Las células por dentro, semejantes a una ciudad que nunca se detiene
- Tienen subcompartimentos o regiones particulares con funciones específicas
UNAM, 28 SEPTIEMBRE 2026.- Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, dictó la conferencia de apertura de la primera edición del Cell Fest 2026
“Vamos a hacer un pequeño viaje de lo visible a lo invisible”, así lo ofertó Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, a decenas de alumnos de bachillerato, a quienes dijo trataría de convencerles “de la importancia de hacer ciencia básica”.
La funcionaria dictó la conferencia de apertura de la primera edición del Cell Fest 2026, evento de comunicación de las investigaciones sobre el funcionamiento celular que comprende conferencias magistrales, charlas, visitas guiadas, talleres y demostraciones al que convocó el Instituto de Fisiología Celular (IFC) y que tuvo lugar del 23 al 25 de septiembre.
En particular, habló de mitocondrias, control de calidad celular y envejecimiento, “porque muchas de las investigaciones que hacemos en este Instituto tienen que ver con lo que está más allá de lo que podemos ver. En este caso, más allá de nuestra piel. Nos acercamos todavía más y empezamos a mirar estructuras que no vemos a simple vista, como por ejemplo una célula”.
La investigadora reiteró que la célula es considerada en general la unidad de la vida. A partir de ello, estableció la analogía que sería el paradigma de su charla: “una célula por dentro puede semejarse a una ciudad que nunca se detiene”.
Su estructura
Ante Luis Tovar y Romo, director del IFC, quien le dio la bienvenida a la expositora y asistentes durante la inauguración del Cell Fest, Funes Argüello expuso que dentro de la ciudad hay subcompartimentos o regiones particulares que tienen funciones específicas.
“Si nosotros hacemos una caricatura de una célula podemos encontrar que para poder funcionar debe tener una estructura particular: en ella hay una central eléctrica, el Palacio de Gobierno, una fábrica y su centro de distribución, además de la oficina de correos, la planta de reciclaje, la planta de tratamiento de residuos, así como una muralla con casetas de peaje y calles que conectan todo lo que está ahí adentro”.
Las mitocondrias, precisó, son las centrales eléctricas, la planta energética de la célula, en particular en las eucariontes. El núcleo es el archivo de los planos, la casa de gobierno. El retículo endoplásmico es la fábrica y su centro de distribución. El aparato de Golgi es la oficina de correos. Los lisosomas son la planta de reciclaje y los peroxisomas pueden ser equivalentes a la planta de tratamiento de residuos.
Asimismo, la muralla, o lo que separa a la ciudad, es la membrana celular. Las calles son lo que se conoce como citoesqueleto, que es por donde viajan las cosas dentro de una célula. Las fábricas de proteínas son los ribosomas.
Mitocondrias
En el Auditorio Antonio Peña del IFC, Funes Argüello, dijo que no hablaría demasiado de la maquinaria que produce la energía, pero sí de la producción de ésta a través de las mitocondrias, que ocurre mediante la generación de unas moléculas conocidas como ATP (adenosín trifosfato).
“Cada uno de nosotros produce más o menos al día 65 kilogramos de ATP, consumimos 350 litros de oxígeno y generamos energía equivalente a 70 vatios”.
Por lo tanto, acotó, “ahora mismo cada uno, aun cuando estén sentados en este auditorio aparentemente sin hacer nada, se encuentran produciendo la energía equivalente como para tener un foco encendido. Así, aunque estemos tranquilos durmiendo, nuestros cuerpos no se encuentran quietos, están siempre trabajando para mantener la energía. Ahora, nuestras fábricas energéticas son bastante sustentables, porque no es que produzcamos 65 kilos y luego los tiremos, sino que los reciclamos”.
“Si consideramos que se calcula que un cuerpo de una persona adulta tiene unos 37 billones de células y cada de ellas tiene mil mitocondrias; entonces, tenemos aproximadamente 37 mil billones de mitocondrias”, finalizó.