Educación en derechos humanos, clave para construir ciudadanía crítica y cultura de paz
21 julio 2026.La construcción de una ciudadanía crítica y una cultura de paz requiere fortalecer el diálogo entre academia, gobierno y sociedad, abrir espacios permanentes de participación y promover una educación basada en derechos humanos que contribuya a transformar las desigualdades y las violencias contemporáneas, coincidieron especialistas durante el cierre del ciclo de los Encuentros y Tejidos por la Paz ¿Por qué hablar de cultura de paz? 2026, realizado en la Escuela Nacional de Trabajo Social, UNAM.
En el marco del eje temático Formación de Ciudadanía Crítica con perspectiva de Derechos Humanos y Cultura Democrática, Sergio Reyes Pantoja, secretario académico del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ), señaló que la construcción de paz requiere colocar en el centro el diálogo entre actores sociales, académicos e institucionales, así como reconocer que la ciudadanía democrática sólo puede consolidarse cuando incorpora una perspectiva activa de derechos humanos.
Compartió que las experiencias desarrolladas en espacios educativos evidencian la necesidad de generar mecanismos más horizontales de convivencia y resolución de conflictos, alejados de enfoques punitivos y orientados hacia la inclusión y el reconocimiento de la diversidad como una condición indispensable para fortalecer el tejido social.
Reflexionó sobre la necesidad de acercar el conocimiento académico a experiencias cotidianas y promover formas de aprendizaje que permitan a las comunidades reconocerse como protagonistas en la construcción de soluciones colectivas. Afirmó que, la paz no debe entenderse como un estado ideal o acabado, sino como un proceso permanente e inacabado que se construye desde las relaciones en el día a día, el reconocimiento de las diferencias y la participación colectiva.
Irene Álvarez, coordinadora de Atención a Casos de la Unidad para la Defensa de los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, consideró que uno de los principales desafíos para consolidar una cultura democrática consiste en enfrentar prácticas autoritarias y esquemas de intermediación que limitan la participación efectiva de las personas en la vida pública.
Desde su experiencia en el ámbito gubernamental, destacó la importancia de promover mecanismos de trabajo directo con comunidades, establecer agendas compartidas y fortalecer la comunicación permanente con la población como vía para generar confianza institucional y participación efectiva.
Añadió que el fortalecimiento democrático requiere reconocer las diferencias entre los tiempos y lenguajes del gobierno y la academia. Explicó que uno de los retos consiste en generar mecanismos que permitan traducir el conocimiento producido desde la investigación en herramientas útiles para la toma de decisiones públicas y fortalecer espacios de diálogo que hagan posible una mayor incidencia social.
En su intervención, Gloria Ramírez Hernández, titular de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos de la UNAM, abordó el papel histórico de América Latina en la defensa de los derechos humanos y remarcó que los procesos de resistencia social y construcción democrática han colocado a la educación como una herramienta estratégica para transformar las condiciones de violencia y exclusión.
Subrayó que no es posible hablar de cultura de paz sin una educación basada en el reconocimiento, respeto, promoción y defensa de los derechos humanos, entendidos como capacidades que permiten a las personas asumirse como sujetos activos en la transformación social.
La especialista enfatizó que los retos actuales, como las desigualdades, los conflictos sociales, las violencias, la crisis ambiental y los escenarios de incertidumbre obligan a fortalecer una educación crítica que atraviese de manera transversal todas las disciplinas universitarias. En ese sentido, recalcó la necesidad de continuar transformando los modelos educativos para responder a las demandas sociales.
En ese contexto, indicó que las universidades tienen la responsabilidad de revisar críticamente sus procesos educativos y avanzar hacia modelos que integren de manera transversal los derechos humanos, la igualdad sustantiva y la construcción de ciudadanía.
Al moderar el diálogo, Alfredo Sánchez Castañeda, coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM, refirió que el contexto actual, marcado por desigualdades persistentes, distintas expresiones de violencia y escenarios de fragilidad institucional, demanda nuevas formas de comprender y atender los conflictos sociales desde una perspectiva integral. Finalmente, hizo un llamado a continuar generando espacios interdisciplinarios y de cooperación entre universidad, gobierno y sociedad para fortalecer una ciudadanía crítica, ampliar la cultura democrática y contribuir a la construcción de entornos justos y pacíficos.