Profesores en Madrid protestan en acto público de Díaz Ayuso para exigir educación de calidad

Madrid.- La “marea verde” de la lucha por la defensa de la educación pública madrileña sigue activa. En la cuarta jornada de la huelga indefinida convocada por las secciones del ramo de los sindicatos mayoritarios, Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), centenares de profesores protestaron a las puertas de un acto público de la presidenta de la Comunidad de Madrid, la derechista Isabel Díaz Ayuso, que tuvo que retrasar más de media hora su salida ante la concentración pacífica que bloqueaba las puertas y la calle del recinto.

Los agentes antidisturbios desplazó a los maestros unos metros para atrás con golpes de macana y empujones mientras los maestros gritaban sin cesar: “Somos docentes, no delincuentes”.

El cuarto día de huelga indefinida de la educación pública madrileña tuvo un seguimiento de 50 por ciento, según los sindicatos, y de 13 por ciento, según los datos de la consejería de Educación del gobierno regional. Los profesores que aún secundan el paro laboral realizaron varios actos de protestas: por la mañana, un grupo de unos 80 maestros bloquearon con pupitres y sillas una de las entradas principales a la ciudad, la de la autopista A-3, que une Madrid con Valencia y que colinda con localidades como Valdebernardo o Vicálvaro.

Otro grupo de unos 200 profesores se concentraron a las puertas de una escuela pública en el barrio de Vallecas, donde tenía previsto un acto la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, que finalmente se canceló.

Después se llevó a cabo una concentración de unas mil personas en la oficina de la consejera, en la calle de Alcalá, que se localiza a unos cien metros de donde la presidenta Díaz Ayuso tenía previsto intervenir en un acto, en el histórico palacio de Santoña. Cuando los profesores supieron de la presencia de la presidenta madrileña se trasladaron ahí, con sus silbatos y pancartas, en las que se leían frases como “Educación pública y de calidad” o “Luchando por la educación también estamos enseñando a nuestros alumnos”.

Los profesores estuvieron a las puertas del recinto más de una hora, gritando consignas como “Ayuso escucha, la pública es la lucha”, hasta que los agentes antidisturbios de la policía nacional, que cumple órdenes del ministerio del Interior del gobierno central, presidido por el socialista Fernando Grande-Marlaska, decidió emplear la violencia para desplazar la concentración unos metros para atrás para despejar la puerta y permitir la salida de la presidenta Ayuso.

Y así ocurrió, los policías golpearon a los profesores con sus macanas y los empujaron con sus escudos mientras éstos les recriminaban el uso de la violencia: “Somos docentes, no delincuentes” y “Somos los profes de vuestros hijos y nos tienen que respetar”. Una vez que el vehículo oficial de la presidenta Díaz Ayuso llegó a la puerta del recinto, la política madrileña salió a toda prisa y se metió en el coche mientras escuchaba abucheos y chiflidos de repulsa.

En declaraciones a los medios de comunicación, la presidenta madrileña les tildó de violentos: “La educación de los hijos de todos está en manos de gente así de violenta que no respeta ni siquiera el derecho de los niños de ir al colegio. Gente que, además, está untada (sobornada) por los sindicatos”.

Represión en Barcelona

En Barcelona, la policía autonómica catalana reprimió a un grupo de universitarios que se concentraron en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona para impedir que el agitador ultraderechista Vito Quiles, que trabaja para Javier Negre, realizara un acto de apología fascista en el centro educativo.

Alrededor de 500 estudiantes impidieron el acto, que ya había sido prohibido por la consejería de Interior pero que Quiles intentó llevar a cabo. La policía lo identificó y le prohibió el paso, por lo que decidió trasladar su acto al estacionamiento de un centro comercial al que acudió una docena de personas vestidas con atuendo ultraderechista y con la cara tapada.