Esfuerzo de austeridad en la parte burocrática, pide Sheinbaum a la UNAM
- Se necesitan más recursos para docencia
MÉXICO, 3 SEPTIEMBRE 2026.- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) podría aplicar “un esfuerzo de austeridad republicana en la parte administrativa” y destinar esos recursos a abrir más espacios de docencia, planteó ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, aunque aclaró que la decisión corresponde a la máxima casa de estudios por tratarse de una institución autónoma.
“Me parece que la UNAM podría hacer, y todas las instituciones de educación superior, un esfuerzo de reducción de la parte administrativa y burocrática, y reorientar esos recursos para mayor docencia”, dijo la mandataria en su conferencia matutina desde Palacio Nacional, al ser cuestionada sobre si reiteraba su llamado a la máxima casa de estudios para admitir más estudiantes.
Recordó que el gobierno federal realizó ese mismo llamado a la austeridad republicana hace dos años y que la UNAM “hizo un primer esfuerzo”, aunque consideró que “todavía se puede hacer otro”. La Presidenta comparó ese planteamiento con la disciplina aplicada en el gasto corriente del gobierno federal, el cual, apuntó, no afecta a la operación gubernamental.
En el mismo tema, Sheinbaum Pardo afirmó que la prioridad del gobierno federal es garantizar que haya espacios suficientes en educación superior para que ningún joven que desee estudiar la universidad se quede sin lugar. Indicó que en el sexenio, y mediante la apertura de planteles de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, así como de pláticas con instituciones como el Politécnico, la Universidad Autónoma Metropolitana o el Tecnológico Nacional de México, se han abierto 245 mil nuevos espacios de educación superior a nivel nacional, sin contar a la UNAM –que abrió 2 mil nuevos lugares–, y que gracias a esa ampliación existen alrededor de 300 mil espacios disponibles, incluida la modalidad a distancia, para jóvenes que no lograron ingresar a la universidad nacional.
La mandataria indicó que, tras el cierre del proceso de admisión a la máxima casa de estudios, la Secretaría de Educación Pública pedirá a la universidad los datos de procedencia geográfica de los aspirantes rechazados –sin información personal– para identificar dónde se concentra la mayor demanda y decidir dónde construir nuevos planteles.