Aloja la Biblioteca Nacional de México el Centro de Conocimiento Memoria del Mundo, de la UNESCO
- Es el segundo en el continente americano y noveno en el planeta; cuenta con un recinto especializado en el patrimonio que conservan instituciones
16 febrero 2026.-Con la apertura del Centro de Conocimiento Memoria del Mundo, de la UNESCO, en la Biblioteca Nacional de México (BNM), se reconoce a esta institución de la UNAM como recinto patrimonial de relevancia global, además de que se fortalece su misión como entidad de memoria y resguardo.
César Manrique Figueroa, secretario académico el Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB), informó lo anterior y recordó que los objetivos son la preservación, difusión y acceso universal del patrimonio documental.
La BNM, coordinada por el IIB de la Universidad Nacional, promueve la educación e investigación, en consonancia con los principios del programa Memoria del Mundo de dicho organismo internacional, puntualizó.
El Centro, detalló el universitario, cuenta con una biblioteca especializada en el patrimonio que conservan instituciones (archivos, bibliotecas y museos); incluye materiales sobre los registros mexicanos en el mencionado programa, y temas relacionados con la conservación, difusión y acceso del acervo documental.
La responsabilidad de ser sede es también posicionarse como faro de divulgación, en un momento tan complicado como el que vivimos geopolíticamente, en donde la riqueza cultual y la memoria están asediados, consideró Manrique Figueroa.
Al participar en el conversatorio “Inauguración del Centro de Conocimiento de Memoria del Mundo, UNESCO en la Biblioteca Nacional de México”, y en representación de la titular del IIB, Andrea Giovine Yáñez, recordó:
El programa, creado en 1992, constituye una de las iniciativas relevantes para la protección de las riquezas documentales de valor excepcional para la humanidad.
A través de redes globales, comités nacionales y registros regionales e internacionales, se impulsa la protección de documentos amenazados, difusión del conocimiento histórico y el acceso universal a la memoria colectiva, reconociendo archivos, bibliotecas y acervos que dan testimonio de la diversidad cultural, social y política de las sociedades del orbe, refirió.
Para la BNM constituirse en sede es la oportunidad de resignificar sus funciones, articular el conocimiento para darlo a conocer en distintas comunidades y generar conversaciones en torno al patrimonio dinámico, abierto, subrayó Manrique Figueroa.
A su vez, Rocío Cázares Aguilar, del IIB y moderadora del encuentro, manifestó que el nuevo Centro, ubicado en la Sala de Consulta de la Biblioteca Nacional, tiene dispuestos materiales para encontrar información de patrimonios documental, escultórico, fotográfico, etcétera.
Red
Yolia Tortolero Cervantes, integrante del Comité Mexicano de Memoria del Mundo y consultora en el Comité Regional de Memoria del Mundo para América Latina y el Caribe, reiteró que este es el segundo Centro en el continente americano, y noveno en el planeta.
Se suma al listado que conforman cuatro sedes en China; y a las que están en Korea, Costa de Marfil, el Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas –también en la Ciudad de México–, y en Australia, una por cada nación.
Además de promover el acceso a las colecciones de Memoria del Mundo, explicó la experta, esas instancias tienen, entre otros, los objetivos de crear bases de datos de bibliografía, explorar sinergias con más patrimonios y adquirir materiales.
En esos espacios se ha dado impulso a talleres, exposiciones, visitas guiadas y diseño de materiales didácticos; de igual manera, se planean nuevas metodologías de investigación y educación, como las humanidades digitales, inteligencia artificial o preservación digital, agregó la especialista.
De acuerdo con la presidenta del Comité Mexicano de Memoria del Mundo, Catherine Bloch Gerschel, esos centros “nos dan la oportunidad de aprender más, pero en vivo; buscan ofrecer acceso al conocimiento, pero físico, a través de libros”.
Al leer el mensaje enviado por Lothar Jordan, presidente del Subcomité de Educación e Investigación del Consejo Consultivo Internacional de Memoria del Mundo, dijo que el Centro de Conocimiento Memoria del Mundo de México recibe un nuevo impulso en la BNM. “Se trata de un gran avance para nuestra red de Centros y para todo el programa”.
A escala internacional, tejen una red de saberes sobre el patrimonio documental que, en tiempos de reforzamiento de los nacionalismos, cobra importancia creciente.
El Centro de Conocimiento y la BNM son un faro americano que demuestra que en esta región existe la voluntad de compartir el saber con otras latitudes, destacó.
Bloch Gerschel también leyó las palabras de Helen Ieong, coordinadora del Grupo de Trabajo de los Centros de Conocimiento Memoria del Mundo, y creadora del primero de ellos en Macao, China, quien celebró el notable progreso que México ha logrado en ese programa, así como el compromiso de sus comunidades académicas y culturales.
El Centro, estratégicamente enfocado en la educación y el desarrollo, complementará al existente en el Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas, especializado en promoción y colecciones. “Esta cuidadosa diferenciación de funciones permitirá a cada institución cumplir su misión con mayor eficacia y, en conjunto, amplificar el impacto de la iniciativa”, opinó.
En el conversatorio también participaron: Elena Sánchez Cortina, coordinadora del Acervo Cultural del Colegio Vizcaínas, quien recordó que esa institución fue inaugurada en 1767 y entre su patrimonio documental resguarda 575 manuscritos musicales de autores novohispanos y europeos, y del siglo XIX. Asimismo, Ana Rita Valero, miembro del Comité Mexicano de Memoria del Mundo.