A cargo de la UNAM, uno de los principales espacios de conservación ecológica de la Ciudad de México

  • Silke Cram Heydrich, María del Pilar Ortega Larrocea y Marie Noëlle Guilbaud explicaron los trabajos multidisciplinarios que se realizan en la REPSA y los aportes de esta al medio ambiente

24 octubre 2026.- En la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA) de la UNAM habitan mil 800 formas de vida, y una combinación de especies que no existe en otro lugar del país. Además, en Ciudad Universitaria se encuentra el primer geositio restaurado con una propuesta de conservación del geobiopatrimonio.

De acuerdo con la secretaria Ejecutiva de la REPSA e investigadora del Instituto de Geografía (IGg), Silke Cram Heydrich, la Universidad Nacional resguarda este espacio cuya superficie casi se ha duplicado desde 1983.

Aunado a lo anterior, hay pedregales remanentes que con base en el sexto acuerdo de la Reserva (2025) son áreas con afloramientos de roca volcánica, que sin ser parte de la Reserva, contribuyen a la salvaguarda, considerándose corredores biológicos y reservorios de vida silvestre nativa.

El matorral xerófilo es de los ecosistemas más diversos del Valle de México, ya que preserva organismos de todos los reinos: flora, fauna, hongos, protistas y bacterias, de los cuales se conoce más de los dos primeros, y poco de los últimos, razón por la cual hay un potencial de estudio e investigación, explicó.

En el auditorio Dr. Julián Adem del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) destacó que en la Ciudad de México convergen diferentes zonas biogeográficas; ahí el volcán Xitle hizo erupción y cubrió con lava casi 80 kilómetros cuadrados, dejando una superficie con grietas, hondonadas, promontorios y cuevas, que genera microambientes con humedad, temperatura, luz y nutrimentos diferentes que aumentan la biodiversidad.

Amplias líneas de investigación

La investigadora del Instituto de Geología (IGL), María del Pilar Ortega Larrocea, dijo que la restauración ecológica debe ser una acción que se lleve a cabo entre todas las personas, la cual va más allá de desacar basura, quitar pasto o proteger especies exóticas, implica convivir y restaurar los lazos sociales de nuestras comunidades.

En el Seminario Institucional 2026 del ICAyCC subrayó que el proyecto Geopedregal, que comenzó en 2013, deriva de la custodia de uno de los pedregales ubicado entre el IGL y el IGg. Actualmente sirve para los institutos geo y también lo podría utilizar el ICAyCC, por ejemplo para colocar una estación de monitoreo de la atmósfera, ya que el espacio está resguardado y sirve para la investigación científica.

De ahí, refirió, se han efectuado aproximadamente 70 trabajos de tesis, varios de ellos abordan indicadores de restauración ecológica como captura de carbono, infiltración del agua, biodiversidad, etcétera. Es un sitio para divulgar, experimentar y para formar recursos humanos en diferentes disciplinas, incluyendo arquitectos o psicólogos, porque la restauración ecológica es multidisciplinaria.

Asimismo, se lleva a cabo un diplomado para otorgar herramientas de apreciación de los pedregales que aún quedan y contribuir a que más personas participen en su mantenimiento, indicó Ortega Larrocea.

Hacia un plan de manejo

En el seminario “Pedregales remanentes del campus de la UNAM y de las Ciencias de la Tierra, Atmósfera y Astronomía”, la investigadora del Instituto de Geofísica, Marie Noëlle Guilbaud, recordó que dichos pedregales de los “institutos Geo” -Geología, Geofísica y Geografía- tienen parte del campo de lava original.

En agosto del año pasado las tres entidades universitarias firmaron un acuerdo de colaboración para su protección y estudio, a fin de proponer un plan de manejo.

A decir de la especialista, la preservación del geopatrimonio incluye: conocer, es decir, ubicar, identificar e interpretar lo que se observa; valorar, lo cual significa restaurar, difundir y educar; y conservar, incluyendo medidas de protección y el plan de manejo. Señaló que se requiere la participación de varias disciplinas, así como de aportes para la difusión y geoeducación.