoleo del General Ignacio Zaragoza hasta el palco principal, el guión está trazado. La narrativa oficial se mantiene firme: memoria, identidad, nación y este año se agregó soberanía.

Porque en Puebla, cada 5 de mayo no solo marchan soldados… también desfilan aspiraciones.
Y al final, entre tambores, banderas y aplausos, queda una pregunta flotando en el aire: ¿quién está honrando la historia… y quién está haciendo campaña con ella?

Nos leemos pronto…