Ganó España, ganó el mejor, ganó el futbol
Ángel Cappa
H
abrá que buscar en el fondo de la historia, para ver una selección argentina de futbol tan impotente ante un rival que ni le dejó tocar la pelota. España fue tan superior, que el resultado es muy injusto con sus merecimientos. En un momento, casi al final del partido, la estadística señalaba 20 tiros al arco de España, contra ninguno de Argentina.
Qué hizo España
Tal como decía Menotti, el futbol tiene cuatro acciones: defensa, recuperación, gestación y definición. España recuperó y defendió sin fallas, gestó con control insultante de la pelota y sólo la llamativa falta de definición hizo que Argentina tuviera alguna esperanza
Qué hizo Argentina
Jugó a no perder, que es muy distinto a jugar para ganar. No tuvo nunca la pelota ni el control del partido. Fue superado de principio a fin, en todos los aspectos. Sólo apeló al temperamento mal entendido, muy cercano a la prepotencia.
El futbol es juego y recursos
Generalmente, no siempre, el gol es producto del juego. A veces es consecuencia de los detalles o recursos de un equipo. Por ejemplo, robar alguna pelota y contragolpear, una falta, un córner, un error del rival.
España hizo todo lo que hay que hacer hasta llegar a la zona de definición. Argentina no podía atinar a otra cosa que no fuera defenderse y esperar alguna posibilidad fortuita o utilizar algún recurso.
Al fin la insistencia de España, siempre jugando, siempre buscando con el toque, la jugada de gol, lo encontró en un centro pasado, un cabezazo hacia atrás y un remate tremendo de Ferran.
Argentina, sólo en los minutos finales del alargue y a los “ponchazos”, como se dice en Argentina, logró inquietar algo.
Hablemos de jugadores
Si bien el fuerte de un equipo es el juego colectivo, el aporte individual de los jugadores suele ser decisivo.
Rodrigo. El volante central de España dio un recital de futbol. Fue el dueño de la pelota y el que impuso la ley en la cancha. Recuperó, manejó los tiempos, distribuyó con inteligencia, metió pelotas de gol y fue eje y comienzo de casi todas las jugadas de España.
Olmo. Inteligente para aparecer en los lugares vacíos y con criterio para tocar hacia los costados o hacia adelante, según aconsejaba el momento.
La línea de fondo. Tanto los laterales, que marcaron y llegaron para aportar en ataque, como los centrales, seguros y prolijos para jugar, coordinados para achicar o marcar.
Yamal. No se le encendió ninguna lámpara. Insistió a pesar de perder casi siempre. Tiene 19 años y seguramente recibió un valioso aprendizaje.
¿Y de Argentina?
Es difícil encontrar a algún jugador destacado. Todos, eso sí, pusieron una enorme voluntad. Messi, con un equipo muy atrasado y sin tener la pelota, poco o nada pudo hacer.
Gol anulado a España
Después de ver varias veces la repetición del gol que le anularon a Nico Williams, de España, sigo sin poder adivinar el motivo.
En definitiva, un Mundial apenas discreto en lo futbolístico deja las muy buenas actuaciones de España, especialmente frente a Francia y en este partido final contra Argentina. Es un alivio que haya ganado quien jugó mejor, defendiendo el buen futbol.
Algo que me dejaron otros partidos
Tomo de ejemplo el gol de Bellingham frente a Noruega. Rebote del arquero y el inglés la empujó. Ocurre porque en esas jugadas, los defensores primero miran y después van. Los atacantes, van siempre y ahí sacan la ventaja.
Otro detalle que aporta España
Le hicieron un gol en todo el campeonato. Los buenos equipos rompen mitos. Se dice que se defiende mejor agrupando jugadores y jugando de contragolpe. España siempre atacó. El secreto es que tiene la pelota mucho más que los adversarios. Y se juega con una sola.
¿Qué le pasó a Olise?
Jugó algunos partidos deslumbrantes. Después desapareció. Solo algunas pinceladas de su talento. Ocurre que, en los partidos decisivos, no alcanza con jugar bien. También hace falta el alma, la garra, el temperamento, o como quieran llamarlo.
Con la música a otra parte
Es una falta de respeto a los jugadores, a los entrenadores, a los espectadores que viven el futbol, que en el descanso introduzcan números musicales. Y lo digo porque el partido se reanudó después de unos 30 minutos más o menos. Yo pregunto: ¿sería admisible que una obra de teatro, por ejemplo, se interrumpiera para que algunos jugadores de futbol hicieran “jueguitos” en el escenario?
Una ofensa al futbol
Donald Trump, además se ser un criminal de guerra, tiene 91 cargos penales, con escándalos sexuales, fraude fiscal y hasta conspiraciones que podrían amenazar la democracia en Estados Unidos, además de no respetar ninguna democracia en el mundo que no esté a su servicio.
Este personaje, que tiene en vilo a toda la humanidad por su prepotencia bélica, fue el encargado de entregar la Copa del Mundo a los ganadores.
El futbol no merece una ofensa semejante. El mundo tampoco.