La mala experiencia de la UNAM trae aprendizaje para todas las instituciones: Anuies
- “Innovar siempre supone asumir riesgos”, señala
Carolina Gómez Mena
La experiencia que tuvo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con su examen de admisión virtual “está generando aprendizajes importantes para nuestra máxima casa de estudios, que otras instituciones de educación superior deben también considerar”, estimó el doctor Luis González Placencia, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies).
Añadió a La Jornada que “desde un punto de vista estrictamente técnico y científico, aquellos riesgos que se vuelven errores o fracasos son experiencias muy valiosas destinadas a evitar que éstos vuelvan a ocurrir en el futuro”.
Expuso que “innovar siempre supone asumir riesgos” y no porque haya habido contratiempos deba abandonarse el uso del desarrollo tecnológico en esta y otras esferas. Sin embargo, consideró que el porvenir de las evaluaciones en línea “está asociado al futuro mismo de los exámenes de admisión en general”.
Acotó que “el debate debe centrarse en la pertinencia de estos exámenes como mecanismos de selección en las universidades”, ya que “desde hace tiempo se ha puesto en duda la capacidad real de los exámenes de admisión para seleccionar efectivamente a los mejores y se ha cuestionado su fundamento meritocrático, pues dan por supuesto que todas las personas sustentantes parten de un piso parejo, lo cual, por razones económicas, sociales, de pertenencia a comunidades y grupos históricamente vulnerados, es irreal”.
Ejercicio excluyente
Ante esa realidad, “un examen de selección que no se hace cargo de estas brechas termina reforzándolas, con lo que se vuelve no sólo académica, sino económica, social y funcionalmente excluyente”.
Tras señalar que en el país el acceso universal a la educación superior es un derecho fundamental, de acuerdo con el artículo tercero constitucional y, por tanto, una obligación del Estado mexicano, refirió que ya existe reflexión sobre alternativas a las evaluaciones de admisión.
“Hay propuestas concretas de admisión universal en ciertas carreras; estrategias que diversifiquen la vocación profesional, el llamado semestre cero y evaluaciones de colocación en lugar de selección. En fin: si superamos la necesidad de los exámenes de admisión, superaremos también los problemas asociados a los que se realizan en línea”, apuntó.
Sobre lo que originó el problema, que derivó en la realización de un examen de control presencial para 58 mil postulantes a la UNAM, luego de que hubo porcentajes atípicos debido al descubrimiento de trampas, González Placencia indicó que “decidir actuar mal a sabiendas del daño que producirá nuestra decisión implica la necesidad de asumir la responsabilidad que conlleva romper el orden”.
Indicó que en el terreno del desarrollo tecnológico lo anterior es fundamental, porque implica innovación y por definición supone “franquear límites”. Así que se requiere “calcular escenarios de riesgo, ponderar las consecuencias y anticipar soluciones”.