El papel de las mujeres en la profesionalización del país
MAESTROS
Por: Gustavo Santín Nieto
Cartas a Gracia
Parecería que Mario Delgado ensaya la tarea, la corrige, la transmite y su oficina de comunicación social emite un nuevo boletín; sucedería así con temas como el Marco Curricular Común y el que te comparto en la Carta a Gracia que te envío hoy lunes 9 de febrero, dedicado al Boletín 52. Durante la presente administración se registraron más de un millón 100 mil títulos y cerca de 800 mil cédulas: Mario Delgado, publicado el 3 de febrero, que parecería ser una copia al carbón del Boletín 31. Mujeres fortalecen su presencia en ingeniería y ciencias aplicadas en México: Mario Delgado Carrillo que estaría en la web a partir del 20 de enero. Ambos boletines concordarían en el número de títulos registrados (1 100 000) aunque diferirían en el número de cédulas emitidas; 700 000 en el comunicado 31 contra 800 000 en el boletín 52, si bien, en la Carta anterior, te compartiría que una búsqueda en la ventana Datos abiertos del Registro Nacional de Profesionistas (https://acortar.link/mAiOw8) “observaría que la titulada 1 048 576 correspondería a una alumna egresada de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí”. Argumentos en torno a un documento fundamental para justificar la contratación profesional en los sectores público y privado, cuyo acceso mediante el portal citado, estaría abierto para cualquiera que desee consultarlo de manera digital y en cuyos contenidos coinciden, parcialmente.
No obstante las coincidencias y las diferencias entre los comunicados oficiales, habría un pretexto para profundizar en las cifras de titulados que se presenta como anillo al dedo.

De ese cuadro Gracia se habrían sacado las siguientes reflexiones, tomadas de las: Estadísticas de la Anuies del ciclo escolar 2024-2025 (https://anuario.anuies.mx/index.php) cuyo origen estaría en el Formato 911 de Educación Superior, el que reportaría que el total de titulados en ese ciclo escolar ascendería a 791 224 personas y de ellas 449 512, el 56.8% son mujeres, porcentaje que coincidiría con lo reportado por el titular de la oficina educativa del gobierno federal en su comunicado de prensa. De la estadística considerada resaltan las columnas de titulados con discapacidad: 5 563 (0.77%) y la de titulados hablantes de lenguas originarias: 7 170 (0.96%). Las proporciones se mantendrían en las entidades federativas. Puebla contaría en el ciclo de referencia con 44 789 titulados, el 5.65% del total nacional; de esa cifra 25 691, el 57.36% corresponde a mujeres tituladas, porcentaje superior al del total nacional en 0.56 puntos. Por cuestiones de vecindad y de cercanía emocional Gracia, se revisaría la situación que privaría en Veracruz y Tlaxcala. El primero de ellos contaría con 40 695 titulados, el 5.14% del total nacional, tan solo 0.51 decimas de punto porcentual menos que la entidad de Zaragoza; de ellos 23 193, el 56.99% son mujeres. Del universo 126, el 0.30% corresponden a titulados con alguna discapacidad y 379, el 0.92% de su total, correspondería a titulados hablantes de lengua indígenas; en tanto que el segundo contaría con 6 275 titulados, el 0.795% del total nacional y distante de Puebla en -4.86 puntos porcentuales; de ellos 3 792, el 60.43% son mujeres y 28, el 0.44% contaría con alguna discapacidad. 10 de ellos, el 0.15% son titulados hablantes de lenguas originarias”, a las que se agregarían otras, que destacan por la concordancia con el tema que se aborda.
Tanto en el total nacional como en cada una de las entidades, el número de “titulados mujeres” es superior al del número de titulados hombres; superando las mujeres a los hombres, que egresados de educación superior han cubierto su trámite recepcional y por ende retribuirían al estado, el gasto educativo invertido en ellas y ellos. El total favorecería en 107 800 mujeres más que los hombres (449 512 sobre 341 712).
Daría la impresión, Gracia, de que la SEP compone sus boletines como si fueran capítulos de una telenovela mal editada: se reciclan escenas y escuelas, se repiten parlamentos, solo cambian el fondo y el vestuario. Pero, entre líneas, queda una verdad que ningún corrector editorial lograria borrar: las mujeres tituladas son la fuerza real que sostiene la profesionalización del país. Mientras en comunicación social luchan por cuadrar cifras, en la vida cotidiana ellas continúan entregando exámenes profesionales, cumpliendo servicio social, asesorando comunidades, trabajando en laboratorios, hospitales y escuelas. Si el boletín no cambia, que cambie entonces nuestra lectura: los personajes principales no son los que lo firman, sino quienes lo hacen posible.