La carrera académica del matemático
Por: Dr. Esptiben Rojas Bernilla
Universidad de Magallanes (Chile)
En algunos países aún se ve la carrera de matemático, como carrera profesional, y por lo tanto se les exige los mismos estándares que cualquier otra carrera profesional, como, por ejemplo: ser autofinanciable, un perfil que contribuya al resolver problemas del país y/o regionales, número importantes de matriculados, tasas de retención de alumnos altas, altos grados de empleabilidad etc. Todos estos requisitos, constituyen dolores de cabeza para los directivos de la carrera de matemática cuando se someten a la acreditación de su carrera.
Este error conceptual de una carrera de matemática, en el Perú tiene raíces históricas, que no comentaré aquí. Sin embargo, en la mayoría de países lo tienen muy claro, la Licenciatura en matemática, es el primer grado académico para iniciar una carrera científica, para terminar con el Doctorado en matemática, que lo habilita para hacer investigación en matemática. Son alrededor de 10 años o más (depende de cuanto demora en defender su tesis Doctoral), de alta formación académica, hay que llevar cursos de doctorado (análisis real, álgebra abstracta, topología), pasar por pruebas exigentes de resolución de problemas, un examen de calificación (que evalúa las 3 áreas básicas), para recién pasar por los seminarios (cursos dictados por un experto), antes de formular un proyecto de tesis doctoral. En Europa, se tiene que pasar por una defensa publica de una tesina, para optar el Diploma de Estudios Avanzados, el cual es requisito para presentar un proyecto de tesis doctoral. No es fácil pasar por todo este proceso, se requiere dedicación exclusiva, para ello el país y/o las universidades ofrecen becas de matrícula y de mantención, para quienes ocupen un vacante en el posgrado de la universidad. Son los apoyos, que reciben todos los que quieren dedicarse a la ciencia seriamente.
Ser un matemático, no es lo que convencionalmente llamamos un “profesional “, puesto que su propósito de estudio no es resolver un problema de la sociedad, como si lo es de un médico, ingeniero, profesor etc., sino que el propósito de cualquier carrera científica y en particular del matemático, es incrementar el conocimiento matemático del mundo, es decir crear nuevos teoremas, dentro de una línea de investigación específica, solo útiles para la misma matemática. Se resuelven problemas universales, conjeturas que tienen mucho tiempo sin resolver. De los muchos de los problemas que se resuelven a diario, nuestro solo dos experiencias en Chile:
Resolución del enigma de John Nash en geometría: Matemáticos, de la Universidad de Talca (Chile), resolvieron un problema de geometría algebraica de hace más de 70 años. Lograron demostrar mediante un contraejemplo que una antigua propuesta del matemático John Nash no es aplicable para figuras de cuatro o más dimensiones, un hito publicado en la prestigiosa revista Annals of Mathematics.
Resolución de un problema centenario: El matemático chileno Héctor Pastén (académico de la Universidad Católica de Chile) logró resolver un problema matemático que databa desde 1933, le valió múltiples reconocimientos internacionales, incluyendo distinciones en el Congreso Latinoamericano y del Caribe de Matemática.
Solo son dos ejemplos de los múltiples reconocimientos internacionales de matemáticos chilenos. Por supuesto, que, en distintos países de Hispanoamérica, también sus matemáticos han recibido reconocimiento universal.
La matemática es universal y atemporal, es por ello que un matemático puede trabajar en cualquier parte del mundo, integrarse a grupos de investigación de distintas universidades, trabajar al mismo nivel de cualquier otro matemático del mundo. Existe muchas ventajas, ser un matemático competitivo, interactuar con distintas culturas, conocer distintos países, financiados por proyectos de investigación, desarrollar una carrera académica importante en cualquier universidad del mundo. Tener una vida tranquila, haciendo lo que le gusta, generalmente con pocas horas de docencia.
Por supuesto, que es una vocación para pocas personas (con talento para la matemática), al ser una carrera científica, los gobiernos, las universidades, lo ven como una “inversión para desarrollar la ciencia” y no, como carrera profesional autofinanciable. En general, existen pocos alumnos de matemática, se pretende captar a los mejores, para la disciplina.
Son otros profesionales, ingenieros matemáticos, ingenieros, tecnólogos etc., lo que aprovechan todo este conocimiento que generan los científicos, para darte alguna utilidad y/o resolver problemas reales.
