Desempleo juvenil y calidad del trabajo, retos del mercado laboral
- Especialistas analizaron los desafíos que enfrenta América Latina en este ámbito
- Sexto Intercambio de Experiencias del Grupo de Panamá
7 agosto 2026.-El Estado es un mediador, un facilitador del diálogo social, “pero no puede ser sujeto pues se convertiría en parte y con ello, quizá, dejaría de ver los ideales del deber ser del diálogo social”, subrayó Alfredo Sánchez Castañeda, coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos, en el segundo día de trabajos del Sexto Intercambio de Experiencias del Grupo de Panamá: la construcción de una teoría general del diálogo social.
Al participar en la sesión “Diálogo social y retos del mercado de trabajo”, dijo que, bajo esa dinámica, una entidad tan grande como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también tendría que ser un sujeto del diálogo social, dicho organismo mantiene, o trata de hacerlo, el papel de “yo veo, opino, observo, pero no necesariamente se convierte en un sujeto”.
Mencionó que en el diálogo social existe una serie de requisitos relacionados con sujetos autónomos, informados, fuertes y representativos. Por otro lado, en el mercado laboral se encuentran componentes que pueden ser transversales a diversas escuelas que tienen que ver con la oferta y demanda del trabajo, el salario, las instituciones y la regulación o no del mismo.
Al respecto, añadió que hay diversos indicadores clave sobre la evolución del mercado laboral como la población económicamente activa, la tasa de desempleo y el subempleo. Este último indicador es especialmente crítico en América Latina, ya que refleja una forma de precariedad laboral, define a personas que, aun teniendo empleo, no trabajan las horas suficientes ni deseadas para generar un ingreso digno.
En la Antigua Escuela Nacional de Jurisprudencia, señaló que en el tema de la informalidad en América Latina México es un buen referente, pues en el país existe un 55 % del trabajo informal, por lo que es un indicador fundamental por considerar.
Consideró que uno de los retos del mercado laboral y del diálogo social tiene que ver con el desempleo juvenil que –en México, como en el mundo– es un problema fuerte, y la calidad del empleo, el subempleo, trabajos precarios, el desajuste que hay entre la formación profesional de las personas y lo que requiere el mercado, la transición demográfica y generacional, los empleos verdes, las cadenas de suministros y, evidentemente, la informalidad estructural en América Latina.
Por su parte, Patricia Juan Pineda, abogada especialista en derechos laborales, expuso que la tendencia en el ámbito nacional es la precarización y la deslaboralización, situaciones de las que el sector público no está exento y donde existen altos índices de inestabilidad e informalidad, y la sindicalización tiende a la desaparición.
Otra tendencia es hacia una política de austeridad, “y aunque suena bonito no desperdiciar dinero, el problema es que se están desmantelando las instituciones públicas. Por ejemplo, cada vez el sector educativo tiene menos recursos para trabajar, estamos dejando instituciones totalmente desarticuladas, lo que nos va diciendo cómo generar un diálogo social frente a trabajadores precarios y sin derechos”.
Detalló que ese proceso de deslaboralización busca que las personas trabajadoras no se asuman como tales, y menos aún sujetos con derechos. Esta pugna entre el trabajo y capital plantea un continuo conflicto del reclamo de sus garantías.
También enfatizó que cuando se habla de diálogo social se debe tener una perspectiva de género, éste es uno de los grandes temas que se están planteando tanto en la OIT como en el país, “por ello buscamos siempre como pilar del trabajo un ambiente laboral libre de violencias”.
Manuel Fuentes Muñiz, académico de la Facultad de Derecho de la UNAM, sostuvo que la firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2020 impulsó una reforma legal clave para la democracia sindical, pero también el factor comercio ha derivado precisamente en un escenario nacional marcado por la precarización de las condiciones laborales y la disminución de los salarios.
Dicho acuerdo prioriza la mercancía frente a las personas, una postura que ha traído como consecuencia que se agudice el tema de la desocupación laboral en México. Tan sólo en 2025 había un desempleo de un millón 447 mil personas, cifra que se ha incrementado a 1 millón 739 mil.
Planteó que la informalidad laboral afecta de manera desproporcionada a las mujeres, quienes representan el 70 % de este sector. Ante este complejo escenario, es fundamental que el comercio se enfoque tanto en los productos como en las personas. De lo contrario, seguiremos enfrentando una crisis que va más allá de lo social y que golpea directamente la dignidad humana y el bienestar de las familias.