Gobierno de De la Espriella aprovecha terremoto para abrir la puerta a ejércitos de EU e Israel
Bogotá, 16 agosto 2026.- En medio de la incertidumbre y la tragedia tras el terremoto de magnitud 7.4 que azotó el suroccidente colombiano con cerca de 300 fallecidos, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, camufló dos decisiones polémicas que afectan la soberanía nacional.
La primera: autorizó que tropas de los Estados Unidos realizaran maniobras contra el narcoterrorismo en territorio colombiano.
En un acto de entrega de su propia soberanía, la decisión no fue anunciada por De la Espriella ni por su ministro de Defensa, que se encontraba en la cumbre, sino por el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Heseght, en el marco de la reunión del Escudo de las Américas en Panamá, los días 11 y 12 de agosto.
Camuflado en el desastre que provocó el terremoto y en las expresiones de solidaridad de todo el pueblo colombiano que se volcó para apoyar a los cientos de miles de damnificados, De la Espriella, no le ha dado una explicación detallada al país sobre qué supone el plan de operaciones militares conjuntas pactado con el gobierno del presidente, Donald Trump.
La segunda: permitió que soldados de la Fuerza de Defensa de Israel (FDI), ejército señalado por la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU de cometer genocidio contra el pueblo palestino en la franja de Gaza, se presentaran como “misión humanitaria” con funciones de rescatistas en medio del devastador terremoto.
Las dos decisiones, según congresistas del Pacto Histórico, de izquierda, violan flagrantemente la Constitución Política que establece que el Congreso es el único poder del Estado facultado para autorizar presencia de tropas extranjeras en territorio nacional.
Llamada “cálida y enriquecedora” con Netanyahu
Nada de esto parece preocuparle al presidente De la Espriella, que hoy en su cuenta de X reveló detalles de una conversación telefónica que tuvo con el primer ministro de Israel y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamín Netanyahu. “Tuve una conversación muy cálida y enriquecedora con el primer ministro”, afirmó.
Y más adelante especificó que “le agradecí profundamente por toda la ayuda humanitaria y por los rescatistas que Israel ha enviado a Colombia en estos momentos tan difíciles”.
Como si todo estuviera coordinado, una hora después el líder de los supuestos rescatistas israelíes, Roni Kaplan, escribió en X: “Sr. Presidente, con su permiso le informo que somos 82 rescatistas, ingenieros y tecnólogos al servicio de su pueblo aquí en Colombia. La esperanza, para el judaísmo y para el Estado de Israel, no es esperar que las cosas mejoren; es trabajar para que mejoren”.
Kaplan ha sido vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel y siempre fungió como un miliar activo del ejército de ese país que continúa con el genocidio contra la franja de Gaza e invade y bombardea el sur de Líbano.
Todo es muy extraño, porque los supuestos rescatistas israelíes llegan a Cali, sí, ciudad afectada por el terremoto, pero al mismo tiempo, es la “capital de la resistencia” como fue bautizada después del estallido social de 2021 y erigió como el fortín político de izquierda que votó mayoritariamente por Iván Cepeda, del Pacto Histórico, que perdió por 1 por ciento de los votos contra el abogado ultraderechista.
La catástrofe continúa
Cinco días después de concluidas las tareas de búsqueda y rescates de sobrevivientes, la Unidad Nacional para la gestión de Riesgo y Desastre (UNGRD), entregó el último reporte sobre el terremoto del pasado 10 de agosto.
El número de personas fallecidas se elevó a 294; mientras que la cifra de heridos alcanzó los 3 mil 935. Al cierre de esta edición los desaparecidos se cifraron en 320; los ciudadanos rescatados sumaron 353. Los departamentos afectados por el desastre natural fueron 15 de los 32 que componen la geografía colombiana; los municipios impactados registran 448 de los mil 200 que tiene el país.
Las familias afectadas a causa del movimiento telúrico se calculan en 54 mil 008 y la población damnificada sumó 115 mil 461.
Desde ayer comenzó la etapa de remoción de enormes montañas de escombros sobre todo en los centros urbanos más afectados y con mayor número de habitantes como Cali y Pereira, en donde también se registró el mayor número de personas fallecidas.