Paralelismos entre la inteligencia táctica de un futbolista y la navegación autónoma
25 junio 2026.-Corría el minuto 55 del partido entre Argentina e Inglaterra durante los cuartos de final del máximo evento de futbol en el Estadio Azteca. El argentino Diego Armando Maradona recibió el balón detrás de la mitad de la cancha y comenzó una carrera que quedaría grabada en la historia del futbol. En pocos segundos esquivó rivales, modificó su trayectoria en varias ocasiones, identificó espacios libres y tomó decisiones instantáneas hasta llegar frente a la portería para marcar el llamado Gol del Siglo.
Lo que para millones de aficionados y aficionadas fue una muestra de talento individual, para la ciencia puede interpretarse como un complejo ejercicio de percepción, navegación y adaptación en tiempo real. Estas habilidades, fundamentales para quien juega futbol, también son parte esencial de la tecnología que permite a los sistemas autónomos desenvolverse en entornos dinámicos.
A simple vista parecen pertenecer a mundos distintos. Sin embargo, detrás de un pase exitoso y de un vuelo autónomo existen principios parecidos, muchos de los cuales forman parte de las investigaciones que especialistas del Departamento de Investigación y Estudios Multidisciplinarios (DIEM) del Cinvestav desarrollan para crear los sistemas inteligentes del futuro.
“Cuando observamos cómo se mueve una jugadora o un jugador de futbol dentro del campo, encontramos varios paralelismos con los problemas que resuelven los sistemas autónomos. Tanto la o el futbolista como el vehículo necesitan percibir el entorno, anticipar situaciones futuras y elegir la mejor acción posible en tiempo real”, explica Jonathan Flores Santiago, posdoctorante del DIEM.
Lo que para las y los jugadores son los ojos, la experiencia y la intuición, para un dron son los sensores y los algoritmos de percepción. La lectura del entorno es una habilidad esencial para ambos, ya que les permite comprender lo que ocurre a su alrededor antes de actuar.
Los drones necesitan interpretar el terreno donde operan y para lograrlo utilizan cámaras, sensores láser, radares, sistemas satelitales y unidades de medición inercial, temas en los que grupos de investigación del posgrado en Sistemas Autónomos de Navegación Aérea y Submarina del DIEM trabajan al desarrollar algoritmos de visión artificial, navegación autónoma y control inteligente que permiten a estos vehículos reconocer su entorno y desplazarse de manera segura incluso en escenarios complejos.
Detrás de cada jugador o jugadora destacada existen años de formación; ningún profesional se hace de la noche a la mañana, el desarrollo de sus habilidades requiere entrenamiento constante, disciplina y aprendizaje continuo. Con los vehículos autónomos desarrollados en el DIEM ocurre algo semejante, pues antes de operar en escenarios reales, las y los investigadores los preparan en laboratorios, con simuladores computacionales y pruebas experimentales.
Las posiciones dentro del equipo también encuentran un paralelismo interesante. En futbol existen delanteros, defensas, mediocampistas y porteros, cada uno especializado en tareas particulares. De manera semejante, pueden coexistir drones aéreos, robots terrestres y vehículos acuáticos, quienes comparten información y coordinan sus movimientos para cumplir con tareas como el monitoreo ambiental, la agricultura de precisión y la exploración de zonas de difícil acceso.
Y finalmente aparece la estrategia. Ningún campeonato se gana únicamente con talento individual. Los equipos triunfantes combinan preparación, análisis, disciplina y capacidad de adaptación, lo mismo ocurre con los sistemas autónomos desarrollados en el Cinvestav, cada vuelo exitoso depende de una estrategia cuidadosamente diseñada que integra percepción, control y navegación.
En las canchas se forman campeonas y campeones deportivos, en los laboratorios del Cinvestav tecnología que aporta a la sociedad. Al final, tanto en el futbol como en la ciencia, el desafío es el mismo: encontrar el mejor camino para llegar a la meta.