Red de precipitación automatizada evitaría daños por inundaciones en Veracruz: Miguel Castillo

  • El sistema sugerido utilizaría información recabada por las estaciones de la Conagua para ofrecer escenarios con mayor certeza, resaltó

9 julio 2026.-Con base en el estudio de datos del caudal de los ríos en el norte de Veracruz, un equipo de investigación de la Estación Regional del Noroeste del Instituto de Geología de la UNAM propone un modelo de alerta temprana, a manera de “semáforo”, para evitar afectaciones humanas y materiales por inundaciones como sucedió en 2025.

En esa zona existe incertidumbre porque se desconoce dónde va a concentrarse la precipitación y se enfrenta el problema de carecer de vigilancia de los ríos, explicó el investigador de dicha entidad académica, Miguel Castillo Rodríguez.

Las lluvias acumuladas en periodos precedentes de 14 días juegan un papel fundamental, acotó. Una forma que planteamos es generar la alerta estableciendo un límite de acumulación de las precipitaciones en ese lapso, obtenido con ayuda de los datos históricos como base de referencia.

Los “picos de descarga” en los ríos provocados por tormentas tropicales y huracanes ocurren en septiembre y octubre. Al realizar análisis hidrometeorológico y geomorfológico de esos fenómenos naturales, encontró que son más frecuentes de lo que se pensaba.

“Quisimos ver cuáles son los eventos máximos que existen en los ríos estudiados –Cazones, Tempoal y Bobos– y detectamos que son muchos. Es decir, son afluentes activos y su naturaleza es transportar grandes volúmenes de agua y sedimentos”, señaló en entrevista.

El Tempoal puede descargar el equivalente a tres veces el volumen del Estadio Azteca, alrededor de tres millones de metros cúbicos de sedimento, en un periodo de siete a diez días. En cuencas más pequeñas pueden ser un millón de metros cúbicos, mencionó.

Cruzar información

Castillo Rodríguez precisó que hay relación directa entre los picos de descarga con la acumulación de precipitación precedente como factor detonante de una inundación. Con base en esa información, si se registra una abundancia de lluvia sobre cierto rango y se alcanza determinada intensidad, sería el momento de alertar con una especie de “semáforo”.

De acuerdo con el especialista, implicaría monitoreo de bajo costo porque lo único que se necesita es contar con estaciones automatizadas que registren la precipitación, que pueden ser las meteorológicas de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). “Ello sería posible; es cuestión de voluntad. Las autoridades han hecho un gran esfuerzo en emprender acciones como la elaboración de los atlas de riesgo. Ahora se requiere ir más allá”.

En ese sentido, consideró fundamental que los datos de esa instancia tengan continuidad, ya que a pesar de que los ríos del país estuvieron instrumentados no se efectuó de manera continua. Al tener esa información podríamos plantear escenarios con mayor certeza.

El universitario recalcó que cada río tiene comportamiento distinto y aunque los atlas de riesgos muestran acertadamente la planicie de Veracruz y las zonas potenciales de afectación por inundaciones, “realmente no se sabe dónde o cuándo sucederán”.

Atender la situación, dijo, precisa de monitorear cada uno y establecer una conexión entre los registros de precipitación con la alerta. Por ejemplo, el Cazones no lleva en su caudal solo lo que llueve en un sitio, sino que transporta el sedimento de corrientes aguas arriba. En ese sentido, una red de precipitación automatizada sería una solución económica para solventar estos desafíos.

Las estaciones de la Conagua, además de obtener datos, podrían funcionar para ofrecer una alerta inicial, aunque lo deseable es dar seguimiento a cada cuenca en aguas río arriba donde hay poblaciones y peligro de que la gente resulte afectada. Los resultados de la investigación se publicarán en una revista nacional, para que autoridades y población estén enteradas y se tomen medidas, resaltó Castillo Rodríguez.