Planes de justicia en la Nueva Escuela Mexicana
Por: Noemí Juárez Pérez*
Hace 43 años, una estudiante de la UNAM de la licenciatura de física decidió ir a la comunidad de Cherán Atzicuirín, en la meseta purépecha de Michoacán. Con la intención de aportar lo aprendido en un proyecto comunitario para la región: la creación de estufas de leña, que preservaran la cultura gastronómica de la región, su relación con la leña, el maíz, los frijoles y, al mismo tiempo, eficientaran el uso de la leña y sacaran el humo de las cocinas para preservar la salud de las cocineras.
Para esta joven fue el pueblo P’urhépecha el que le brindó grandes aprendizajes, como la importancia de las tierras comunales, la toma de decisiones colectivas, el sembrar maíz, a barbechar, sobre la riqueza del bosque, el amor a la tierra y la fuerza de las mujeres p’urhépechas.
En 2023 volvió al primer hogar donde como estudiante universitaria construyó una estufa de leña para ser reconocida por el Consejo Supremo Indígena, conformado por las cuatro etnias del estado de Michoacán, como “Nana“, que significa “madre” y representa un profundo acto de amor y reconocimiento, porque sólo dos personas habían recibido antes esta distinción: Vasco de Quiroga y el general Lázaro Cárdenas del Río.
Un par de años después, esta joven estudiante volvió al pueblo que la terminó de formar, pero ahora como la primera mujer presidenta de México, para dar inicio al Plan de Justicia del Pueblo P’urhépecha. Para ella, para la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, los planes de justicia se construyen en conjunto con las comunidades, para garantizar educación, salud, vivienda, seguridad y todo aquello que al pueblo le interese.
En eso estamos trabajando, en 29 Planes de Justicia; el Programa Nacional Lázaro Cárdenas del Río; Proyectos prioritarios como los de Chilapa y Culiacán, que impactan a 18 estados y 524 municipios para atender, entre otros aspectos, las demandas de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas y de sectores que históricamente habían enfrentado la exclusión y la violación de sus derechos humanos.
Mediante espacios de diálogo, como asambleas, mesas de trabajo, comisiones o jornadas de vinculación comunitaria, se procura la escucha y se da atención a necesidades y proyectos comunitarios.
Esta articulación coincide con los enfoques y principios de la Nueva Escuela Mexicana, particularmente con la reivindicación de la comunidad, como espacio de relaciones sociales y territoriales que dan sentido organizativo e identitario para estructurar el quehacer escolar y la planeación educativa desde una perspectiva comunitaria, intercultural y plurilingüe.
En esto se sustenta que reconocer las diversas condiciones en que se vive la niñez y la adolescencia contribuye a una planeación educativa que desarrolle el pensamiento crítico, creando distintas posibilidades de aprender de la realidad, analizándola, cuestionándola y, de ser posible, construyendo alternativas para mejorarla.
La posibilidad del codiseño curricular o la elaboración de materiales educativos busca fortalecer también la participación de madres y padres de familia, así como de autoridades comunitarias y otras instituciones y organizaciones sociales.
Por ello, la enseñanza debe concebirse como un proceso integral y plenamente inclusivo que integre las diversas percepciones del conocimiento, especialmente en una nación caracterizada por su pluralidad cultural y lingüística, lo que permite avanzar en la conformación de personas críticas, capaces de cuestionar su entorno y resolver problemáticas.
* Subsecretaria de Educación Básica del gobierno de México