Agentes de CIA eran de élite: boinas verdes, antiterroristas, probados en Afganistán
- Los dos agentes de la CIA muertos en Chihuahua eran militares de élite probados en Afganistán. La FGR documentó su participación armada en operativos estatales.
México, 20 de octubre (SinEmbargo).– Antes de llegar a Chihuahua, donde participaron sin autorización del Gobierno de México en operaciones estatales, los agentes de la CIA Richard Leiter Johnston III y John Dudley Black sirvieron en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y participaron en misiones en Afganistán. Uno perteneció a las Fuerzas Especiales del Ejército estadounidense y el otro sirvió en el Cuerpo de Marines. Sus trayectorias militares los llevaron de estos escenarios de guerra hasta la operación encubierta ilegal en territorio mexicano que quedó al descubierto cuando ambos murieron, el 19 de abril de 2026, en una volcadura en la Sierra Tarahumara.
Los estadounidenses no eran simples instructores de manejo de drones, como sostuvo inicialmente la Fiscalía General de Chihuahua, entonces encabezada por César Jáuregui Moreno. De acuerdo con la investigación de la Fiscalía General de la República (FGR), expuesta en la pasada audiencia del fin de semana, los dos agentes participaron armados en el despliegue, supuestamente contra laboratorios clandestinos de drogas sintéticas en la comunidad de El Pinal. Su presencia en el estado no se limitó a los días previos a su muerte, la documentación presentada por el Ministerio Público durante la audiencia contra Jáuregui refiere que estaban en Chihuahua al menos desde octubre de 2025.
El Ministerio Público también reveló que Richard Leiter Johnston estuvo en Chihuahua desde octubre de 2025 y regresó del 21 al 31 de enero de 2026. Además, tenía una reservación del 14 al 20 de abril, periodo en el que participó en el operativo. Por su parte, John Dudley Black, el otro estadounidense fallecido, se hospedaba en la habitación 2312 del hotel Holiday Inn, donde permanecían sus pertenencias. La Fiscalía también documentó que Johnston rentó dos vehículos Volkswagen Jetta grises a la empresa Eurocar, mediante los contratos 81957 y 85272.
Un informe elaborado el 15 de mayo de 2026, a partir de los registros de GPS de ambos vehículos, reveló que permanecían durante periodos prolongados en el Complejo Estatal de Seguridad Pública, particularmente en las inmediaciones de la Oficina de Operaciones Estratégicas del C4. Para el Ministerio Público, estos movimientos permitieron establecer una relación entre los estadounidenses y las instalaciones de seguridad estatales. La información coincidió con el testimonio de un agente que declaró haber observado, el 16 de abril, un automóvil gris no oficial conducido por un hombre al que identificó como aparentemente estadounidense en el estacionamiento de Operaciones Estratégicas.
Un boina verde con misiones en Afganistán y Filipinas
Richard Leiter Johnston III sirvió como jefe de pelotón en la 25 División de Infantería, donde dirigió soldados en apoyo de la Operación Freedom Sentinel en Afganistán en 2016, llevando a cabo operaciones antiterroristas y entrenando a las Fuerzas de Seguridad afganas, refiere su obituario publicado por Murphy Funeral Homes, en el que se expone que “falleció el 19 de abril de 2026 mientras prestaba servicio militar en el extranjero”. Su historia también fue publicada en U.S. Special Forces Taps, un sitio dedicado a los veteranos de operaciones especiales estadounidenses.
Johnston continuó su formación militar hasta ingresar a las Fuerzas Especiales del Ejército estadounidense. Superó el curso de selección y preparación que le permitió obtener la Boina Verde, distintivo de las unidades especializadas en operaciones no convencionales. También recibió preparación en combate, operaciones aerotransportadas, caída libre militar y buceo de combate. De acuerdo con su obituario, llegó a comandar el Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales SFOD-A 1333, con el que participó en ejercicios militares conjuntos en el sudeste asiático y fue desplegado en Filipinas para colaborar con las fuerzas locales en operaciones contra organizaciones terroristas.
Tras dejar el Ejército, Richard fue seleccionado para trabajar en Oriente Medio, África, Asia Oriental y el hemisferio occidental. A lo largo de su carrera, Richard aprovechó su dominio del mandarín y su aprendizaje autodidacta del español para desenvolverse mejor en estas regiones, refiere su obituario que omite mencionar expresamente a la CIA y tampoco identifica a Chihuahua como el lugar de su fallecimiento.
- “La vida de Richard se vio truncada trágicamente en un accidente de tráfico mientras cumplía con su deber, apoyando las prioridades de nuestro país. Su dedicación incansable, que se dedicó a cumplir la misión hasta el último momento, es un testimonio de su entrega. Realizaba un trabajo en el que creía firmemente, utilizando las habilidades que había perfeccionado a lo largo de su carrera”, se lee en el mismo
John Dudley Black: de los Marines a la Sierra Tarahumara
John Dudley Black, el otro estadounidense muerto en Chihuahua, también tenía una trayectoria militar que incluía Afganistán. Nació en San Francisco, California, pero creció en Spokane, Washington, donde estudió en Trinity Catholic School y después en Gonzaga Preparatory School, institución de la que egresó en 2001.
Durante sus años escolares practicó futbol americano y atletismo. Posteriormente ingresó a la Universidad Gonzaga y participó en su programa de formación de oficiales de reserva antes de incorporarse al Cuerpo de Marines, publicó la periodista Alexandra Duggan en un reportaje publicado por The Spokesman-Review y retomado posteriormente por The Seattle Times.
Duggan sostiene que los mensajes de texto enviados a amigos anunciando la muerte de Black indican que participó en el Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de Reserva de la universidad. También sirvió en Afganistán, según la misma información. El perfil destaca además cómo en un vídeo de 2013 publicado en la página web oficial del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, Black habló de su experiencia en Afganistán como ayudante de campo del general al mando de la 1.ª División de Marines.
Las trayectorias de Johnston y Black adquirieron otra dimensión cuando las autoridades mexicanas comenzaron a reconstruir sus movimientos en Chihuahua. Los datos presentados durante la audiencia de imputación contra César Jáuregui revelaron que la presencia de los estadounidenses se remontaba al menos a octubre de 2025. El Ministerio Público estatal exhibió reservaciones de hotel, contratos de renta de vehículos y registros de geolocalización que permitieron identificar sus desplazamientos, así como estancias prolongadas en instalaciones de seguridad pública.
La investigación también permitió conocer el papel que desempeñaron Johnston y Black en los últimos días de su vida. Según los testimonios recabados por las autoridades mexicanas, ambos mantenían contacto con Guillermo Arturo Zuany Portillo, entonces Fiscal especializado de Operaciones Estratégicas y Antisecuestro, quien habría coordinado la presencia del personal estadounidense. Los declarantes señalaron que los extranjeros recibieron armas largas en la oficina de Zuany antes de dirigirse hacia El Pinal, en la Sierra Tarahumara, el 16 de abril.
Detalles de su operación publicados por El Universal describen una participación mucho más directa. De acuerdo con esos reportes, Johnston y Black formaban parte del grupo táctico, llevaban armas largas y pasamontañas, consultaban coordenadas mediante tabletas electrónicas y se coordinaban con el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Román Oseguera Cervantes. Estos elementos contrastan con la versión inicial de las autoridades de Chihuahua, que presentaron a los estadounidenses como instructores de la Embajada de Estados Unidos que únicamente habían solicitado trasladarse con funcionarios estatales.
Entre el 17 y el 19 de abril, el despliegue de las autoridades mexicanas se concentró supuestamente en la destrucción de instalaciones supuestamente utilizadas para producir drogas sintéticas en las inmediaciones de El Pinal, municipio de Morelos. Al regresar de la operación, la madrugada del 19 de abril, una camioneta que formaba parte del convoy cayó a un barranco cerca de la comunidad de Polanco y se incendió. En el vehículo viajaban Johnston y Black, así como Pedro Román Oseguera Cervantes y su escolta, Manuel Genaro Méndez Montes. Los cuatro murieron. El accidente puso al descubierto una colaboración que, de acuerdo con las investigaciones, no había sido autorizada por el Gobierno federal mexicano.
La polémica se agravó cuando la FGR comenzó a revisar las circunstancias de la operación y las primeras explicaciones ofrecidas por las autoridades estatales. De acuerdo con reportes de El País, los investigadores revisaron cámaras de seguridad de las instalaciones de la Fiscalía y entrevistaron a integrantes del operativo. Uno de los testigos aseguró que, después del accidente, recibió instrucciones para ocultar la presencia de personal de la CIA. El mismo reporte indica que la camioneta transportaba combustible adicional en bidones, circunstancia relacionada por los testimonios con el incendio posterior a la caída.