El mexicano José Damián Espinosa se aproxima a resolver uno de los siete desafíos matemáticos del milenio
México, 18 agosto 2026.- José Damián Espinosa, egresado de la carrera de actuaría de la Universidad de las Américas Puebla (Udlap), desarrolló un nuevo enfoque matemático para abordar la hipótesis de Riemann, uno de los siete problemas del milenio, cuya resolución permitiría comprender mejor la distribución de los números primos.
Aunque desde hace años escuchó hablar de este desafío, fue durante los últimos cuatro que comenzó a tomárselo en serio y plantearse una forma de aproximarse a él. Inspirado en la filosofía de trabajo de los físicos Albert Einstein y Richard Feynman, dedicó buena parte de su tiempo a pensar en la raíz del enigma y cómo simplificarlo.
Entre el 1º de diciembre de 2025 y enero de 2026, cuando tuvo una propuesta bien estructurada, la presentó en Zenodo, un repositorio científico desarrollado por el CERN, el laboratorio de física de partículas más grande y famoso del mundo. También lo difundió en MathOverflow, un sitio web de preguntas y respuestas en línea para matemáticos profesionales y estudiantes de nivel de posgrado.
En poco tiempo, sus planteamientos recibieron miles de visualizaciones, descargas y comentarios de personas expertas. Destaca el caso de Ravi Vakil, especialista en geometría algebraica y presidente de la American Mathematical Society (AMS), quien consideró que la propuesta de Espinosa abría una nueva vía de análisis digna de explorarse.
“Esto suena muy bien porque parece que has encontrado una bonita traducción del problema y esto parece ser suficiente para hacerlo muy interesante”, escribió.
La hipótesis de Riemann forma parte de los siete problemas del milenio, anunciados en el año 2000 por el Clay Mathematics Institute (una organización global dedicada “a promover la belleza, el poder y la universalidad del pensamiento matemático”), que ofrece un premio de un millón de dólares a quien resuelva cada uno de ellos. Hasta ahora, únicamente la conjetura de Poincaré ha sido demostrada por el matemático ruso Grigori Perelmán.
Espinosa destaca que el valor de estos problemas es que su resolución podría construir puentes entre diversas ramas de las matemáticas, profundizar sus conexiones e incluso hacer surgir nuevas ramas. “Lo importante no es su solución misma, sino las herramientas que crean, los caminos que abren”.
Explicó que al abordar la hipótesis de Riemann, uno de sus principales objetivos fue reducirla a su versión más elemental y después decidió vincularla con el retículo de Young, una estructura matemática utilizada para representar distintas formas de descomponer un número entero en sumas.
Precisó que su propuesta si bien no es la solución del problema, sino una reformulación, “abre un nuevo camino, un nuevo enfoque prometedor, aunque todavía hace falta desarrollar ese camino antes de llegar a una posible demostración”.
Los comentarios positivos que ha recibido a partir de la publicación de su enfoque han animado al joven matemático a pensar en el siguiente paso. Ahora planea cursar un posgrado que enriquezca sus conocimientos y le permita perfeccionar una herramienta para aproximarse aún más a la respuesta de este desafío.
“Hay que estar dispuesto a tropezar”
“Dedicarse a un problema difícil todo el tiempo, durante mucho tiempo, es riesgoso porque no hay una garantía de victoria. Es un riesgo, pero yo estoy dispuesto a asumirlo”, comentó.
Para seguir con su trabajo, Espinosa se inspira en la trayectoria y filosofía de matemáticos como Andrew Wiles, quien describe el proceso de hacer matemáticas como entrar a una mansión a oscuras, tropezar con los muebles, encontrar el interruptor de la luz y pasar a la siguiente habitación oscura.
“Hay que estar dispuesto a entrar en la oscuridad y chocar con los muebles, con la esperanza de encontrar el interruptor… por suerte, por persistencia o por las dos”, concluyó.