Micropoder y aumento en la matrícula de la UAM

Por: Hugo Aboites*

La presidenta Claudia Sheinbaum ha exhortado a la UAM a que amplíe su matrícula. Y el rector de ésta anuncia que habrá ya no dos, sino tres periodos de admisión al año. Pero puede que no sea tan fácil. Hace poco, la UAM también se comprometió públicamente a establecer un “pase automático” para el ingreso de los jóvenes mejor calificados del Colbach. Pero la División “B” (equivalente a una facultad) se negó y ha seguido utilizando el examen de admisión.

Es una señal. La UAM vive un periodo de descontrol de sus autoridades, que una y otra vez generan situaciones problemáticas. Así, en esa misma División “B” ya apareció un caso de dinastía académica. Es decir, la hija de una anterior y distinguida rectora ahora es jefa de departamento y fuerte aspirante a ser directora de esa División “B” . Y sucede que ahora, con el apoyo de un grupo de sus ex alumnas, hoy profesoras, por fuera del contrato colectivo sanciona a quien a su juicio haya cometido una falta. Incluso ridícula.

Así, una de sus seguidoras se queja del tono de voz que dice que utilizó otra académica ajena al grupo para recordarle que había agotado su tiempo de uso de un equipo. Y la jefa dictamina que procede la denuncia y le comunica a la infractora que ahora su falta ya obra en su expediente institucional.

Por cierto, es la misma División “B” donde un ex jefe de departamento y egregio profesor investigador en nutrición humana fue sancionado con la cancelación de la mitad de sus ingresos durante un año por haberse referido en clase al tema de la obesidad, algo que a alguna persona estudiante y su familia les pareció ofensivo, y que resultó en una agresión violenta al académico en la propia institución.

Es también en esa misma División donde cualquier daño o merma en los equipos en prácticas con estudiantes se carga al sueldo del o la académica.

Y es la misma División que desde hace tiempo y de manera unilateral decidió establecer cursos adicionales y obligatorios para alumnos, a pesar de que éstos están ocupados de tiempo completo en el espacio académico único de formación interdisciplinaria formalmente acordado entre las tres divisiones. Y esto afecta entonces la marcha de ese espacio.

En otro ejemplo, en la División “S”, quien fuera el encargado de publicaciones durante 27 años fue despedido sin justificación clara por la entonces directora de división (quien luego intempestivamente dejó su recientemente asumido cargo para ser la secretaria general de toda la UAM). Ese despido interrumpió el flujo de producción de libros (de 30 al año) y provocó protestas de académicos.

Además, para llenar el puesto de directora que dejó en su marcha al cargo superior, la ahora secretaria general de la UAM impulsó a un novel académico, quien en la consulta (votación) previa a la designación por el Consejo no ganó en por lo menos uno de los cuatro departamentos académicos de la División “S”, pero el novel sí ganó el puesto en el Consejo gracias a los votos de la División “B”. Así, nuestra División “S” tiene un director en realidad nombrado por otra división.

En busca de apoyo, el nuevo director nombró como su secretario académico al hasta entonces coordinador del espacio común interdisciplinario de las tres divisiones, y eso ha traído un grave deterioro en su vida colectiva, y ahora el personal administrativo debe encargarse de algunas actividades académicas.

Y a este espacio, por cierto, llegarán los nuevos admitidos presidenciales. El rector general puede vencer a todos los micropoderes y bacterias –cíclopes y lestrigones– que surjan a su paso, pero esperemos que no haga concesiones a los micros.

Como en la División “S”, donde el poco legitimado director de división ahora busca ampliar su escasa base de apoyo impulsando como próxima jefa del departamento de educación a una académica que le es leal.

Este departamento es uno de los más grandes de la universidad (cerca de 170 profesoras(es) de muy variado perfil ideológico y profesional), que alberga a dos de las carreras más demandadas y eficientes, y que colabora con profesoras(es) al espacio interdisciplinario arriba mencionado y a los posgrados. Pero ahora, con la noción de que ampliar al grupo de poder significa legitimidad (y también reprimir a quien critique), este departamento puede –en la lucha del poder por el poder y el puesto– deteriorar sustancialmente su básica y relativa independencia y el nivel funcional de acuerdos logrado.

Pero nada de todo lo anterior es destino: todo se puede resolver y, con generosidad, otra historia de la UAM puede escribirse y con más estudiantes. No para la Presidenta, sino para la propia UAM y el país. Y mejorar para sus estudiantes y trabajadores; también los precarizados y los que tienen los más bajos salarios. Las académicas sin plaza definitiva y sin dinástica jefa poderosa, sin apellido aristocrático, pero que han demostrado que pueden dar mucho a las y los jóvenes, a la UAM y al país.

UAM-X