La pandemia evidenció relevancias de la educación presencial

  • Hizo patente el rol fundamental de las y los maestros como sujetos que guían, orientan y legitiman el conocimiento
  • Investigación realizada en el IISUE

5 agosto 2026.-La educación remota de emergencia que se estableció con el inicio del Covid y el cierre de la educación presencial confirmó la trascendencia de la presencialidad para hacer posible la socialización, así como el rol fundamental de las y los maestros como sujetos que guían, orientan y legitiman el conocimiento.

Así lo aseguraron Olivia Mireles Vargas, investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), Yazmín Cuevas Cajiga, académica de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), ambas de la UNAM, y Catalina Gutiérrez López, académica de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), en su investigación Integración, estrategias y subjetividad: estudiantes universitarios en la educación remota de emergencia para la que realizaron 72 entrevistas extensas a alumnas y alumnos inscritos en la Universidad Nacional, en carreras de las cuatro áreas de conocimiento.

A partir de ellas conocieron las visiones de las y los estudiantes sobre la educación remota de emergencia, las estrategias que generaron para continuar su formación, las dificultades que encontraron en los cursos virtuales, los aprendizajes que construyeron, las emociones que experimentaron, su relación con sus profesores y los vínculos de amistad con sus compañeros.

“El mayor hallazgo fue detectar la trascendencia que tiene la presencialidad en la institución escolar. Implica que allí se da la socialización, elemento fundamental para que se logre el proceso de enseñanza-aprendizaje”, subrayó Yazmín Cuevas.

Catalina Gutiérrez agregó que de manera reiterada las y los estudiantes destacaron el papel del maestro como guía y la importancia de la retroalimentación. “No es sólo el sujeto que emite una calificación, sino que guía, orienta y legitima el conocimiento”. También los alumnos entrevistados reconocieron a profesores que, durante la pandemia, tomaron cursos y modificaron estrategias, a fin de mejorar su enseñanza.

La emergencia sanitaria mostró la relevancia de formar docentes, es decir, personas que además de conocer una disciplina, dominen una didáctica. Por ello, es conveniente fortalecer este tipo de políticas dentro de la Universidad, añadió Cuevas Cajiga.

En tanto, Olivia Mireles detalló que su investigación buscó conocer qué pasaba en el día a día de los estudiantes y detectaron diferencias sustanciales entre los de las carreras de humanidades, ciencias sociales y administrativas, en las que parecía muy conveniente dar las clases a través de una pantalla; frente a los de carreras en las que era necesario estar en laboratorios, consultorios, granjas, porque son entornos formativos.

Es necesario desarrollar tecnología institucional con materiales didácticos que pudieran utilizarse en una emergencia similar, sobre todo, para carreras con cierto nivel de especialidad, de tal forma que, si nuevamente se tuviera que regresar a las actividades a distancia, exista una plataforma con estos contenidos. La UNAM cuenta con la masa crítica para elaborarla, subrayó.

“Se tiene la idea de que hoy todo está en internet y no es así. Estudiantes de Actuaría decían: Queremos que nos expliquen las gradientes. Buscamos en internet y nos aparece la Wikipedia definiendo qué es, pero no hay un material que nos sirva para entender ese concepto, ese proceso”, comentó.

En las conclusiones de su investigación las expertas aclaran las condiciones que favorecieron la permanencia de determinados jóvenes; por ejemplo, contar con una familia que propició o sostuvo la educación remota, pues ésta demandó comprar computadoras nuevas, un escritorio, subir la velocidad del internet, adaptar un espacio de la casa para estudiar, entre otros.

“Los estudiantes que permanecieron fueron, principalmente, regulares, que estaban en la edad típica de cursar la educación superior, con buenas trayectorias escolares y hábitos de estudio”, agregó.

Las académicas consideran que la Universidad necesita proyectar acciones para el regreso de alumnos que abandonaron sus estudios a causa de las condiciones que propició la crisis sanitaria. Las pautas que la UNAM generó en el momento de la pandemia, entre otras, fueron la modificación de calendarios escolares y el incremento del número de exámenes extraordinarios para que los estudiantes pudieran aprobar sus asignaturas, pero no se ha hecho un programa de retorno a las aulas de quienes se fueron.

Aseguraron que en esta casa de estudios se cuenta con académicos del más alto nivel que pueden coadyuvar al diseño de estrategias de retorno de alumnos y de acompañamiento escolar. Aunado a ello, advierten la necesidad de contar en la UNAM con un padrón de estudiantes en riesgo de abandono.

También reconocieron el trabajo importante que hizo la Universidad Nacional en la pandemia para atender al alumnado con depresión y ansiedad, derivado de la falta de socialización, mediante programas, como ESPORA, los cuales siguen vigentes.

La investigación contó con el apoyo de la DGAPA, PAPIIT IN302022 y se encuentra disponible en un libro en línea y la descarga es gratuita: Integración, estrategias y subjetividad: estudiantes universitarios en la educación remota de emergencia.