La CNTE y las llamadas derrotas

Por: Magdalena Gómez

Una y otra vez a lo largo de la historia se ha promovido la satanización de los movimientos sociales desde gobiernos y sectores conservadores, y nuestro país no es la excepción, para concluir en la crónica de una derrota anunciada. Tal es el caso de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), en su lucha más reciente, tras casi cinco décadas de un empeño profundo por democratizar la vida sindical, reivindicar los derechos de las y los docentes, defender la calidad de la educación y por ende construir desde abajo otro mundo para todas y todos en nuestro país.

En menos de un mes de un esfuerzo de movilización en la Ciudad de México y otras entidades, la CNTE recibió toda suerte de descalificativos a sus demandas, a su trayectoria, que fueron desde alianza con la ultraderecha que festina, se dice, todo lo que cuestiona al gobierno de la llamada Cuarta Transformación. Sus exigencias, ya muy difundidas, no tuvieron respuesta oficial consecuente. Esta vez, como acostumbra, se instalaron diálogos sombra con titulares de las secretarías de Gobernación, de Educación Pública y el Issste, negando en todo momento la interlocución directa con la Presidenta de la República (que en campaña hizo compromisos que no cumplió), quienes diseñaron una supuesta propuesta, que no respuesta y no fue aceptada por la CNTE: crear una aseguradora pública para el pago de pensiones, desaparecer la Usicamm (Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros) de la abrogación de la ley del Issste de 2007 el gobierno la considera inviable. Lo que motivó que en la última fase en medio de la escalada de agresiones abiertas se anunció desde la llamada mañanera que se haría una consulta escuela por escuela por la Presidenta de la República, en todo el país, ante la duda, la terrible duda, de que no exista coincidencia con las demandas de la organización democrática movilizada. Tarea tan insólita como imposible por lo que optaron por reanudar “diálogos” ahora por entidades.

En ese contexto ofrecieron a Oaxaca y Ciudad de México (Guerrero está prevista en estos días) recursos económicos para atender problemáticas concretas como la necesaria contratación de maestros en Oaxaca para cubrir las necesidades de personal motivado por las jubilaciones y sus plazas congeladas. El propio titular de la SEP argumentó que no es dinero para la CNTE, sino que existe un problema real sin explicar por qué no lo han resuelto en su momento. Obviamente saben que es una manzana envenenada que abona en las acusaciones contra el gremio democrático.

En ese contexto, la Asamblea Nacional Representativa decidió una tregua para regresar a sus escuelas y reorganizarse para retomar demandas con mayor fuerza. Los ríos de comentaristas oficiales y oficiosos no se han hecho esperar. Pero retomemos dos casos más ajenos a la CNTE. Quién no recuerda el movimiento estudiantil de 1968 , reprimido que no derrotado, el 2 de octubre de ese año e impune hasta hoy, que en su momento recibió gravísimas acusaciones oficiales y oficiosas también y años después el movimiento democrático ubicaba como un parteaguas, que lo fue, y que generó en el priato un desgaste que finalmente se reflejó en las urnas en 2018. Hasta la fecha existe el comité 68 que impulsó sin éxito la investigación y castigo a los responsables de la masacre y que el foxismo detuvo a su fiscalía por presiones y amenazas del ejército sin que dejen de lado esa lucha los herederos y sobrevivientes “sesentayocheros”.

Un tercer ejemplo de otra naturaleza fue el del Ejército Zapatista de Liberación Nacional que se levantó en armas el 1º de enero de 1994 y tras un complejo proceso a los 12 días, aceptó, hasta hoy, el cese el fuego, participó en los diálogos de San Andrés Larráinzar junto con el movimiento indígena del país, firmó con el gobierno federal unos acuerdos que llevan el nombre del lugar el 16 de febrero de 1996 y en 2001 se aprobó una reforma constitucional que traicionó su sentido. No faltaron quienes consideraron una derrota del zapatismo y anunciaban que “habían pasado de moda”. En lugar de asumir tal vaticinio se replegaron a construir la autonomía en los hechos y llevan 25 años en un proceso que rebasa nuestras fronteras y sigue generando propuestas anticapitalistas con los pueblos sin ocuparse de diálogo alguno con el Estado. ¿Derrota? No hay tal, los gobiernos entendieron que no hay caso dialogar mejor aplicarse en la contrainsurgencia que ciertamente no ha cesado. Hay muchos más ejemplos de movimientos que han sido falsamente considerados derrotados pero bien vale la pena recordar que hay experiencias que han permitido retomar la inacabada lucha, como se dice, “hasta que la dignidad se haga costumbre”. Así que no hay que declarar derrotas, como bien dijo la CNTE regresan a reorganizarse porque en esa y muchas más experiencias en curso la lucha sigue, por cierto al margen de los tiempos electorales.