La UNAM lleva a las calles el conocimiento que genera, destaca Patricia Dávila Aranda

  • En la presentación del Primer Informe de PATIO Lab, Tamara Martínez Ruíz, Miguel Armando López Leyva, María Teresa Salazar y Julie-Anne Boudreau refirieron que esta iniciativa incide en la sociedad con un trabajo colaborativo

13 mayo 2026.-PATIO Lab muestra el espíritu y la vocación de la Universidad Nacional, en la que el conocimiento en su sentido más amplio, científico, social, económico, sale de aulas, laboratorios tradicionales y auditorios y va a las calles a hacerse útil para apoyar, entender y resolver, externó la secretaria General de la UNAM, Patricia Dolores Dávila Aranda.

Al presidir la presentación del Primer Informe de este esfuerzo colectivo en el auditorio Francisco Díaz Covarrubias del Instituto de Geografía, refirió que el laboratorio cumple con la verdadera interdisciplina que implica tener objetivos comunes, estrategias y formaciones diferentes para responder algo.

Esa es la misión: utilizar todas las herramientas a su alcance para tratar de contestar preguntas, entender y atender problemas. Todos los participantes están formando a mujeres y hombres jóvenes, pero tienen un grupo de asesores internacionales de mayor experiencia, es una mezcla importante, resaltó.

Cabe recordar que PATIO Lab es un laboratorio de cartografía social y arquitectura forense que, desde hace un año, fomenta las investigaciones transdisciplinarias con personas afectadas por violencias de género, socioambientales y graves violaciones a los derechos humanos.

Espacio de incidencia

A decir de la secretaria de Desarrollo Institucional, Tamara Martínez Ruíz, esa iniciativa cumple con los objetivos de incidir en la sociedad con un trabajo colaborativo entre instituciones, entidades universitarias y disciplinas.

“Cuida algo esencial: la vida, la dignidad y la posibilidad de construir comunidad desde el conocimiento. Eso ocurre porque ha sabido tejer una forma de trabajo articulada y sostenida, donde participan nueve entidades de la UNAM”, recordó.

En su primer año consolidó un equipo interdisciplinario, abrió un seminario permanente de reflexión colectiva y puso en marcha espacios de formación, investigación y vinculación con comunidades e instituciones. “Esta trama de colaboración es la que vuelve posible que el conocimiento no se quede encerrado, sino que circule, dialogue, que tenga consecuencias en la vida universitaria y en los territorios”, enfatizó.

Y añadió: “Ha ido mostrando que la Universidad puede acercarse a las violencias con inteligencia, sensibilidad y responsabilidad; puede escuchar lo que ocurre en los territorios, traducir el dolor en preguntas rigurosas y convertirlas en acompañamiento, investigación situada, formación y en acción colectiva”.

Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades, señaló que además de articular esfuerzos académicos, influye y explora nuevas formas de investigar. “Es un espacio de experimentación, acción e incidencia social y comunitaria, con integrantes de diferentes disciplinas como geografía, arquitectura, ciencia política, urbanismo, psicología y ciencias”.

De acuerdo con la directora del Instituto de Geografía (IGg), María Teresa Salazar, ese espacio cumple una función social importante porque pone las ciencias espaciales al servicio de la intervención social y la búsqueda de respuestas a las diferentes experiencias de violencia.

Detalló que en su comité directivo participan las facultades de Arquitectura, de Estudios Superiores Aragón y de Filosofía y Letras; la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, los institutos de Geografía y de Investigaciones Sociales; el Centro de Investigaciones y Estudios de Género y las escuelas nacionales de Trabajo Social y de Ciencias Forenses, con apoyo de las secretarías General, de Desarrollo Institucional y Administrativa de la UNAM y las coordinaciones de Humanidades y de la Investigación Científica.

Julie-Anne Boudreau, investigadora del IGg y titular de PATIO Lab, comentó: En un contexto marcado por las violencias complejas y desigualdades socioambientales, con el proyecto se apuesta por la coproducción de conocimiento y el cuidado de los procesos colectivos, así como por la experimentación metodológica como vías para imaginar y construir alternativas de transformación en los territorios.