Nuestra alimentación no es, exclusivamente, una decisión personal: UNAM
- La apertura comercial en los 80 con EUA ocasionó el debilitamiento de las dietas tradicionales en México y el dominio de productos ultraprocesados
UNAM, 8 OCTUBRE 2026.- Nuestra alimentación no depende únicamente de decisiones individuales, se ve impactada por políticas económicas, cadenas comerciales, intereses corporativos y desigualdades territoriales, afirmó la profesora de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra (ENCiT) de la UNAM, Ana Laura González Alejo.
En el Panel “Analizar y reconfigurar los paisajes alimentarios frente a la hegemonía transnacional” explicó que vivimos en un régimen alimentario corporativo, hegemónico y neoliberal que se implementó en la década de los 80, generado por la apertura comercial, el establecimiento de tratados comerciales con Estados Unidos y que ocasionaron el debilitamiento de nuestras dietas tradicionales y el dominio de los alimentos ultraprocesados.
En su presentación “Paisajes alimentarios en disputa: dieta y régimen neoliberal” añadió que, debido a este régimen, entre 1999 y 2013 México ocupó el primer lugar de consumo de alimentos ultraprocesados en América Latina y el cuarto en el mundo.
Su ingesta responde, más que a una voluntad individual, a la apertura comercial, precios relativos y la presencia cotidiana de dichos productos en los entornos alimentarios, pues son más baratos, de rápida preparación y lo más accesible para una gran cantidad de hogares en el país.
La doctora en Geografía por la UNAM insistió en que las transformaciones estructurales impactan nuestra dieta. En el caso de nuestra nación, las políticas de ajuste macroeconómico y los tratados de libre comercio reorganizaron el campo y los mercados, afectaron por ejemplo, a alimentos como el maíz, pues hubo un debilitamiento sistemático de la agricultura campesina local y pasamos a depender de la importación de granos subsidiados desde la Unión Americana.
Benjamín Ajuria Muñoz, doctor en Geografía por la UNAM y especialista en temas sobre la ciudad y su relación con la alimentación, expuso que vivimos un intercambio alimentario interhemisférico desigual, en el que los países del norte demandan al sur la liberalización de sus mercados y la eliminación de subsidios, pero generan prácticas de dumping, un abaratamiento artificial de los productos provenientes de sus regiones, por debajo de los precios de producción.
Puntualizó que Latinoamérica concentra al 8 % de la población mundial, pero produce alimentos para el 14 %.
Indicó que una muestra de este régimen, a partir del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), es un taco de aguacate, el cual refleja nuestra dependencia a los granos básicos mientras exportamos uno de los cultivos más exitosos. “Aportamos alimentos de alto valor económico y nutricional, y recibimos granos básicos, producidos de manera masiva, de baja calidad y con gran cantidad de químicos”.
La globalización en el régimen alimentario corporativo también crea circuitos globales de producción y consumo, propicia la concentración de recursos y poder, y que grandes trasnacionales definan las tendencias en la agricultura y el consumo; además de desarrollar una cultura y forma de vida que tiende a la uniformidad global con empresas como McDonald’s.
En su oportunidad, David Sébastien Monachon, doctor en Antropología por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social e investigador por México en la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, incorporado a la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Veracruzana, planteó que se debe buscar romper con esa hegemonía y transformar nuestras formas de alimentarnos, a partir de la acción colectiva y el manejo ecológico de los recursos naturales, desde el ámbito de la producción hasta la circulación de los productos.
Detalló que para reconfigurar los paisajes alimentarios se requiere conocer el territorio: identificar flujos, desigualdades, actores y decisiones que organizan la alimentación. También, fortalecer capacidades colectivas: apoyar la organización, infraestructura, conocimientos y trabajo necesario para sostener alternativas; así como incidir en las reglas y recursos a partir de intervenir en compras, presupuestos, regulaciones y espacios de decisión.
El Panel fue moderado por el director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, Gerardo Torres Salcido, quien destacó que el diálogo formó parte de un seminario de investigación sobre la gobernanza de los sistemas productivos y el desarrollo territorial, con análisis y estudios de caso en México, Chile y Argentina.