El futuro del T-MEC depende de tres países con una “realidad complicada”
- “La crítica más importante que podemos hacer a estos treinta y tantos años de apertura comercial es que no tuvo políticas sociales, laborales y económicas complementarias; no se le puede pedir todo a la política comercial”: Luis Miguel González, director editorial de El Economista
2 marzo 2026.-A la negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), los tres países llegan un poco alterados, con una vida interna complicada que juega en contra, pero es claro que son más fuertes juntos, reflexionó Luis Miguel González, director editorial de El Economista, ante estudiantes y académicos del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.
Durante la charla “El futuro del T-MEC en el contexto actual”, realizada en el Auditorio Mtro. Ricardo Torres Gaitán de esa entidad universitaria, el egresado de la Universidad de Guadalajara precisó que entre las cosas que no han funcionado para nuestra nación está el disparejo desarrollo comercial, pues la alianza es muy importante para el norte y occidente del país, mientras que hay zonas que no están integradas y perdieron mucho de lo que tenían antes –buena parte del sur o del Golfo– lo cual es relevante al momento de pensar en el futuro de la misma.
“Debemos entender que la revisión no es una negociación que viene de la nada, y su futuro dependerá no sólo de lo que sucede en la Casa Blanca, sino de las complejas realidades que se viven en cada uno de los países. Eso sí, si Donald Trump quisiera dejar el acuerdo ya lo habría hecho”, consideró.
Precisó que la integración de América del Norte es un hecho, y el T-MEC es un conjunto de reglas para que funcione, por lo que el mayor riesgo, en caso de que el Tratado desaparezca, es que esas reglas dejen de funcionar.
El experto en periodismo económico por la Universidad de Columbia reflexionó en por qué defendemos tanto el Tratado y reconoció que esto se debe a que es una muy buena idea en el que en algún momento participó una muy pequeña parte del país, pero que no fue capaz de remolcar a toda la economía.
Acompañado por Armando Sánchez Vargas, director del IIEc, el maestro por la Universidad de Madrid detalló que no se puede culpar al acuerdo de lo que no funcionó en México, pues en los últimos 30 años no se hizo una política social para proteger a los grupos más vulnerables, y eso es algo que claramente no se incluye en el documento.
“La crítica más importante que podemos hacer a estos treinta y tantos años de apertura comercial es que no tuvo políticas sociales, laborales y económicas complementarias; no se le puede pedir todo a la política comercial”, sostuvo.
Podemos ser optimistas, expresó, porque la política que soporta la integración es impecable, es evidente que las tres naciones son más fuertes en conjunto, no para cada una de las partes, pero incluso en 2025 lo que mejor funcionó fue la parte exportadora.
El lado negativo es que en la negociación Estados Unidos está rompiendo un paradigma donde parece que lo único que importa son los aranceles, pero es más probable que el resultado final sea tener un convenio al que se añadan otros acuerdos temáticos que respondan a las necesidades de ese país; por ejemplo, sobre minerales críticos, China, tecnologías digitales, IA, centros de datos, etcétera.
En su oportunidad, Héctor Juan Villarreal Páez, profesor de tiempo completo de la Escuela de Gobierno y Transformación Política Pública del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, afirmó que hay crisis que podrían explicar por qué México en los últimos 30 años no creció o lo hizo muy poco: crisis económica y ajustes fiscales; 11 de septiembre; la entrada de China a la OMC; cuestionamientos al neoliberalismo y el problema de seguridad.
El doctor en Macroeconomía opinó que pese a lo que se piensa, en realidad con o sin Tratado, no desaparecerá el comercio internacional, incluso con la posición actual de Trump. En todo caso, es necesario pasar de un comercio más libre a uno más administrado, y un país que debe negociar más duro y sepa qué batallas pelear.
“Lo que venga de este nuevo Tratado puede ayudarnos más en términos de crecimiento, a pesar de todas las condiciones desfavorables que el anterior que ocurrió con mucho viento a favor”, finalizó.