Carecen de vivienda digna 3 mil 400 millones en el mundo: ONU

  • Costos inmobiliarios se mantienen fuera de alcance en AL

NUEVA YORK, 28 OCTUBRE 2026.- En el mundo 3 mil 400 millones de personas carecen de acceso a una vivienda adecuada, segura y protegida, indicó Anacláudia Rossbach, directora ejecutiva de ONU-Hábitat.

Asimismo, el organismo internacional advierte que el déficit habitacional mundial se ha incrementado. Datos del Reporte Mundial de Ciudades 2026. La crisis Global de Vivienda. Caminos hacia la Acción de ONU-Hábitat, indican que pasó de 251 millones de unidades en 2010 a 288 millones en 2023.

En la conferencia La crisis global de vivienda: caminos hacia la acción desde las juventudes, que Rossbach impartió ante estudiantes y docentes de la licenciatura de arquitectura de la Universidad Iberoamericana, detalló que 44 por ciento de los hogares arrendatarios del mundo gastan más de 30 por ciento de sus ingresos en renta, semejante proporción puede significar sacrificar necesidades fundamentales como alimentación, educación o salud.

La también subsecretaria general de Naciones Unidas, quien visitó el país, y reconoció las Utopías que la jefa del gobierno capitalino, Clara Brugada, ha construido en la Ciudad de México, apuntó que la crisis de vivienda no sólo afecta a los países en desarrollo.

Barreras económicas

En ciudades de Norteamérica, Europa y Japón, las nuevas generaciones enfrentan barreras económicas para comprar o alquilar una vivienda, comentó.

Las ciudades pueden experimentar transformaciones importantes en su infraestructura, desarrollar nuevos mecanismos de financiamiento y ampliar sus mercados de vivienda sin que eso signifique, necesariamente una reducción del déficit habitacional.

América Latina ofrece ejemplos de este fenómeno: aunque su parque habitacional ha cambiado y sus sistemas financieros se han sofisticado, las necesidades de vivienda de millones de personas siguen sin resolverse. El problema es que los precios inmobiliarios pueden mantenerse fuera del alcance de amplios sectores sociales, incluso cuando existen mecanismos para financiar su adquisición.

A ello se suma que la actividad inmobiliaria también puede tener efectos especulativos e incrementar el valor de los terrenos, especialmente en las grandes urbes.