Brigadistas de Secretaría de las Mujeres buscan prevenir embarazo infantil; prevalece el machismo, señalan

  • Un embarazo en la infancia no es algo normal y por tal razón les explicamos que los proyectos de vida de niñas y adolescentes son importantes

México. En el contexto de la interrupción legal del embarazo de la niña de 11 años en Matamoros, Tamaulipas, la Secretaría de las Mujeres destacó la labor de las brigadistas de la dependencia para prevenir y erradicar el embarazo infantil y adolescente en comunidades alejadas, donde prevalece la desinformación y la normalización de las uniones forzadas. 

El domingo la dependencia expresó su “profunda indignación” y “enérgica condena”por ese embarazo en una niña derivado de la violencia sexual y llamó a las autoridades a la protección integral de la infante y a la restitución de sus derechos, así como acceso a atención médica, sicológica, jurídica y social especializada.

Aparte, ayer el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), condenó lo ocurrido y expresó su preocupación. “Es un delito. No estamos frente a una relación de pareja ni ante un embarazo que puede ser normalizado. Estamos frente a una niña víctima de violencia sexual.”

La Secretaría de la Mujeres recordó que son 279 brigadistas y compartió la experiencia de Blanca Arias Gálvez, promotora en Atlamajalcingo del Monte, Guerrero. 

  • “En mi municipio ya se estaba normalizando que la edad para juntarse fuera a los 13, 14 o 15 años; al ver que mi comunidad fue contemplada en la campaña para erradicar el embarazo infantil, dije éste es el momento para aportar mi granito de arena”.

Explicó que uno de los principales retos es que “algunas mujeres tienen miedo de acercarse a nosotras y a nuestras actividades, porque prevalece el machismo”. Sin embargo, la clave para romper esa barrera ha sido el uso de las lenguas originarias tu’un savi (mixteco) y me’phaa (tlapaneco).

La dependencia detalló que en la Montaña Alta de Guerrero, por ejemplo, las promotoras desempeñan un trabajo de vinculación directa con las autoridades tradicionales para construir consensos comunitarios y vencer juicios de valor arraigados.

En el municipio de Metlatónoc, Guerrero, la promotora Obdulia Olea Ortiz coincidió en que comunicarse en mixteco transforma la recepción de los mensajes sobre uniones tempranas. “

  • Así, comprenden el motivo de la visita, porque si se hace en español no llegan a entender ciertas palabras y eso genera desconfianza. En la lengua originaria ellos mismos agarran esa confianza de preguntar”.

Destacó el impacto de la presencia institucional de las mujeres en las calles: “Madres de familia nos han dicho que el solo hecho de vernos recorrer las calles con nuestros uniformes institucionales hace que se respete más a las mujeres, porque la comunidad comprende que ya hay instituciones y profesionales que defienden sus derechos”.

La estrategia adapta sus intervenciones a la diversidad lingüística de cada región. Por ejemplo, en Ocosingo, Chiapas, la promotora Deysi Adelaida González García explica cómo el perifoneo comunitario y la traducción simultánea al tzeltal, por parte de las brigadistas, han sido fundamentales para llevar la información a lugares lejanos.

  • Visitamos comunidades donde la mayoría habla tzeltal y donde muchas personas adultas desconocían el término ‘derecho’. Llegar con respeto, en su propia lengua y escuchando a las familias nos ha permitido ganar su confianza. Explicamos que un embarazo en la infancia no es algo normal y que sus proyectos de vida son importantes”, señala González García. 

En el norte del país, en municipios con ejidos y rancherías distantes, las brigadas realizan extensos recorridos para dialogar de manera cercana con las familias.

Cynthia López Sifuentes, promotora territorial en Torreón, Coahuila, destaca que el trabajo directo en los planteles escolares permite romper el silencio sobre la violencia sexual y la salud reproductiva. “Al terminar las pláticas sobre derechos sexuales y reproductivos en las escuelas, muchas adolescentes se acercan a preguntarnos sobre métodos anticonceptivos o qué hacer ante situaciones de violencia”, relata.

“Para las adolescentes, saber que existe una institución que las respalda, que respeta la confidencialidad de sus datos y que les brinda un acompañamiento seguro les devuelve la tranquilidad y la certeza de que no están solas”, comparte la promotora coahuilense.
La Secretaría recordó que la inversión en esta estrategia es de 39.9 millones de pesos, provenientes del Fondo para el Bienestar y el Avance de las Mujeres (FOBAM 2026).