Cosechan campesinos de Sembrando Vida más de 264 mil toneladas de maíz al año
- De acuerdo con la cosecha registrada en 2025 en 211 mil 640 hectáreas; 72 por ciento corresponde a maíz criollo.
- La producción alimenta a las familias campesinas y genera excedentes para los mercados locales; una estrategia con 195 Parcelas de Aprendizaje Agroecológico Comunitario que proyecta aumentar 20 por ciento la producción de maíz nativo este año.
BIENESTAR, 6 OCTUBRE 2026.- En el marco del Día Nacional del Maíz, la Subsecretaría de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural, de la Secretaría de Bienestar informa que las campesinas y los campesinos de Sembrando Vida cosechan anualmente más de 264 mil toneladas de maíz para el autoconsumo de sus familias y la venta local.
Esta cifra toma como referencia la cosecha registrada en 2025: 264 millones 2 mil 885 kilogramos de maíz obtenidos en 211 mil 640 hectáreas de milpa. La producción permite que las familias cuenten con alimento propio y que los excedentes generen ingresos en las comunidades.
El maíz es base de la alimentación mexicana. Cuando las familias campesinas producen su propio grano, aseguran parte de su comida cotidiana; cuando comercializan los excedentes, el valor de su trabajo permanece en los mercados y comunidades locales.
En las parcelas de Sembrando Vida, la milpa forma parte de sistemas agroforestales como la Milpa Intercalada con Árboles Frutales, donde además de maíz se obtienen granos básicos, hortalizas y frutas de temporada. Así, las familias diversifican su alimentación y aprovechan mejor la tierra.
En el 72 por ciento de las parcelas se cultiva maíz criollo; en el 8 por ciento, maíz híbrido, y en el 20 por ciento se siembran ambos tipos. El cuidado de las semillas criollas y nativas conserva la diversidad genética del maíz, sus adaptaciones a cada territorio, sabores y formas de cultivo.
Esta diversidad es también parte de la soberanía alimentaria: permite que las comunidades decidan qué sembrar, qué semillas conservar, qué alimentos llevar a su mesa y qué excedentes comercializar. Cuidar el maíz nativo es cuidar la capacidad de los pueblos para producir su propia comida.
Las Comunidades de Aprendizaje Campesino son la base de esta organización. En ellas, sembradoras y sembradores intercambian conocimientos, planean sus cultivos, comparten prácticas agroecológicas y acuerdan cómo destinar parte de la cosecha a la alimentación de sus familias y otra a la venta directa.
Para aumentar la producción de maíz nativo, Sembrando Vida contempla 195 Parcelas de Aprendizaje Agroecológico Comunitario en 200 hectáreas, con la participación de 4 mil 800 sembradoras y sembradores. Con 11 millones de pesos de recurso dispersado, estas parcelas incorporan manejo agroecológico y mejoramiento genético participativo, con la meta de incrementar 20 por ciento su rendimiento.
La producción de maíz en Sembrando Vida muestra que la seguridad alimentaria comienza en las parcelas: cuando las familias campesinas producen para alimentarse, conservan sus semillas y comercializan sus excedentes, se construye justicia para el campo mexicano.