Más niñas y niños en nuestras escuelas

  • Por: Noemí Juárez Pérez*

MÉXICO, 28 SEPTIEMBRE 2026.- Para nadie es un secreto que en nuestro país cada vez nacen menos niñas y niños. Desde la creación del Consejo Nacional de Población en 1974, México pasó de un promedio de 6 nacimientos por mujer a 1.2 en la actualidad. Esta transformación responde, entre múltiples factores, a las sostenidas políticas de planificación familiar desplegadas durante las últimas décadas.

Dentro de la Educación Básica, esta disminución de la natalidad, no debe leerse solamente como una caída de la matrícula en las primeras fases de este nivel educativo, sino a la par de fenómenos más complejos: desde el seguimiento a las propias trayectorias educativas de la población infantil hasta la repercusión en la formación docente inicial y continua, así como su impacto en el campo laboral del magisterio.

Por un lado, es cierto que hoy día la mayor demanda se ubica en el nivel medio superior. A este requerimiento histórico responde el Plan de Ampliación de Cobertura de Educación Media Superior, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, que desde hace 2 años de gobierno y para la conclusión de esta administración ofertará 400 mil nuevos lugares a través de una inversión para infraestructura educativa, que garantice la construcción de nuevas escuelas cercanas a los hogares de las y los jóvenes, la ampliación de planteles de alta concentración de estudiantes, la reconversión de turnos de escuelas secundarias a bachilleratos y la consolidación del Bachillerato Nacional.

Por otro lado, en lo que respecta a la Educación Básica, los recientes resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, que ofrece la radiografía demográfica, educativa y social más actualizada del país, revelan un aumento constante en la asistencia escolar en todos los grupos de edad.

Las niñas y niños de 3 a 5 años incorporados al Sistema Educativo Nacional pasaron de 61.9 por ciento en 2020 a 70.4 en 2025. En el grupo de 6 a 14 años, la cobertura aumentó de 92.5 por ciento a 96. Asimismo, la asistencia entre las y los jóvenes de 15 a 24 años se incrementó de 44.4 por ciento a 47.3.

Estos datos significan que, aun cuando el volumen absoluto de la población infantil disminuye, un mayor porcentaje de niñas y niños acude a nuestras escuelas, principalmente en Educación Preescolar, Primaria y Secundaria, para aprender, convivir y encontrar en el aula un espacio seguro de desarrollo integral.

El nivel educativo general del país también refleja avances contundentes, ya que el grado promedio de escolaridad aumentó de 9.7 a 10.3 años, lo que equivale al tránsito consolidado entre la secundaria concluida y el primer año de educación media superior. Este indicador respalda el fortalecimiento de las trayectorias educativas continuas y la articulación fluida entre la Educación Básica y la Media Superior, uno de los ejes esenciales de la Nueva Escuela Mexicana. A la par, alcanzamos la tasa de analfabetismo más baja en la historia de México, al pasar de 4.8 por ciento a 3.7.

Asimismo, los datos de la encuesta confirman la pertinencia de los principios de la NEM respecto a la contextualización de los programas analíticos, el fortalecimiento de la educación intercultural y el reconocimiento de los pueblos indígenas y afromexicanos desde el Plan de Estudios 2022: hoy, 18.6 por ciento de la población en México se reconoce como indígena, y una tercera parte conserva sus lenguas originarias. Para ellos, desde la NEM, debemos trabajar con una perspectiva plurilingüe que garantice su derecho a la educación.

Los hallazgos demográficos y educativos nos confirman que avanzamos en la dirección correcta. Nuestras infancias habitan y ejercen su derecho a la educación para aprender para la vida, mientras nuestras juventudes encuentran un horizonte garantizado para transitar, sin interrupciones, de la secundaria al bachillerato.

*Subsecretaria de Educación Básica del gobierno de México