La academia tiene una deuda histórica con la comunidad migrante

  • Un esfuerzo encaminado a construir sinergias entre gobierno, universidades y sociedad civil para fortalecer la agenda migratoria

8 enero 2026.-El pasado mes de diciembre se llevó a cabo el Primer Encuentro Internacional “Retos y perspectivas de la comunidad migrante”, cuyo objetivo fue promover el trabajo colaborativo entre la academia y el movimiento migrante, así como generar discusión y análisis de los temas más relevantes en el ámbito de la migración, con el fin de contribuir una mejor toma de decisiones en materia de política migratoria.

El Encuentro fue organizado por el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM (CRIM-UNAM), el gobierno del estado de Morelos a través de la Dirección General de Migrantes, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México y El Colegio de Morelos.

Fernando Lozano Ascencio, director del CRIM, agradeció la invitación al Centro para participar en este evento. Señaló que “la academia tiene mucho que aprender de la acción migrante y de sus luchas” y externó que este encuentro se desarrolla en un contexto de criminalización y persecución internacional hacia las personas migrantes, con políticas que destinan significativos recursos humanos y financieros para convertirlas en sujetos vulnerables y atemorizados. Recordó que la sociedad mexicana, así como la academia y el gobierno, mantienen una deuda histórica con la comunidad migrante, cuya contribución no sólo es económica, sino también cultural y social.

En el evento se realizó la presentación del libro Un nahual en el imperio, la lucha de un migrante por los derechos políticos de la diáspora, escrito por Maurizio Guerrero, quien recupera las vivencias de Jaime Lucero, presidente y fundador de Fuerza Migrante. Aludiendo al título de la obra, Lozano Ascencio recordó que el historiador Alfredo López Austin definió a los nahuales como criaturas capaces de desprender su espíritu y proyectarlo en formas de animales para sanar o proteger a su comunidad. “He aquí ante nosotros a un nahual” expresó, al reconocer el extraordinario activismo de Jaime Lucero en favor de los derechos comunitarios, sociales y políticos de la comunidad migrante: “un indígena mexicano con poderes de nahual y de sanación”.

El libro, de corte periodístico y académico, contextualiza los entornos sociales y políticos de México y Estados Unidos, y muestra que, si bien el esfuerzo individual es relevante, el trabajo colectivo y la acción comunitaria son fundamentales para el avance político de la diáspora latina, especialmente a través del voto y la participación cívica.

Lozano cerró su intervención situando a la educación como una herramienta central de empoderamiento y reiteró la deuda histórica con la comunidad migrante. Subrayó que este primer encuentro representa un esfuerzo por construir sinergias entre gobierno, academia y sociedad civil para fortalecer la agenda migratoria. En palabras de Manuel Castells, “la esperanza en un mundo tan caótico está en la organización de sociedad civil”.

La inauguración fue encabezada por la gobernadora Margarita González Saravia, quien anunció la reciente concesión de la denominación de origen del chinelo, símbolo cultural morelense cuyo arraigo también ha reunido a la comunidad migrante en Estados Unidos con la creación de comparsas. Subrayó que la comunidad migrante morelense había sido históricamente poco atendida y que, con el fin de fortalecer las políticas públicas en la materia, se creó la Dirección General de Migrantes.

La directora de esta instancia, Verónica Giles, destacó la necesidad de construir políticas públicas basadas en información robusta y alineadas con las prioridades de las personas migrantes y de sus familias. Enfatizó que este objetivo sólo puede alcanzarse mediante un diálogo sostenido entre la academia, el gobierno y la sociedad civil.

El programa incluyó también la participación de académicas y académicos del CRIM. Eréndira Serrano Oswald abordó la injusticia social como marco estructural de la migración en Morelos; Ana María Chávez Galindo compartió su análisis sobre la migración en tránsito, y Rodrigo Morales expuso su investigación sobre el impacto económico regional en los hogares mexicanos receptores de remesas.

Destacó igualmente la presencia de UNAM, Acción Migrante, proyecto que, mediante una plataforma digital, acerca diversos servicios universitarios a la comunidad migrante. Su coordinador, Miguel Amaro, explicó que “UNAM, Acción Migrante es una postura ética, y nuestra misión como universidad pública es poner el talento y el peso de nuestra institución al servicio de las personas migrantes, para atender una de las situaciones más definitorias de nuestro siglo, hasta que migrar sea un derecho garantizado”.