El ego de los matemáticos y la IA

Por: Dr. Esptiben Rojas Bernilla

Universidad de Magallanes (Chile)

El ego es parte de la naturaleza humana, es una forma de instalarse privilegiadamente ante otros seres humanos, de esa manera aseguramos nuestra sobrevivencia en un sentido amplio. Todos los seres humanos experimentan en mayor o menor grado este sentimiento, por supuesto que es controlable con formación, con educación. Los matemáticos no son la excepción. Son seres humanos capaces de adentrarse en la solución de problemas ficticios o reales, mediante la conceptualización y posterior formalización. En general no es un trabajo fácil, pero es apasionante y adictivo en muchos casos. Cuando se logra solucionar un problema complejo, experimentan gozo, alegría, éxtasis, y un ego que les cuesta disimular. Quién no ha visto a un matemático, o algún profesor de matemática (en los distintos niveles educativos) mofarse de alumnos que no aprenden, que son lentos para comprender conceptos básicos de la matemática. La explicación antropológica de tal comportamiento, tiene que ver con la naturaleza del conocimiento matemático formalizado (que no es de este mundo, es una formalización ficticia, que solo existe en el cerebro formado para comprenderlo) y de la naturaleza humana influenciada por el instinto de sobrevivencia. El pretexto siempre es la curiosidad, el deseo de saber, de aprender, todo lo que motiva a un matemático a hacer lo que hace: teoremas y más teoremas.

Cada teorema, cada paper requiere meses o años de arduo trabajo individual o colectivo. Para probar el último teorema de Fermat, se necesitaron 8 años de trabajo muy especializado, ahora (según noticias recientes) la inteligencia artificial (IA) puede hacer la prueba en pocos días. Incluso problemas no resueltos como la conjetura de Navier-Stokes, se anuncia que la IA lo tendría resuelto. Esta última noticia, ha sido lapidaria para el ego de los matemáticos, acostumbrados en miles de años a ser ellos los protagonistas en la solución de problemas. Incluso salió a la luz un pronunciamiento de los ganadores de la medalla Fields, al respecto.

En mi opinión no hay porqué temer, ni sentirse amenazados por la IA. En la historia de la matemática se observan cuatro revoluciones epistémicas, siempre ha sido para optimizar el trabajo matemático. En su momento, cada revolución tuvo controversias y temores, que luego fueron despejándose, cuando se vio que cada cambio, cada nueva forma de trabajar fue para potenciar el trabajo matemática. En cada revolución se obtuvieron mejores resultados, más potentes, más formales, y con proyecciones espectaculares para la vida humana.

Se estima que dentro de 5 años los errores que aún comete la IA, serán subsanados y cada vez tendrá más autonomía operativa. Sin embargo, la supervisión humana siempre será necesaria. Al fin y al cabo, es una máquina la que hace el trabajo, lo hace con mayor rapidez y eficiencia. Porque es capaz de conectar y analizar la información disponible al instante, superando a cualquier ser humano. Incluso, ideas matemáticas establecidas, generalizaciones y conexiones plausibles, es capaz de realizarlas velozmente. Es decir, aquellos trabajos matemáticos con estas características, no tendrán el valor o recogimiento que hoy día tiene, puesto que la IA será capaz de hacerlo al instante y posiblemente con mejores proyecciones. Ese es el temor que tienen la mayor cantidad de matemáticos, que su trabajo, pase a ser equivalente a un ejercicio que se da a un estudiante universitario, un trabajo de rutina, puesto que la IA, será capaz de hacerlo prácticamente instantáneamente. Sin embargo, la alta formación en la teoría matemática, siempre será necesaria para supervisar el trabajo de la IA. Estamos a puertas de una nueva epistemología matemática, que constituirá una quinta revolución matemática.

Una de las bondades de la IA, por su alta capacidad de procesar información matemática, será identificar papers con desarrollos matemáticos errados y/o plagiados de otros papers. Hoy en día, es indetectable dada la vastedad del conocimiento matemático, incluso en áreas especializadas. Si se revisa un artículo a lo más se revisan los procesos matemáticos, es difícil detectar si la idea central está planteada por otro matemático.

Espero que la incursión de la IA contribuya a crear una mejor matemática, y nos ayude a ser más humildes con nuestras ideas matemáticas.