Impulsan estudios sobre la historia de la filosofía

  • El objetivo fue intercambiar propuestas, dialogar y desarrollar trabajos sobre esta disciplina

30 enero 2026.-Con el objetivo principal de alentar la investigación sobre la historia de la filosofía, el Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIFs) de la UNAM, realizó el V Encuentro de Investigaciones en Proceso sobre esa disciplina.

Laura Benítez Grobet, investigadora emérita del IIFs y responsable académica de la actividad encuentro, dijo que la meta es que estudiantes, tesistas y profesores desarrollen la historia de la filosofía, así como localizar temas y fuentes de los autores en estudio y, sobre todo, intercambiar propuestas, dialogar e impulsar esos trabajos.

Se trata, expresó, de una reunión amplia que permitirá encontrar puntos de acuerdo y desacuerdo, y valiosas interpretaciones que sin duda estimularán el desarrollo de los trabajos en proceso. “Deseamos que este sea un encuentro fructífero que impulse tanto el trabajo individual como el colectivo”.

Luego de agradecer al director del IIFs, Luis Estrada González, su apoyo para este proyecto, mencionó que asistieron del 26 de enero hasta hoy, de manera virtual, participantes de instituciones internacionales como las universidades Nacional Mayor de San Marcos, de Pamplona, de Santiago de Compostela y Católica Argentina, así como nacionales, entre ellas, las de Guadalajara, Guanajuato, Panamericana, y Nacional Rosario Castellanos.

Además de las universidades autónomas Metropolitana, de Guerrero, de Zacatecas y de Tlaxcala, es decir, especialistas de muy distintas instituciones educativas, “pero con el interés puesto en la historia de la filosofía”.

Rogelio Alonso Laguna García, coorganizador de la actividad académica, recalcó que “estamos llegando al V Encuentro de Investigaciones en Proceso sobre la Historia de la Filosofía que en todas sus ediciones ha tenido carácter de internacional. Emitimos la convocatoria pensando sobre todo en el ámbito mexicano, y nos sorprende que llegan muchas propuestas de otras latitudes, por lo que nos da mucho gusto darles la bienvenida”.

En la conferencia magistral “Pensar desde la Nada: La Escuela de Kyoto y el Diálogo Filosófico Intercultural”, Nieves Soriano Nieto, académica de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Murcia, España, mencionó que “esa corriente filosófica ha sido una de las más importantes del siglo XX de lo que podríamos llamar el diálogo intercultural”.

Dicha Escuela representa una aportación original a la filosofía universal desde una perspectiva genuinamente oriental, y en concreto japonesa. La también presidenta de la Sociedad de Filosofía en Abierto añadió: “Nació en el seno de la Universidad Imperial de Kioto a inicios del siglo XX y logró situarse a la par de las grandes tradiciones de occidente, tendiendo un puente entre Europa y Japón”.

El término Escuela de Kioto se utilizó por primera vez en 1932, y es una especie de reconocimiento al surgimiento de un movimiento articulado en torno a tres pensadores claves que fueron Nishida Kitaro, Tanabe Hajime y Nishitani Keiji, refirió Nieves Soriano.

Para comprender la magnitud de este pensamiento, recordó la experta, hay que entender el contexto histórico: la llamada restauración Meiji, entre 1868 y 1912, momento en que Japón se “abre al mundo”, cuando toma la decisión de modernizarse y dejar que entren las ideas europeas, no sólo de la filosofía, sino de la ciencia, la política o la tecnología.

El primer dilema que se tuvo en Japón fue que la propia palabra filosofía no existía y tuvieron que darle un nombre, tetsugaku, acuñada apenas en 1874. Los primeros japoneses que se acercaron a la filosofía europea lo que hicieron básicamente fue traducir textos para que se conocieran en su país las corrientes tradicionales del viejo continente, como el evolucionismo o el positivismo.

La escuela de Kioto “bebe” del idealismo, la fenomenología y el existencialismo, que se basan en categorías como ser, sujeto, objeto o sustancia, que hablan de una experiencia: la europea, y que al importarlas a Japón eran difícilmente aplicables a una cultura milenaria con otras categorías que venían de otras fuentes, como la noción del vacío o la intuición. Al final, “la Escuela de Kioto no traduce el idealismo alemán al budismo zen, sino que establece un diálogo intercultural”, concluyó Nieves Soriano Nieto.