Construir la paz requiere de diversos actores, entre ellos la academia, señalan especialistas

  • Leticia Cano Soriano, Ligia Colmenares Vázquez, Úrsula Zurita Rivera y Laura Angélica Cordero Callejas comentaron acerca de la necesidad de prevenir las violencias

29 mayo 2026.-Es importante que entre la academia, la sociedad civil y el gobierno dialoguemos y establezcamos mecanismos que nos permitan caminar hacia la construcción de la cultura de paz, pues al hacerlo estamos previniendo violencias, consideró la titular del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias de la UNAM, Leticia Cano Soriano.

Estos esfuerzos deben dirigirse, principalmente, “a cuidar para abrazar a las juventudes”, con las cuales tenemos una enorme deuda, afirmó en el Encuentro Sociedad Civil, Academia y Gobierno. Encuentros y Tejidos por la Paz ¿Por qué hablar de cultura de paz?

También anunció que instalarán las comunidades tejedoras de paz en el bachillerato de la UNAM, en el plantel 5 “José Vasconcelos” de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP).

Se llevará a cabo con el apoyo de Fundación UNAM; el objetivo es que todos los planteles de esa entidad y los de la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades cuenten con esta iniciativa.

En el panel -moderado por la directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social, Carmen Casas Ratia-, la académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, Ligia Colmenares Vázquez, expuso que la concordia es una condición indispensable para hacer trabajo educativo.

Agregó que en la Universidad se necesita formar profesionales, llevar a cabo investigación y difundir la cultura, pero nada de eso es posible si no sentimos que podemos “compartir un espacio” libre de violencias o discriminación.

En la UNAM, precisó, sucede el diálogo intergeneracional, crítica, conocimiento nuevo. Es también una institución que además de trabajar con su comunidad puede influir hacia el exterior y en la construcción de paz se necesitan más actores, además de la escuela, como gobiernos y sociedad civil, entre otros.

A su vez, la profesora investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Úrsula Zurita Rivera, aseveró que no se puede hablar de democracia si no hay paz. La educación para esta última es un esfuerzo poderoso que demanda la participación de múltiples figuras, a fin de fomentar una colectividad más participativa y democrática, un anhelo de numerosas personas a partir de los años 80.

Resaltó que las instituciones de educación superior han trabajado con sus poblaciones e impulsado la enseñanza y la cultura de paz, más allá de sus espacios. Indicó que se precisa de la colaboración de múltiples actores, pues la educación para la paz es una tarea colectiva, social.

En tanto, la directora general de Prevención Social y Reconstrucción del Tejido Social, de la Secretaría de Gobernación, Laura Angélica Cordero Callejas, manifestó que en el gobierno se ha fomentado una visión de la seguridad centrada en el reconocimiento de que la paz debe construirse a partir de políticas públicas orientadas al bienestar, a la justicia social, la inclusión y participación comunitaria.

Mediante la Estrategia Nacional de Seguridad se busca atacar la violencia desde la raíz. En ese sentido, puntualizó, la seguridad y la paz son responsabilidades compartidas que requieren coordinación interinstitucional y una fuerte presencia territorial del Estado.

“La atención a las causas no se limita a programas sociales, supone también fortalecer capacidades comunitarias, ampliar derechos, recuperar espacios públicos, promover mediación social y generar condiciones para que las personas puedan desarrollar proyectos de vida con dignidad y perspectiva de futuro”, subrayó.