Basura, negocio de más de 50 mil millones de pesos al año en México
- Nadie piensa en la basura después de tirarla: sale de casa, alguien la recoge y prácticamente desaparece.
Mérida, 15 agosto 2026.- Detrás de esa simple acción está una actividad que en México mueve más de 50 mil millones de pesos anuales y emplea a miles de personas, pero también lleva a un cuestionamiento: ¿qué hacer con cientos de toneladas de residuos que nadie quiere tener cerca, pero todos producen a diario?
José Eugenio Canché Rodríguez, habitante de Yucatán, fue más allá de darle su bolsa a un trabajador de limpieza y descubrió que el basurero municipal de Kanasín opera de manera irregular y constituye un riesgo ambiental, principalmente para los acuíferos.
El 21 de julio presentó una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y autoridades locales en contra de Saneamiento SANA, la empresa concesionaria que opera el basurero.
Denunció que el sitio no cuenta con los sistemas de impermeabilización necesarios para un relleno sanitario; que los lixiviados –los líquidos que escurren de los residuos– se van a una laguna, que los desechos quedan expuestos al aire libre y que, pese a estas irregularidades, la empresa planea expandirse.
SANA aseguró a La Jornada que el sitio cumple con las normas ambientales y que la Profepa levantó en mayo de 2026 la clausura que había impuesto después de comprobar que el sistema para recoger y manejar los líquidos que genera la basura funcionaba correctamente. Dice que cuenta con sistemas para controlar los gases que produce la descomposición de los residuos y que puede aumentar su capacidad sin ocupar nuevas áreas.
Kanasín es un municipio especialmente delicado porque está cerca del Anillo de Cenotes, una zona donde el agua de lluvia se filtra con facilidad hacia el subsuelo.
El ciclo de la basura –o, como se le conoce técnicamente, de los residuos sólidos urbanos– no termina cuando ésta se entierra. Es una industria que genera alrededor de 3 mil millones de dólares anuales (más de 51 mil millones de pesos) en el país, calculó Ricardo Medina Calvario, presidente del Colegio de Biólogos de México.
De acuerdo con los más recientes censos económicos del Inegi, el sector del manejo de residuos y servicios de remediación cuenta con mil 339 unidades económicas y emplea a más de 27 mil personas.
Julio Valdivieso Rosado, experto en gestión de residuos, calidad de agua, normatividad ambiental y desarrollo urbano sostenible, describe este mundo en forma peculiar: es todo un negocio.
Y Mauricio Ceballos González, quien tiene un carrito con el cual recolecta desperdicios todos los días en la alcaldía Iztapalapa de la Ciudad de México, lo confirma: “Claro que lo es. Por eso mis compañeros y yo trabajamos aquí. Por este trabajo tengo casa y carro”.
Sacar la basura a cualquier hora, como lo hacen millones de mexicanos todos los días, es apenas el inicio del ciclo del negocio.
El primer eslabón, precisa Julio Valdivieso, son las empresas o trabajadores que se encargan de recoger los residuos. En el caso de las compañías privadas, cobran por el servicio y, además, pueden obtener ingresos por los materiales que recuperan de lo recolectado, como cartón, papel, tereftalato de polietileno (PET, por sus siglas en inglés) vidrio y madera.
Lo que ya no puede aprovecharse llega a un sitio de disposición final, conocido como basurero. Ahí comienza otra parte del negocio: los operadores cobran a los municipios por recibir los residuos y darles un destino, pues mantener estos lugares requiere maquinaria, personal, equipo y terrenos.
“Es un negocio redondo porque la materia prima no cuesta”, detalla Valdivieso Rosado.
Un sitio de disposición final requiere infraestructura y controles para evitar que la basura genere otros problemas.
Un relleno sanitario, explica Valdivieso Rosado, es una excavación que debe contar con protección para impedir que los líquidos generados por los residuos lleguen al suelo y contaminen los acuíferos. Además, la basura debe cubrirse diariamente con tierra que cumpla ciertos estándares.
Mantener un sitio en esas condiciones precisa recursos según el volumen de residuos: puede generar gastos de entre 50 mil y 100 mil pesos diarios, debido a la necesidad de maquinaria, personal, equipo, electricidad, sistemas para controlar lixiviados y supervisión.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), México genera alrededor de 139 mil toneladas de residuos sólidos urbanos todos los días. En el país existen más de 2 mil sitios registrados para depositar desechos, pero sólo 52 son considerados rellenos sanitarios.
Cuando los sitios no cuentan con la infraestructura o los controles necesarios, las consecuencias pueden trasladarse al ambiente y a la población.
Ricardo Medina Calvario, presidente del Colegio de Biólogos de México, precisa que uno de los principales problemas es que hay sitios que reciben residuos y no operan con las condiciones técnicas que exige la normatividad ambiental. “Muchos rellenos sanitarios no funcionan al 100 por ciento”, advierte.
Los líquidos que generan los residuos pueden filtrarse al suelo y al agua que consumen plantas y animales, y esos contaminantes pueden regresar a las personas en los alimentos que llegan a su mesa.
El precio de no dar un buen mantenimiento a la basura puede ser aún mayor, pues según el Inegi, la degradación ambiental asociada a los residuos sólidos urbanos generó costos por 124 mil 438 millones de pesos en 2024.
José Eugenio Canché Rodríguez presentó la denuncia; la empresa respondió, los números existen, pero al final quienes trabajan en la industria piensan diferente.
“Nosotros vamos y venimos a los rellenos, comemos ahí, pasamos días y noches, encontramos cosas, las llevamos a casa, nos enfermamos, nos recuperamos, pero al final es lo que nos da de comer”, resume Mauricio Ceballos González.