La cosificación de la matemática

Por: Dr. Esptiben Rojas Bernilla

Universidad de Magallanes- Chile.

En el último tiempo estamos presenciando una suerte de “cosificación de la matemática” es decir, concebir a la matemática como una “cosa” o “herramienta útil”. Actualmente si no es útil se desecha o no se tiene interés de estudiarlo, en realidad estamos inmersos en el paradigma del “utilitarismo” unas de las características del posmodernismo.

¿Qué pasaría si la matemática no tendría usos para resolver problemas reales? Algo similar ocurre con la filosofía, que es desechado por muchas personas – incluso por científicos – porque no le ven utilidad, dicen que la filosofía problematiza y no concluye con exactitud en la solución de los problemas planteados. Estas opiniones de los científicos es producto de no tener formación académica en filosofía de la ciencia. Sin embargo, la filosofía tiene un valor intrínseco, no necesita mostrar utilidad, para que las mentes más privilegiadas, se hallan ocupado de intentar dilucidar problemas profundos de la humanidad. Sin la filosofía, ningún tipo de desarrollo humano hubiera sido posible – incluido la matemática-, hasta el día de hoy, no hay conocimiento o actividad humana en donde el pensamiento filosófico no deje su huella.

Si la matemática no tuviera utilidad, ¿estaríamos presenciando su agonía, su decadencia? Estoy convencido que no, la matemática seguiría tan vigente, con ideas cada vez más profundas. Siempre existirá seres humanos con talento para inventar matemáticas y que le encante sumergirse en problemas abstractos. Además, los cerebros humanos evolutivamente poseemos estructuras mentales, que nos permite estar capacitados para entender lo que otro humano a inventado, por lo tanto, estamos capacitados para comprender el conocimiento matemático.

En la era del posmodernismo, toda disciplina que no muestre utilidad, tiene pocas posibilidades laborales – cómo le pasa al filósofo- y tendría de hacer actividades anexas. Afortunadamente no es así para los matemáticos, puesto que la estructuración del mundo se ha hecho en base a la matemática, por ello cualquier disciplina necesita de la formación matemática.

La esencia de la matemática no está en su utilidad, su esencia es intrínseca, es mental, es cognitiva, hay que vivir la experiencia de hacer matemática (inventar nuevos teoremas), para capturar esta esencia. Este constructo humano formalizado, con semántica y conexiones propias, adquiere vida en la medida que ampliamos su riqueza conceptual, pacientemente y con mucho trabajo intelectual. Un matemático, como científico básico, no persigue la utilidad del conocimiento o resolver algún problema real.

Esta neutralidad ontológica de la matemática, permite que el conocimiento matemático pueda ser usado en la solución de problemas reales – siempre y cuando se idealice los problemas – También permite generar un leguaje – como todo conocimiento humano- además, de herramientas de uso práctico, esto se debe a la emergencia de estas propiedades dentro del constructo matemático. Su esencia no está en la herramienta o técnica – salvo que lo use para resolver algún problema interno de la matemática – su riqueza está en las ideas abstractas concebidas, que recobran vida por si misma o a través de conexiones con otros objetos matemáticos. Así amplía su riqueza conceptual.

Concebir a la matemática como un lenguaje o una cosa útil, es tener una visión reduccionista, propia de quién nunca ha inventado un teorema, y solo es un usuario de la matemática, es decir utiliza las técnicas generadas desde la matemática, para resolver algún problema externo – o real – pero que nunca contribuyó a incrementar el conocimiento matemático.

Es importante mencionar que la utilidad de la matemática es propia del tecnólogo o del ingeniero matemático, ellos miran a la matemática como herramienta útil. En algunos casos, desde este ámbito pueden inventar objetos matemáticos nuevos, y contribuir a la matemática. La matemática se inventa desde adentro pero también desde afuera.

Aunque la influencia posmoderna del utilitarismo es actualmente fuerte, como lo fue en el siglo XVIII, la ciencia básica seguirá avanzando, para incrementar el conocimiento humano, para que los tecnólogos, los ingenieros matemáticos etc., puedan tener un abanico de herramientas, que puedan usar, y resolver problemas reales para nuestro confort y desarrollo. Al fin al cabo, todos somos necesarios en la humanidad, todos cumplimos un rol, nosotros los matemáticos también.