La ciencia carece de género, enfatizan María Soledad Funes y Arturo Menchaca
- Al celebrarse el 11 de febrero el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, comentan cómo ellas han conseguido más presencia en este ámbito y las barreras que aún deben superar
9 febrero 2026.-Es importante el avance que ha tenido la participación femenina en la ciencia para lograr la igualdad de género; no obstante, preocupa que ese proceso sea lento, consideraron la coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, María Soledad Funes Argüello; y el investigador emérito del Instituto de Física (IF) de esta casa de estudios, Arturo Menchaca Rocha.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra el 11 de febrero, María Soledad Funes refiere que, a nivel mundial, el porcentaje de científicas es de 30 por ciento, es decir, bajo; y es algo que va a costar varios años remediar, pero lo esencial es que lo empecemos a hacer.
En entrevista, Arturo Menchaca dice que estamos ante un proceso de transición que requiere mayor empuje para culminar con la paridad de género en los espacios científicos. “La presencia femenina es ya imparable”.
Con base en el documento Status and Trends of Women in Science. New Insights and Sectoral Perspectives (2025), de la UNESCO, a nivel mundial las jóvenes tienen más probabilidades que los jóvenes de matricularse en la educación superior: 46 por ciento de ellas y 40 por ciento de ellos lo hacen en estudios avanzados dentro de los cinco años posteriores a la finalización de su educación secundaria.
Sin embargo, las mujeres representan solo 35 por ciento de los graduados en ciencias. También constituyen una proporción baja de las personas investigadoras científicas: una de cada tres a nivel mundial es mujer.
Para el organismo internacional “cerrar la brecha de género es importante no solo para la equidad, sino también para la calidad, la pertinencia y el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación”.
Superar barreras
Las mujeres, apunta Funes Argüello, tenemos una perspectiva distinta a la de los hombres y, en ese sentido, cualquier trabajo o proyecto que se haga en conjunto va a ser más “sólido y robusto” que si solo tenemos a unas u otros.
En la Universidad realizamos un ejercicio consciente para captar esas vocaciones, por atraerlas a las distintas carreras STEM: ciencia (Science), Tecnología (Technology), Ingeniería (Engineering) y Matemáticas (Mathematics).
En el Subsistema de la Investigación Científica, subraya, tenemos menor representación de mujeres en el área de física y matemáticas; hay comunidades con 20 por ciento de personal académico femenino. Ahí se trabaja con ahínco en fomentar vocaciones científicas, establecer contacto con las niñas para que se interesen y valoren que estudiar alguna de esas carreras es posible.
A decir de la universitaria, se requieren criterios de género en las contrataciones del personal académico y en el conocimiento que se genera.
Durante años, por ejemplo, los estudios farmacológicos se hicieron en ratas macho, porque no tienen ciclos hormonales y es más sencillo su análisis; sin embargo, si no se toma en cuenta esos aspectos, “dejamos a la mitad de la humanidad fuera de los ensayos”, agrega.
Todavía hay gente que al pensar en ciencia o en un jefe de grupo de investigación, lo asocia con un varón; mientras que, en ocasiones, a la maternidad o la feminidad no se les relaciona con un perfil de liderazgo, en este caso, académico.
A pesar de los estereotipos que aún se deben romper, y de los retos que persisten, “definitivamente estamos mejor que antes”, asevera la científica.
En ello coincide Menchaca Rocha, quien añade que no existe una diferencia biológica que impida a las mujeres estudiar los problemas científicos más complejos o abstractos.
Por el contrario, llegan a ser más cuidadosas y sistemáticas en sus trabajos. Se ha visto que en el mundo obtienen, en promedio, notas superiores; “son mejores estudiantes que los varones”.
De acuerdo con el experto, incrementar la participación femenina en la ciencia o “romper el techo de cristal” (barreras invisibles basadas en prejuicios que aún les impiden acceder a altos cargos de responsabilidad laboral a pesar de su capacidad) requiere de acciones afirmativas: “hay que forzar las oportunidades para que se abran los caminos”.
Los esfuerzos emprendidos para lograr la igualdad de género en las disciplinas STEM tuvieron impacto al principio, de tal manera que las cifras mejoraron, pero después parecen haberse estabilizado, alerta.
El expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias y exdirector del IF también llamó la atención en la baja presencia de ellas en las agrupaciones científicas de diferentes naciones, incluso de países desarrollados.
En la UNAM, resalta, es destacable que hay entidades que después de décadas tienen a su primera mujer directora, en el IF llevamos dos seguidas; también contamos con la primera coordinadora de la Investigación Científica. “Todavía no tenemos una rectora, pero podría llegar pronto”.
Se equivoca quien dice que ellas no pueden dedicarse a la ciencia; hay matemáticas, físicas e ingenieras fantásticas. “Con empeño y pasión, ustedes también pueden lograrlo. Dedicarse a lo que nos gusta genera felicidad. Esa decisión no tiene género”, afirma Arturo Menchaca.
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015, a fin de celebrar sus contribuciones en la materia y crear conciencia de que la ciencia y la igualdad de género deben avanzar de la mano para abordar los principales desafíos del mundo. En 2026 lleva por tema “De la visión al impacto: redefiniendo STEM cerrando la brecha de género”.