Cinvestav busca proteger la autenticidad de productos comercializados como agavinas
13 agosto 2026.-En México, el consumo de suplementos prebióticos va en aumento debido a que más personas buscan prevenir enfermedades, mejorar sus defensas y obtener múltiples beneficios para su salud. Sin embargo, debido a su alta demanda, algunos comerciantes han recurrido a la adulteración, con la finalidad de reducir costos y maximizar ganancias.
Un caso específico es el de las agavinas (inulina de agave), fructanos extraídos de plantas de agave que en 2024 recaudaron aproximadamente 25.2 millones de dólares en exportaciones, además, en los últimos años han ganado popularidad en el mercado de suplementos prebióticos debido a los beneficios asociados, como la pérdida de peso, disminución en los niveles de glucosa y lípidos en la sangre, además de reducir el estrés oxidativo o fortalecer el sistema inmunológico.
Por tal motivo, Mercedes Guadalupe López Pérez y Alicia Huazano García, adscritas al Cinvestav Irapuato, realizaron una investigación cuyo objetivo fue evaluar algunos productos comerciales que señalan a las agavinas o inulinas de agave como parte principal de sus ingredientes. Y establecer la naturaleza verdadera de las sustancias o si han sido adulteradas con otros ingredientes.
En el estudio se evaluaron 12 productos de distintas marcas disponibles en el mercado mexicano, para ello, el equipo empleó tres herramientas analíticas complementarias: cromatografía en capa fina de alta resolución (HPTLC), cromatografía de intercambio aniónico de alta resolución con detección amperométrica pulsada (HPAEC-PAD), así como espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR).
La HPTLC permitió distinguir entre fructanos y polisacáridos derivados de glucosa, la espectroscopía FTIR identificó la composición química de cada polisacárido y la HPAEC-PAD facilitó establecer la distribución completa del grado de polimerización y detectar mezclas entre agavinas u otros carbohidratos. Esta última técnica proporcionó la información decisiva para distinguir claramente las auténticas o detectar, incluso, adulteraciones parciales.
Los resultados fueron contundentes porque únicamente dos de las 12 marcas analizadas presentaron perfiles compatibles con agavinas auténticas. El resto mostró distintos grados de adulteración al incorporar polisacáridos de glucosa como polidextrosa, maltodextrina u oligofructuosa, ingredientes empleados por su bajo costo.
Cuando estas agavinas son sustituidas por otros carbohidratos, el consumidor deja de recibir los beneficios que espera obtener al consumirlos. En algunos casos, además los ingredientes empleados para adulterar poseen propiedades metabólicas distintas, lo que compromete la calidad, seguridad, funcionalidad y eficacia del suplemento.
De acuerdo con las investigadoras, esta situación representa mucho más que un fraude económico. Las personas adquieren estos suplementos esperando obtener beneficios específicos; sin embargo, al tratarse de productos adulterados, esos efectos pueden no presentarse, afectando particularmente a consumidores con diabetes, obesidad u otros trastornos metabólicos.
López Pérez destacó que los suplementos prebióticos tienen una regulación menos estricta que los medicamentos, lo que facilita la comercialización de productos adulterados. Por lo tanto, insta a las autoridades reguladoras como la Procuraduría Federal del Consumidor y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios a intervenir para garantizar la autenticidad de las agavinas comerciales.
Las agavinas representan un prebiótico con creciente presencia en el mercado nacional e internacional, por lo que la comercialización de productos adulterados puede afectar la confianza de consumidores, productores y mercados internacionales.
La relevancia de esta investigación radica en ser el primer trabajo que evalúa de manera sistemática la autenticidad de suplementos comerciales de agavinas mediante herramientas cromatográficas y espectroscópicas. Asimismo, documenta por primera vez el uso de polisacáridos de glucosa como adulterantes en productos comercializados como “inulina de agave”. Aportando evidencia científica que puede servir de base para fortalecer los mecanismos de regulación y control de calidad.
“Dentro de las responsabilidades que tenemos como científicas está comunicar la información que generamos para proteger la salud de los consumidores, evitar fraude económico y preservar el prestigio de las agavinas derivadas del agave, producto 100 por ciento de origen mexicano”, puntualizó López Pérez.